La fiscal dice que Ana Julia asesinó a Gabriel con alevosía y pide prisión permanente revisable

La defensa de Quezada modifica y añade homicidio doloso con las atenuantes de confesión y arrebato. Sostiene que actuó «presa de la ira» por presuntos insultos del niño


Redacción

La fiscal ha solicitado prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada como autora de un delito de asesinato con alevosía pero ha descartado que actuase con ensañamiento al dar muerte al niño de ocho años Gabriel Cruz porque la prueba pericial de los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) no ha probado que aumentase de «forma inhumana el sufrimiento del menor».

«Es terrible, cruel, a mí, como fiscal, me estremece especialmente la falta de piedad de la procesada, que posiblemente no voy a ver en otro acusado, pero no se puede mantener que hubiese un aumento deliberado de dolor o que hubiese agonía», ha sostenido ante las siete mujeres y los dos hombres que deben emitir un veredicto para añadir que, si bien el niño «sufrió, claro que sufrió», no existe esa agravante.

La fiscal Elena Fernández, quien ha remarcado que no puede «hechos que no han quedado probados», ha desacreditado la pericial médica escuchada el lunes en sesión a puerta cerrada y aportada por la acusación particular a la causa y ha destacado el testimonio «contundente» de los peritos forenses del IML que describen «un acto único» al tiempo que habla de «una fuerza desproporcionada» al taparle la boca y la nariz, «de una forma tan brutal que le provoca la muerte por asfixia».

«Emiten una opinión únicamente, una interpretación errónea y, con todos los respetos, osada, que solamente se justifica por un absoluto desconocimiento de la medicina forense», ha dicho tajante al hacer referencia al informe pericial de parte, tras lo que ha instado al jurado a dar «credibilidad» a la versión de «los especialistas» sobre cómo quitó la vida Ana Julia Quezada a Gabriel Cruz, informa Europa Press.

La defensa de Ana Julia Quezada ha modificado este martes su escrito de defensa, por el que inicialmente solicita una pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, de forma que, subsidiariamente, ha pedido que se tenga en cuenta una posible condena más gravosa, de entre diez y 15 años, por un delito de homicidio recogido en el artículo 138.1 y 138.2 del Código Penal.

La defensa considera que concurren dos circunstancias atenuantes en la actuación de Ana Julia Quezada que rebajarían la pena impuesta y apunta a la atenuante de confesión, o alternativamente, confesión tardía de los hechos, así como a la atenuante de arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante.

Según el escrito de conclusiones definitivas presentado por la defensa, cuando la procesada dio muerte a Gabriel Cruz lo hizo bajo un «estado pasional que disminuía su capacidad de comprender y de controlar las consecuencias de sus actos, sin llegar a anularla».

Indica que le tapó la boca «para que no profiriera más insultos, apretándola con intención de que se callara» y que, después, se produjo un «intenso forcejeo, llegando a la pared Ana Julia, presa de la ira y sin medir las consecuencias de su acción».

«Continuó tapándole la boca y nariz, presionándole contra la pared, a pesar de la resistencia del menor, hasta percatarse de que Gabriel había dejado de respirar», añade.

La defensa señala que, al «darse cuenta de ello», fue «presa del pánico» y «quedó bloqueada e incapaz de asumir lo ocurrido», tras lo que dio sepultura al cuerpo del niño en la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería) en la que se produjo el crimen el 27 de febrero del 2018.

El perito de la familia discrepa de los forenses de cómo Ana Julia mató a Gabriel

La Voz
Imagen de archivo de Ana Julia, con el padre de Gabriel, en un acto de apoyo a la familia
Imagen de archivo de Ana Julia, con el padre de Gabriel, en un acto de apoyo a la familia

Dice que usó una «violencia intensa y extensa» frente a quienes hablan solo de asfixia

La acusación particular que ejerce la familia del pequeño Gabriel Cruz esgrimió este lunes el informe forense sobre el que fundamenta su petición de prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada por el crimen de Rodalquilar (Níjar, Almería). Una prueba pericial médica que sostiene que hubo ensañamiento por parte de la mujer, ya que el cuerpo del niño sufrió una violencia «extensa e intensa» antes de su muerte. Los peritos sostienen que esta prueba, examinada en una sesión a puerta cerrada, es el núcleo del juicio que se sigue en Almería, y que alcanza este martes su última sesión con la lectura de los informes finales de acusaciones y defensa y el turno de última palabra de Ana Julia, la asesina confesa.

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