ERC afirma que el estado autonómico ha muerto y la independencia es irreversible

El Gobierno ofrece «diálogo» a Joaquim Torra, pero solo cuando condene la violencia

 El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, durante su intervención este jueves en un desayuno informativo en Madrid
El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, durante su intervención este jueves en un desayuno informativo en Madrid

Madrid / La Voz

A diecisiete días de que se celebren las elecciones generales, los líderes de ERC tratan de evitar por todos los medios la imagen difundida por sus socios de Gobierno de Junts per Catalunya de que buscan un acercamiento al PSOE para apartar de la presidencia de la Generalitat a Joaquim Torra y alcanzar una solución a la crisis en Cataluña que no pase por la independencia. El vicepresidente del Gobierno catalán y coordinador nacional de Esquerra Republicana, Pere Aragonès, al que se señala como la pieza clave en la negociación con el Ejecutivo, quiso despejar ayer esas insinuaciones y aseguró, durante un desayuno informativo en Madrid, que «el autonomismo ha muerto y el camino hacia la independencia es irreversible».

Aragonés se mostró partidario de abrir una mesa de diálogo con el Ejecutivo, pero partiendo del acuerdo de Pedralbes, en el que Pedro Sánchez se comprometió ante Joaquim Torra a buscar una solución al «conflicto político» catalán. Cuestionó por ello la negativa de Sánchez a responder ahora a las llamadas del presidente catalán. «Si no hablamos ahora, si no dialogamos ahora, ¿cuándo?», se preguntó.

«Nosotros también queremos hablar de amnistía y del derecho a la autodeterminación como vía para decidir el futuro político de Cataluña», señaló el dirigente de ERC, aunque descartó el regreso a la vía unilateral porque, según dijo, la ley «ofrece caminos para resolver el conflicto» y por ello «no hace falta saltarse la ley». A su juicio, la insistencia de Sánchez en bloquear el diálogo mientras Torra no condene expresamente la violencia de los radicales en las protestas contra la sentencia del procés, es solo «una excusa». «Ya sé que a Sánchez no le gusta Torra», dijo, pero cerró filas con el presidente catalán al añadir que «los interlocutores no se eligen».

Calvo: Aragonés sí, Torra no

El Gobierno, por el contrario, trata de evidenciar, y también agrandar, las diferencias entre ERC y Junts per Catalunya. La vicepresidenta del Ejecutivo en funciones, Carmen Calvo, consideró «razonable» y también «necesario y leal» mantener un contacto y una relación constante con Aragonès, pero no Torra porque este «cuestiona la labor de los Mossos». «Habrá diálogo y habrá política. Cuando todo esto esté reconducido y el presidente Torra condene esa violencia y reconozca que no se puede estar en una institución solo para una parte de quienes gobierna» señaló Calvo. Rechazó por ello negociar en los términos expresados en Madrid por el vicepresidente catalán asegurando que el Gobierno no puede hablar «de lo que no es legal». «Las instituciones catalanas deben entender que también lo son de los no independentistas», insistió.

El PSOE quiere evitar también en período preelectoral la imagen de un acercamiento de posiciones con los secesionistas. El líder del PSC, Miquel Iceta, defendió la negativa de Sánchez a hablar con el presidente catalán. «¿Para qué? Para blanquear a alguien, en este caso al presidente Torra, que ya en agosto nos dijo que la próxima etapa era de confrontación?», se preguntó. Y el ministro de Fomento en funciones y secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, consideró que el independentismo es «un movimiento descabezado» y añadió que, a la vista de la sentencia del Supremo, se demuestra que «el pulso al Estado no sale gratis». Ábalos atribuyó al buen funcionamiento de la estrategia de moderación del Gobierno el debilitamiento de las protestas en Cataluña. «Sabotajes no tenemos», dijo sobre la situación vivida en Cataluña esta semana.

Iglesias y Colau proponen indultar a los políticos presos e iniciar una negociación

«Nuestra propuesta sigue siendo la misma, defendemos que haya una consulta en Cataluña». El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, explicó ayer junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el programa de En Comú Podem sobre Cataluña de cara a las elecciones del 10N que el partido morado asume como propio. Un plan que, según explicaron ambos junto a Jaume Asens, candidato de los comunes, pasa por la formación de tres mesas de negociación, una de la Generalitat con el Gobierno, otra en el Congreso y una tercera en el Parlamento catalán, que contempla como paso previo el indulto a los condenados por el procés y posteriormente la convocatoria de un referendo en Cataluña para validar lo que se acuerde entre instituciones y partidos. Los tres dejaron claro, sin embargo, que este planteamiento no supone una renuncia al referendo que defendían hasta ahora, sino un intento de hacer valer su «reivindicación de siempre de una consulta», según Iglesias.

Mesas sin «líneas rojas»

Al margen de lo que pudiera decidirse en esa consulta, lo que defienden Podemos y los Comunes es un blindaje del autogobierno que incluya asuntos como la policía autonómica o los medios de comunicación, para impedir que estos pudieran verse afectados en caso de que se aplicara de nuevo el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Asens pidió que a las mesas de diálogo que proponen se acuda «sin condicionantes previos» ni «líneas rojas». Pero consideró que la condición inexcusable para la apertura de esa negociación es la puesta en libertad de los políticos independentistas condenados porque «es muy difícil» hablar con algunas formaciones si «sus líderes están en prisión».

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