Londres idea una versión descafeinada y temporal de la salvaguarda irlandesa

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Phil Noble | Reuters

Johnson alerta a Bruselas de que habrá «brexit» sin acuerdo si rechaza su oferta

03 oct 2019 . Actualizado a las 08:57 h.

Pese a que en un principio rechazó toda oferta de sus socios que planteara un trato diferenciado hacia Irlanda del Norte, por considerar que ponía en riesgo la integridad territorial del Reino Unido, el Gobierno británico ha terminado proponiéndole a la UE que esta región siga alineada con las reglas del mercado común interior para algunos sectores y durante un tiempo limitado como reemplazo a la cuestionada salvaguarda irlandesa.

La oferta la realizó el primer ministro, Boris Johnson, durante el discurso que ayer ofreció en la clausura de la conferencia anual que el Partido Conservador celebró en Manchester, donde no desaprovechó la ocasión para advertir a Bruselas que o acepta el planteamiento o habrá un brexit sin acuerdo el próximo día 31.

«Si no podemos llegar a un acuerdo por lo que esencialmente es una discusión técnica […] entonces, que no haya dudas, la alternativa es que no haya acuerdo», dijo, antes de añadir: «No es el resultado que queremos, en absoluto, pero [...] es un desenlace para el que estamos preparados».

La propuesta británica en sí se parece a la denostada salvaguarda, aunque descafeinada y temporal, pues aunque establece que Irlanda del Norte saldrá junto al resto del Reino Unido de la unión aduanera, por lo que deberán establecer controles fronterizos, estipula que seguirán vigentes «los actuales arreglos regulatorios para los agricultores y otras empresas a ambos lados de la frontera irlandesa», aunque solo hasta el 2025, a menos que el Gobierno y la Asamblea norirlandesa decidan lo contrario. Lo pactado por el Gobierno de la también conservadora Theresa May y UE, por su parte, establecía que, para evitar el restablecimiento de una frontera dura en Irlanda, todo el Reino Unido seguiría en el mercado y la unión aduanera hasta que las partes negociaran una nueva relación. La ausencia de un límite temporal fue el principal argumento esgrimido por los euroescépticos para rechazar esta propuesta.

Puestos de control

Aunque en su intervención Johnson rechazó la posibilidad del resurgimiento de una línea divisoria entre las dos Irlandas, en el texto que envió a la UE se admite que habrá que establecer puestos de control, pero asegura que no tendrán que ser físicos y que podrían estar incluso en las sedes de las empresas que comercien o en puntos de transportes.

Los unionistas norirlandeses que tantos dolores de cabeza dieron a May aplaudieron la idea de Johnson, a quien calificaron de «gran defensor de la unión» nacional. Esto, pese a que el planteamiento marca una diferencia entre el Ulster e Inglaterra, Escocia y Gales.

Tras la conversación telefónica entre el aún presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y Johnson, la UE respondió a través de un comunicado que ve demasiados «puntos problemáticos» en la propuesta del Reino Unido, aunque agradece que reconozca los «avances positivos» de las negociaciones, informa desde Bruselas Irene Sánchez Artero.

Las principales preocupaciones de Juncker son preservar el equilibrio alcanzado por el Acuerdo de Viernes Santo y abordar las normas aduaneras. Un tema especialmente sensible para prevenir una frontera dura, preservar la cooperación Norte-Sur y la economía de toda la isla y proteger el mercado único de la UE y el lugar que le corresponde a Irlanda. Sin embargo, desde Bruselas ayer insistían en que «Europa quiere un trato y un retiro ordenado, que es preferible a un escenario sin acuerdo».

Rechazo desde Dublín

Sin embargo, desde Dublín no le hallaron el lado bueno al papel de trabajo presentado por Londres. «Propone escoger ciertas reglas del mercado interior para que las cumpla Irlanda del Norte, pero no todas», se quejó la ministra irlandesa de Asuntos Europeos, Helen McEntee.

Aunque Johnson dedicó el grueso de su discurso a su plan para el brexit no desaprovechó para atacar a los laboristas a los que tachó de «comunistas» y «antisemitas»; y también al Parlamento, en especial contra el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, del que dijo que si estuviera en un programa de telerrealidad seguramente se habría comido «el testículo de un canguro».

La Xunta habilitará un cheque «brexit» para empresas

E. Álvarez

El 31 de octubre es la fecha límite para que el Reino Unido ratifique un acuerdo o de lo contrario se produzca un brexit duro. Y a estas alturas todavía es una incógnita cómo será la salida de la Unión Europea. En Galicia hay un sector que para la Xunta es la máxima prioridad, la pesca. A él van dedicados los esfuerzos del Gobierno gallego, cuyo vicepresidente, Alfonso Rueda, coordinó la primera reunión del grupo de trabajo del brexit en el que están implicados numerosos departamentos de la Xunta, como Sanidade, Mar, Facenda, Medio Rural y Emigración. «Sendo moitas as preocupacións, o elemento diferenciador dun brexit duro é a pesca, e neso temos que concentrar os nosos esforzos», indicó el vicepresidente.

Pero al Gobierno gallego no se le escapan todos los sectores afectados, como el de las empresas que en mayor o menor medida tienen relaciones comerciales con el país británico. Para ello habilitará un cheque brexit que tratará de compensar los gastos de consultoras o asesorías que deban acometer las empresas para adaptarse a las nuevas reglas. Todavía no está cuantificado el importe de estas ayudas, entre otros motivos porque dependerá de si finalmente hay o no salida dura. Además, la antena del Igape en el Reino Unido, que hasta ahora tenía labores puramente comerciales, asumirá también las de información y asesoramiento. El mercado británico es el cuarto destino de las exportaciones gallegas.

Este mes, el Consello de la Xunta aprobará un plan estratégico para el brexit y, mientras, se mantienen las conversaciones con el Gobierno central, sobre todo basadas en los intereses de la pesca. Porque en aguas inglesas faenan 150 barcos con 1.700 trabajadores, «é a máxima prioridade da Xunta», insistió Rueda. De producirse una salida brusca, el Ejecutivo autonómico pedirá que se arbitren fondos sin detraer partidas del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca, que tiene otras finalidades. Además, el grupo de trabajo instará al Gobierno central a trabajar en la UE para que cualquier acuerdo en las medidas de contingencia incluya que la flota gallega permanezca en los caladeros británicos.

En el Reino Unido hay 14.000 gallegos, pero también dos mil británicos viven en Galicia. El Sergas tiene más de mil cartillas de ciudadanos ingleses, por lo que la conveniencia por defender los intereses de unos y otros debe ser recíproca.

La UE habilitará ayudas para trabajadores que pierdan su trabajo si no hay acuerdo

i. sánchez artero

La Unión Europea (UE) busca blindar a sus trabajadores ante el posible escenario de una salida del Reino Unido sin acuerdo. Los embajadores de los Estados miembros en el Comité de Representantes Permanentes del Consejo aprobaron ayer por la mañana el texto de la propuesta que pretende ampliar el alcance del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (FEAG) para lograr este fin.

El objetivo del FEAG es apoyar a los empleados que sean despedidos y a los autónomos que cesan en su actividad laboral como consecuencia de los importantes cambios estructurales en los patrones del comercio mundial debidos a la globalización o como resultado de una crisis económica o financiera.

Encaje en el mecanismo

En el criterio de globalización están incluidos los despidos causados por la deslocalización de puestos de trabajo a terceros países, por un cambio importante en el comercio de bienes y servicios de la Unión Europea o por la disminución de la cuota de mercado de un determinado sector económico. La propuesta actual incluye también los despidos causados por una eventual retirada del Reino Unido del club comunitario sin un acuerdo, lo que llevará consigo «un cambio importante en las relaciones comerciales de la UE y en la composición de su mercado interior».

Según recoge la petición, la modificación planteada por los Estados miembros entraría en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea y sería aplicable a partir del día siguiente del divorcio, previsto para el 31 de octubre. Sin embargo, esta medida no será de aplicación en el caso de que finalmente haya un acuerdo de retirada entre el Reino Unido y la Unión Europea, como trata ahora de lograr el primer ministro británico, Boris Johnson.

Sin cambio presupuestario

La propuesta presentada ayer no tendría repercusiones en el presupuesto de los fondos, ya que no modifica el importe máximo anual de 150 millones de euros de su reglamento.

No es la primera vez que se retocan estos fondos, ya que para el período 2014-2020 se amplió su alcance para incluir los desplazamientos de empleo resultantes de cualquier nueva crisis financiera o económica.