La legislatura más inútil costó 111.000 euros al día en sueldos para los políticos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Pedro Sánchez (de espaldas) replica a Pablo Casado en la última sesión de control al Gobierno de la legislatura
Pedro Sánchez (de espaldas) replica a Pablo Casado en la última sesión de control al Gobierno de la legislatura FERNANDO VILLAR | EFE

Las Cortes cierran sin haber aprobado una sola ley y sin ser capaces de formar Gobierno

23 sep 2019 . Actualizado a las 14:13 h.

La decimotercera legislatura pasará a la historia como la más inútil de la democracia. El balance de los 146 días transcurridos desde las elecciones del 28 de abril hasta que mañana el BOE eche el cierre a las Cortes se resume en unas cifras muy concretas. Cero leyes aprobadas, más de 110.000 euros al día en sueldos para diputados y senadores y 23,8 millones de euros gastados en total en las Cortes en este período. Pero, al margen de la nula productividad parlamentaria y el alto coste, esta breve legislatura será recordada también por la incapacidad de las fuerzas políticas para establecer un mínimo clima de diálogo que les permitiera cumplir con el mandato de los votantes de buscar acuerdos para formar un Gobierno estable. Más que a unas negociaciones, hemos asistido a un diálogo de sordos que parecía seguir un guion preestablecido que condujera a unos nuevos comicios. 

Elecciones

Una fecha incomprensible. La propia fecha elegida por Pedro Sánchez para celebrar las elecciones era ya una declaración de intenciones que alargaba su mandato sin someterse a la investidura. Celebrar las generales el 28 de abril implicaba aplazar cualquier negociación, e incluso la ronda de consultas del rey, dado que solo un mes después se celebraban las municipales, autonómicas y europeas. Un mes absolutamente improductivo por tanto para la negociación, al que luego se sumaría el de agosto, tirado también a la basura en términos de diálogo. 

Diálogo de sordos

La casa por el tejado. Pese a existir no una, sino varias combinaciones posibles para formar Gobierno, los partidos cerraron las puertas antes de comprobar siquiera si había agua en la piscina. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que apoyó en el 2015 la investidura de Sánchez estando en minoría, garantizó de salida que no negociaría nada con el PSOE pese a que ahora ambos partidos sumaban mayoría absoluta. Tampoco Sánchez hizo a Rivera ninguna oferta de pacto de Gobierno. Y entre socialistas y Unidas Podemos, a pesar de que no sumaban mayoría y necesitaban a otras fuerzas, la casa se empezó por el tejado, hablando de sillones y no de programas, con lo que la negociación se agotó antes siquiera de hablar de políticas.