Los hongkoneses buscan internacionalizar las protestas

Miles de manifestantes bloquearon los accesos al aeropuerto en su desafío al Gobierno de Pekín, que no hace concesiones

Un manifestante bloquea el acceso al aeropuerto de Hong Kong
Un manifestante bloquea el acceso al aeropuerto de Hong Kong

Pekín / E. La Voz

Miles de manifestantes bloquearon ayer los accesos al aeropuerto de Hong Kong en una nueva jornada de protesta que tenía como objetivo llamar la atención internacional sobre su lucha por la democracia y contra las injerencias por parte de China.

Los manifestantes llevaron a cabo lo que denominaron «prueba de estrés» de los accesos al aeropuerto. Aunque no impidieron la entrada en el recinto ralentizaron las rutas de llegada. La carretera permaneció colapsada con coches parados y manifestantes desfilando. El tren de alta velocidad que une el aeropuerto con la ciudad fue suspendido durante largas horas y la estación de metro más cercana fue destrozada y clausurada.

El resultado quedó lejos del de hace dos semanas, cuando se ocupó la terminal y tuvieron que cancelar más de mil vuelos, pero provocó numerosos retrasos y, sobre todo, ha conseguido que la noticia de centenares de pasajeros arrastrando su maleta por la autopista tenga repercusión internacional.

Hong Kong es el octavo aeropuerto con más tráfico del mundo e importante hub de conexiones en el sureste asiático. Las imágenes de las protestas afectan a los negocios y al turismo en la excolonia, y son una mala imagen para el gobierno de Xi Jinping.

China se prepara para celebrar el 1 de octubre el 70.º aniversario de la fundación de la República Popular con toda clase de fastos, un gran desfile militar e invitados internacionales, que deslucirían, si persisten, las protestas en Hong Kong.

Ola de detenciones

Pero la jornada de ayer volvió a ser una demostración que los activistas prodemocracia no tienen intención de bajar la guardia.

El gobierno de Hong Kong, bajo la tutela de Pekín, ha intensificado las represalias contra los manifestantes. A la ola de detenciones de activistas del viernes, le siguió el sábado la violenta actuación de los antidisturbios. El día se saldó con 31 manifestantes heridos, cinco de ellos graves, y 63 detenidos. Desde que empezaron las protestas se ha detenido a más de novecientas personas.

Pero los manifestantes también han aumentado su presión con actos violentos. En la noche del sábado se registraron barricadas, lanzamiento de cócteles molotov a la policía y numerosos actos de vandalismo en las instalaciones del metro.

Para mañana se ha convocado una huelga general de dos días. El Gobierno de Carrie Lam tiene poco margen para actuar, ya que Pekín insiste en no hacer ninguna concesión a Hong Kong,

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