Sánchez recolecta el apoyo de Revilla y el PNV antes de la cita con Podemos

Eleva la presión sobre Pablo Iglesias con la colaboración de los nacionalistas

Pedro Sánchez se comprometió con el presidente cántabro, Miguel ángel Revilla, a invertir en el AVE a Santander, en el puerto y en el hospital de Valdecilla
Pedro Sánchez se comprometió con el presidente cántabro, Miguel ángel Revilla, a invertir en el AVE a Santander, en el puerto y en el hospital de Valdecilla

Madrid / La Voz

«Vamos a elecciones». Es la impresión del presidente de Cantabria y líder del PRC, Miguel Ángel Revilla, a la conclusión del almuerzo que mantuvo ayer en Santander con Pedro Sánchez. Desde luego, no será por no contar con su apoyo. Tras haber sido la única fuerza que el pasado julio votó a favor del candidato socialista, el más célebre embajador de la anchoa volvió a prometerle el sí de José María Mazón, su hombre en el Congreso. Revilla comprobó de primera mano que Sánchez mantiene los compromisos adquiridos dos meses atrás: AVE a Santander, reformas en el puerto marítimo e inversiones en el hospital de Valdecilla, por lo que mantendrá su voto a favor.

Tras el viaje relámpago a Cantabria, el presidente del Gobierno en funciones se reunió a media tarde con el máximo dirigente del PNV, Andoni Ortuzar, con quien también mantiene una buena sintonía. Segunda buena noticia. Los nacionalistas vascos le trasladaron a Sánchez que también podrá contar con su apoyo, aunque con su costumbre de no firmar nada hasta el último suspiro optaron por la prudencia. Se trata de un partido que se maneja como ningún otro en el tiempo de descuento. Pero tal y como aseguró su portavoz parlamentario, Aitor Esteban, están haciendo y harán «todo lo posible» para que Sánchez sea presidente. «No va a ser el PNV el obstáculo para una investidura». Otra cosa es el precio que acaben poniendo. El encuentro de ayer en Ferraz entre Ortuzar y Sánchez sirvió para afinar algunos de los 370 puntos que el secretario general socialista presentó este martes como base de su programa de gobierno. 

Todavía muy lejos de la mayoría

El problema para Sánchez es que aun con los apoyos del PRC y del PNV en el bolsillo sigue estando igual de lejos de poder armar una mayoría simple en el Congreso que le permita sacar adelante su investidura, ya que al final su éxito o su fracaso dependerán fundamentalmente de que logre atraer a Podemos. Y aquí las posiciones se mantienen igual de distantes.

Los equipos negociadores del PSOE y de Podemos volverán a sentarse hoy en la misma mesa de cara a explorar el desbloqueo de la situación, pero ambas formaciones cuentan con unas posturas de mínimos que hacen imposible el estrechón de manos. Mientras los socialistas piden el apoyo a cambio de un acuerdo programático y la cesión de varios puestos en la Administración central, pero siempre fuera del Consejo de Ministros, Iglesias insiste en que solo allanará la renovación de Sánchez en la Moncloa si este admite conformar un Gobierno de coalición.

Así las cosas, si el olfato de Revilla no apunta hacia ningún otro camino que no sea el de una repetición electoral el 10 de noviembre, las narices de alguno de los asesores más próximos a Iglesias conducen hacia el mismo lugar. Estas fuentes argumentan su olor a urnas en que el desarrollo de las negociaciones de julio solo los invita a pensar que Sánchez tiene la decisión más que tomada, y que todos sus movimientos desde entonces están perfectamente escenificados para no parecer el malo de la película, no vaya a ser que el electorado progresista le cargue el muerto.

Como prueba de que el acuerdo se antoja poco menos que imposible, el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, mostró en Onda Cero sus reticencias para formar un Gobierno de coalición, y es que a diferencia del experimento de Jospin en la Francia de finales de los noventa, en donde se logró «ministros comunistas, y no comunistas ministros», Sánchez se encontraría en la Moncloa con «podemistas ministros, y no con ministros podemistas».

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