Por qué pincha el independentismo

Relato agotado, frustración, falta de liderazgo y división de los partidos reducen su capacidad de movilización


La menor participación en la Diada desde el 2012, fracaso absoluto de las movilizaciones en el segundo aniversario del 1-O. El independentismo ha pinchado en la calle, mientras crecen las divisiones en su seno. Los expertos consultados por La Voz explican las causas de la desafección.

¿Por qué ha pinchado el independentismo?

«Porque se han perdido un poco las causas por las que salir la calle y el estado de ánimo es bastante bajo», señala la politóloga Berta Barbet. «El independentismo en el plano institucional está absolutamente fragmentado, los partidos independentistas tienen objetivos electorales y políticos completamente diferentes y esto hace que los ciudadanos independentistas se sientan contrariados, sin un liderazgo al que seguir», sostiene la politóloga Verónica Fumanal. «Además, tras más de cinco años de movilizaciones se observa un desgaste de organizaciones como Òmnium Cultural o la ANC, que con los líderes más reconocidos en prisión han perdido capacidad de movilización», añade. «A todo esto, me parece pertinente añadir, que el relato del independentismo se ha agotado; antes el objetivo, aunque tremendamente complejo, era claro: la independencia, sin embargo, ahora es un movimiento nostálgico, que en lugar de mirar hacia el futuro, mira hacia el pasado de lo que pudo ser y no fue», concluye.

El politólogo José Rama apunta tres explicaciones. «(1) El procés ha resultado algo negativo para la economía catalana; (2) ha dificultado la convivencia de sus ciudadanos, con familias enfrentadas por la cuestión secesionista; y (3) ha hecho que el turismo nacional baje en más de 11 puntos porcentuales». «Yo no diría que ha pinchado en términos absolutos», matiza Xavier Arbós. «Ciertamente ha menguado su capacidad de movilización, y eso, a mi parecer, se debe a una combinación de cansancio y frustración», explica. «El procés dura mucho y se ha visto que sus líderes querían hacer creer que iba a ser viable cuando no tenían nada preparado para la nueva república ni hicieron nada para defenderla después de la declaración de independencIa; y aún más, los líderes se disputan la hegemonía mientras proclaman la necesidad de la unidad». Pero advierte: «Su base electoral parece intacta y, aunque baja el número de los que se movilizan, está por ver si los que lo hagan tras la sentencia son más radicales y mejor organizados».

¿Cómo reaccionarán la Generalitat, las asociaciones y los CDR a la sentencia del «procés»?

«La Generalitat pondrá la retórica, pero poca desobediencia y en ningún caso a la altura de la retórica; las asociaciones y los CDR en cambio parecen más organizados; se mencionan planes de cortes de carreteras de más de un día, apoyados por planes de avituallamiento para quienes los realicen». Para Arbós, «la duda está en la reacción de los Mossos». «Seguramente habrá protestas, manifestaciones, alegaciones y actos internacionales, todo dentro de la ley, aunque no hay que descartar que a alguien se le ocurra saltársela», mantiene Barbet. Fumanal se muestra prudente: «Vale la pena esperar para no adelantar acontecimientos. «Lo único que sabemos es que, en su día, el presidente Quim Torra, instó a ‘los amigos de los CDR’ a ‘apretar’ y seguir el camino de la desobediencia», explica Rama.

¿El fallo del Supremo puede volver a unir a los independentistas?

«Resulta altamente paradójico que el independentismo necesite de una sentencia de un tribunal español para continuar legitimando su relato», apunta Fumanal. «Evidentemente, en un relato absolutamente agotado y nostálgico necesitan volver a cohesionar sus filas a través de un enemigo común, algo a lo que se aferran aquellos que buscan continuar con el victimismo». Y explica, que «el Gobierno de la Generalitat está fragmentado y en medio de la ingobernabilidad, ERC quiere convocar elecciones anticipadas; JxC, no, la sentencia puede ser el elemento en el que se apoyen los de Puigdemont para deslegitimar unas nuevas elecciones».

«Evitará que se formen otras alternativas, pero seguirá sin haber una hoja de ruta alternativa a la que había en el 2017», afirma Barbet. «La sentencia supondrá previsiblemente un terremoto político sostiene Rama. Arbós prevé que «ahí no habrá diferencias entre ERC y sus competidores, porque no se aceptarán matices en el independentismo».

Fractura de calado entre el posibilismo de ERC y la ruptura de Puigdemont por su supervivencia  

Mientras el independentismo pierde fuelle en las calles, los partidos que lo sustentan se muestran divididos. «Desde luego las diferencias parecen de calado», asegura Fumanal. «En el lado posconvergente, el único objetivo de Puigdemont es su supervivencia política; y el PDECat se encuentra en un profundo debate/crisis sobre si debe independizarse de Puigdemont o continuar siendo una plataforma de seguimiento del expresidente», explica. «En el lado republicano, parece que han optado por un independentismo de corte posibilista que huye de las rupturas constitucionales y de encarcelar a más», añade.

«Las diferencias dentro del independentismo son de calado, la única cosa que permitía mantener la unidad era el referendo unilateral con una independencia de bajo coste», sostiene Barbet. «Sin esta opción encima de la mesa el movimiento no tiene consenso; y esta falta de consenso va mucho más allá de Puigdemont y ERC», añade.

Para Arbós, la división «es profunda porque hay una diversidad de visiones sobre la forma en que la independencia debe llevarse a cabo». La de ERC es «ensanchar la base del independentismo como condición imprescindible para cualquier paso mínimamente rupturista; la de sus competidores, aumentar la tensión e intentar de nuevo la secesión unilateral».

¿Puede haber una fractura en el independentismo?. «No habrá ruptura en el corto o medio plazo, porque no hay coalición alternativa posible mientras haya presos en la cárcel y falten ofertas de diálogo, pero es evidente que unidad tampoco hay», asegura Barbet. «Aunque ERC tenga una posición más transversal, no parece que la fórmula de partidos independentistas/partidos de ámbito nacional pueda romperse», señala Rama.

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