Giusseppe Conte, el tecnócrata que cayó víctima del populismo

El hasta ahora primer ministro italiano presentó su dimisión ante el presidente de la República. Lo hizo tras duras críticas a Salvini, al que acusó de oportunista. Él le respondió que lamentaba que hubiera «tenido que aguantarlo un año»

Conte presentó la dimisión antes de la votación de una mocion de confianza presentada por Salvini
Conte presentó la dimisión antes de la votación de una mocion de confianza presentada por Salvini
R. P.
redacción/ la voz

Llegó como una figura de consenso entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y La Liga para gobernar Italia tras las elecciones generales de marzo del 2018, pero pronto se convirtió en el centro de las discrepancias entre ambas formaciones, y por eso deja ahora esta «experiencia».

Giuseppe Conte (Volturara Appula, 1964) llegó a ser la segunda personalidad política más importante del país sin tener ningún tipo de experiencia previa. Fue el elegido por consenso entre Luigi di Maio y Matteo Salvini para ponerse al frente del Gobierno de coalición que los dos manejarían a sus anchas como viceprimeros ministros. No fue fácil llegar a ese acuerdo pues hubo que vencer muchas resistencias del líder de la Liga sobre el sureño tecnócrata. Basaba su desconfianza en que Conte declaraba que su corazón «late a la izquierda».

Más allá de su bufete de abogados y las aulas, Conte era un desconocido. No tenía ni Twitter, la red donde cualquier político del M5E o la Liga tiene una cuenta oficial. Fue Di Maio el primero que vio en él al candidato perfecto y ya lo propuso en plena campaña electoral.

En el escaso año y medio de vida del Gobierno de coalición, el primer ministro ha tenido un papel secundario dentro del Ejecutivo. Se esperaba que fuese el mediador necesario en caso de que los populistas de izquierdas y derechas dinamitaran su pacto en algún momento. Su perfil de jurista moderado hacía pensar que sería capaz de amansar a los conflictivos Di Maio y Salvini.

En sus primeras apariciones se mostró reservado. Tuvieron que pasar varios meses hasta que el primer ministro ganó confianza. Sin embargo, esta no consiguió frenar las presiones que le llegaban de un lado y de otro de sus teóricos patrocinadores. Conte se vio silenciado en numerosas ocasiones, principalmente por la sombra de Salvini, que pretendía ejercer de primer ministro. Su currículo de 24 páginas, cuestionado por sus críticos, no fue suficiente para calmar las aguas.

Su experiencia en el denominado Gobierno del cambio finalizó este martes tras acudir al Senado para, lleno de confianza, atacar duramente al abanderado de las políticas más extremistas de su Gabinete: Matteo Salvini. El abogado que huía de las política tradicional ha caído de la manera más clásica en Italia, derrocado por los suyos.

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