Trump traiciona a los kurdos y permite a Turquía invadir el nordeste de Siria

Las milicias kurdas alertan de que pueden ponerse en peligro las prisiones que albergan 12.000 miembros de EI


beirut / e. la voz

La Administración Trump ha dado este lunes el beneplácito a Ankara para llevar a cabo una operación en el noroeste de Siria contra las milicias kurdas, aliadas de EE.UU. en la lucha contra el Estado Islámico (EI). Tras una conversación telefónica con Erdogan, Trump decidió que el Ejército estadounidense se mantenga al margen de la inminente ofensiva turca. Las tropas americanas se retiraron de las localidades fronterizas de Ras al-Ayn y Tal Abyad, y medios locales documentaron una mayor presencia militar de Turquía en la frontera.

El objetivo de Ankara es habilitar una zona de 32 kilómetros libre de milicias kurdas a lo largo de su frontera con Siria para «crear las condiciones del necesario retorno de los refugiados sirios a su país» en palabras de Erdogan. Turquía planea enviar un millón de refugiados sirios a esa «zona segura». Según el investigador de Global Public Policy Institute Tobias Schenider, el retorno de ese millón de refugiados sirios «alterará la composición étnica del área de la frontera», y alerta del desplazamiento, en caso de ofensiva, de los 758.000 civiles que residen en esa zona.

El anuncio del lunes supone un giro de 180 grados en el discurso de Trump, quien en enero prometió en un tuit «devastar económicamente a Turquía si atacaban a los kurdos». En agosto, para evitar una incursión turca, Washington y Ankara pactaron que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se retirarían de la frontera y destruirían sus fortificaciones a cambio de que las tropas de EE.UU. patrullaran el área.

Turquía califica de terroristas las Unidades de Protección Popular (YPG), integrante de las FDS, pero han sido estas milicias kurdas las que en los últimos 5 años han liderado la batalla contra el EI, con apoyo de EE.UU. Poner fin al Califato costó 11.000 bajas en las filas de las FDS.

El portavoz de las FDS, Mustafa Bali, pidió en Twitter explicaciones a Washington: «Después de que destruyéramos las fortificaciones, EE.UU. no ha cumplido su palabra y se están retirando de las zonas fronterizas». La milicia kurda prometió defender el norte de Siria y advirtió de que la ofensiva turca «tendrá un efecto negativo» en la «guerra» que libran contra el Estado Islámico.

Las FDS gestionan varios campos de detención que albergan a 12.000 miembros del EI y 70.000 mujeres afiliadas al grupo terrorista junto con sus hijos. Bali alertó de posibles «asaltos» por parte de células de EI en estas prisiones y pronosticó el «retorno de líderes del EI que están escondidos en el desierto».

Según la Administración Trump, Turquía será responsable de los miembros del EI detenidos. En su comunicado, la Casa Blanca criticó a las naciones europeas por no repatriar a sus nacionales que viajaron a Siria para unirse al EI, y afirmó que EE.UU. no se va a hacer cargo de estos prisioneros por el «gran coste que supone para los contribuyentes» estadounidenses. La posible ofensiva turca «fuerza a los sirios a quedar en manos de organizaciones terroristas como Nusra y EI», según las FDS.

Según el analista Schenider, la invasión turca «comportará disrupciones masivas en los suministros de ayuda humanitaria en la región», ya que muchas agencias de ayuda humanitaria tienen su base en esa zona fronteriza, «algo muy preocupante a las puertas el invierno».

El cambio de estrategia de Trump también puede conducir a un acercamiento de los kurdos al régimen del presidente sirio Bashar al Assad. Según Schenider, el mensaje es claro: «Trump quiere irse, el pastel se lo reparte Turquía y Rusia».

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