La reforma de la sanidad divide a los demócratas ante el empuje de Trump

carlos pérez cruz WASHINGTON / E. LA VOZ

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Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Beto O'Rourke y John Hickenlooper, durante el debate en Detroit
Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Beto O'Rourke y John Hickenlooper, durante el debate en Detroit LUCAS JACKSON

Sanders y Warren se unen en defensa de una «revolución» política en EE.UU.

01 ago 2019 . Actualizado a las 08:24 h.

«Hagamos lo que hagamos, los republicanos dirán que somos un puñado de socialistas locos». Pete Buttigieg, de 37 años, el más joven de los precandidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos, advertía de esta forma a sus compañeros de debate de que, con independencia de que el partido decida apostar por un giro a la izquierda o presentarse con ideas más propias de los conservadores, los republicanos ya les han adjudicado la etiqueta de radicales. «Simplemente defendamos las políticas correctas», concluía el alcalde de una pequeña población de Indiana. Pero, ¿cuáles son esas políticas correctas? La respuesta tiene al menos dos corrientes principales dentro del Partido Demócrata y en la primera noche de debate en Detroit evidenciaron su dificultad para confluir.

El enemigo es común y colosal, Donald Trump, pero las recetas para vencerle van del «gran cambio estructural» y la «revolución» que promueven los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, la versión más progresista del partido, a las promesas «basadas en la realidad» de la senadora Amy Klobuchar o las políticas «un poco más pragmáticas» del gobernador de Colorado, John Hickenlooper.

Las encuestas dan a Sanders y Warren como segunda y tercera preferencias de los votantes demócratas tras Joe Biden y, además, ambos comparten ideario, por lo que uno de los puntos de interés del debate era adivinar qué los diferencia. Lejos de combatirse, se apoyaron el uno al otro para defenderse de las embestidas del resto. Sanders llegó a enfatizar que su compañera «está absolutamente en lo cierto».

Hay miedo entre el establishment demócrata a que los pilares programáticos de Warren y Sanders, como la creación de un sistema de sanidad pública que además ilegalice el actual de seguros privados, espanten a los votantes de un país donde existe tendencia a desconfiar del Gobierno y alergia a los impuestos. El excongresista John Delaney no quiere que les perciban como «el partido que le quita cosas a la gente».

Su visión, compartida con diferentes fórmulas por una mayoría de precandidatos, «es ofrecer sanidad para todos y permitir que la gente pueda elegir» entre lo público y lo privado. En general se apuesta por una ampliación del programa Medicare, que cubre a ciudadanos por encima de los 65 años. Sanders, en defensa de la viabilidad de la sanidad pública, acudió al ejemplo canadiense, donde «el servicio de salud se garantiza a cada persona» y el coste «es la mitad».

La reforma sanitaria es parte del programa que comparten Warren y Sanders junto a la lucha contra el excesivo poder de las grandes corporaciones, la eliminación de la abrumadora deuda estudiantil o el desarrollo de una nueva economía basada en las energías limpias. Una lista de deseos, según definición del gobernador de Montana, Steve Bullock, «malas políticas», «promesas imposibles» y «fantasías» para John Delaney. La respuesta de Warren encendió al público y resumió su sentir: «No entiendo por qué nadie se mete en todo el lío que implica presentarse a presidente solo para hablar de lo que no se puede hacer y de aquello por lo que no deberíamos luchar».