Registrados casi un millar de nuevos casos de migrantes menores separados de sus padres

Carlos Pérez Cruz WASHINGTON / E. LA VOZ

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Niños y adultos de un lado y otro de la frontera juegan con un balancín cargado de simbolismo
Niños y adultos de un lado y otro de la frontera juegan con un balancín cargado de simbolismo

Pese al escándalo mundial que forzó en el 2018 al presidente Trump a firmar una orden para detener la política de separación de familias migrantes, más de 900 menores han sido alejados de sus progenitores en el último año

01 ago 2019 . Actualizado a las 08:24 h.

La niña, de tan solo un año, dormía en los brazos de su padre. Tenía el pañal húmedo, pero él prefirió no despertarla para que pudiera descansar. Había pasado unos días con tos y fiebre, ya habría tiempo de cambiárselos después. Sin embargo, una agente se acercó, lo calificó de «mal padre» y le arrebató a su hija por no haberle puesto pañales limpios. Esa discutible negligencia paterna fue motivo suficiente para que Estados Unidos decidiera separar a un padre de su hija.

Pese al escándalo mundial que forzó en el 2018 al presidente Trump a firmar una orden para detener la política de separación de familias migrantes, más de 900 menores han sido alejados de sus progenitores en el último año. Se suman a los más de 2.700 de los que se tuvo constancia mientras la Administración practicaba la política de tolerancia cero en la frontera con México. De este nuevo grupo, más de la mitad son menores de 10 años y 185 tienen 5 años o menos. Solo tres se han podido reunir con el progenitor con el que viajaron.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), uno de los principales grupos de defensa de los derechos civiles, ha solicitado al juez responsable del caso que establezca los criterios que justifiquen las separaciones. ACLU ha encontrado todo tipo de casos. Un niño de 4 años fue alejado de su padre porque un defecto del habla de su progenitor le impidió responder a las preguntas de los agentes fronterizos, a pesar de las evidencias que indicaban su relación. Las dudas sobre la autenticidad de un certificado de nacimiento implicaron la separación de un bebé de 2 años de su padre, al que se lo entregaron cuando un test de ADN confirmó su parentesco. La sospecha de que una mujer era miembro de una pandilla violenta le arrebató a su hija de 3 años. Resultó ser víctima, no delincuente.