La apertura de los archivos de Kafka revela que escribió textos en hebreo

La Biblioteca Nacional de Israel recibe cientos de documentos y dibujos del autor

Stefan Litt muestra uno de los cuadernos con dibujos de Kafka
Stefan Litt muestra uno de los cuadernos con dibujos de Kafka

redacción / la voz

Las cámaras de los bancos suizos custodian secretos que, en ocasiones, llegan a ver la luz. Ha ocurrido con un lote de documentos que incluyen cartas, manuscritos, anotaciones, dibujos y diarios de Kafka y su albacea, el también escritor Max Brod, que esperaron décadas en la seguridad helvética a que se resolviese la disputa legal sobre su propiedad. Hace dos semanas llegaron a Israel, donde han engrosado los fondos de su Biblioteca Nacional, que ayer presentó un avance de la naturaleza del archivo del escritor.

Aunque la mayoría de los originales de Kafka se encuentran en Oxford, todo lo relacionado con el escritor interesa a investigadores y fascina a lectores en general. Una de las revelaciones más llamativas es la de que Kafka escribió textos en hebreo, un dato que se desconocía hasta ahora, según Stefan Litt, archivero de la Biblioteca Nacional. «Resulta sorprendente que Kafka pudiese escribir estos textos breves», declaró Litt en la presentación pública. «Es una faceta suya que desconocíamos. Sabíamos que estaba estudiando hebreo porque tenía un vocabulario, pero no sabíamos que fuese capaz de escribir textos coherentes», añadió, aunque también dejó en el aire la duda de si el escritor había ideado los pasajes o se había limitado a transcribirlos de un periódico, por ejemplo. Uno de los escritos describe una huelga de maestros en Jerusalén en 1922, dos años de la muerte de Kafka en Suiza, enfermo de tuberculosis; tenía 40 años.

También ha concentrado buena parte de la atención el hallazgo de hasta tres versiones distintas de un cuento de juventud, Preparativos de boda en el campo, que permaneció incompleta, a pesar de estas tres tentativas manuscritas. Junto a ellas, dibujos -algunos de corte humorístico-, anotaciones, esbozos de escenas y cartas entre Kafka y Brod, quien también aporta material significativo a los investigadores. En el archivo se incluye el que se cree es su último libro, El círculo de Praga, una obra de no ficción sobre un grupo de estudiantes judíos en la capital checa, formado por Brod y Kafka, además de Oscar Baum, Samuel Hugo Bergman y Felix Weltsch. A pesar de que Brod vivió los últimos treinta años de su vida en Israel, esta obra final la escribió en alemán. Ahora ha emprendido el último viaje desde Alemania hasta Jerusalén.

A la izquierda, una muestra de los escritos de Kafka en hebreo, junto a otras hojas redactadas en alemán
A la izquierda, una muestra de los escritos de Kafka en hebreo, junto a otras hojas redactadas en alemán

Una turbulenta historia de ventas, subastas y batallas judiciales

La turbulenta historia de los documentos de Kafka y Brod arranca hace décadas, cuando el primero le pidió al segundo que a su muerte quemase todos sus escritos. Una petición que Brod desoyó, argumentando que Kafka había cambiado de opinión en varias ocasiones y que tenía la intuición de que su amigo no estaría conforme con el destino final de las llamas. De esta decisión ha dependido la lectura y la imagen pública de Kafka.

Con el auge del nazismo, Brod se instaló en Israel en 1939, aunque entonces el territorio se conocía como el Mandato Británico de Palestina. Antes de morir, en 1968, le pidió a su secretaria, Esther Hoffe, que asumiese la conservación y gestión de su archivo, que progresivamente se iría trasladando a una institución pública. Pero Hoffe, quizás inspirada por el ejemplo del propio Brod, hizo todo lo contrario, y emprendió un lucrativo negocio con la venta de originales y cartas de Kafka, culminando en 1988 con la subasta en Sotheby’s del manuscrito de El proceso por casi dos millones de dólares.

Hoffe murió en el 2007 a los 102 años y sus hijas han mantenido una larga batalla legal con Israel, que reclamaba que se cumpliese la última voluntad de Brod. Mientras tanto, los archivos en disputa permanecían a buen recaudo en las cámaras del banco UBS. Hasta que la justicia ha fallado a favor de un traslado que se efectuó hace dos semanas desde Zúrich: como en una historia del propio Kafka, fueron trasladadas en varias maletas pequeñas, para que empiecen a revelar sus secretos.

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