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«¿Son las mujeres igual de capaces que los hombres de cometer crímenes graves?». Es la pregunta que lanza Europol en su última campaña para desenmascarar a algunas de las prófugas más peligrosas y más buscadas de Europa. La respuesta sería sencilla: Sí, lo son. Pero no en la misma proporción. De los 21 perfiles que los internautas pueden ir diseccionando en la web de la Agencia, 18 son féminas buscadas en la UE por delitos que van desde la estafa y el fraude, al tráfico humano y el homicidio. «El crimen no tiene género», sostienen sus expertos, quienes invitan a pasar lupa al historial de mas más villanas.

España busca a Elena Puzyrevich. Es rusa y tiene 39 años. Fue condenada a 12 años y medio de prisión por engañar y reclutar a nueve jóvenes para obligarlas a ejercer la prostitución en un club de Cáceres. No es el único caso. A la nigeriana Jessica Edosominan se la busca en Europa por tráfico humano. Trasladó a 60 mujeres a Francia para explotarlas sexualmente. Igualmente, la checa Iveta Tanco?ová se enfrenta a una condena de 7,5 años de prisión por encerrar, maltratar y forzar a una joven compatriota a prostituirse en Inglaterra antes de venderla como prostituta a unos familiares.

También hay prófugas expertas en robar dinero. A la austriaca de 63 años, Elisabeth Skarits, se la busca por 12 casos de fraudes inmobiliarios. Haciéndose pasar por directora de una agencia de gestión inmobiliaria, provocó un desfalco de 4,2 millones de euros a empresas y particulares. La belga de 56 años Hilde Van Acker todavía no ha rendido cuentas con la justicia. Se la busca por el asesinato junto a su pareja de un hombre de negocios británico el 23 de mayo de 1996.

«La gente piensa que normalmente estos crímenes no los cometen mujeres, pero son crímenes igualmente graves que los cometidos por los hombres», declaró la portavoz de Europol, Tine Hollevoet, a AFP. Su equipo ha constatado que los crímenes cometidos por mujeres han aumentado progresivamente en los últimos años.

Menos delitos

Poner cara de mujer al crimen podría facilitar la labor a las fuerzas policiales de la UE, poniendo el foco sobre un colectivo al que no se suele vincular con los delitos. Eso tiene que ver con las apabullantes estadísticas. La mayor parte de los delitos los cometen hombres. En España, por ejemplo, solo el 11% de los 871 homicidios perpetrados entre el 2010 y el 2012 tenían firma femenina. «La delincuencia en nuestro país (como en muchos otros) es de marcado carácter masculino y, las pocas mujeres que delinquen en España lo hacen en menos delitos y de forma más leve», cita un informe del Gobierno español.

La catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Alicante, Carmen Juanatey, lo corrobora en uno de sus estudios al señalar que «el número de mujeres en prisión en España, como ocurre en el resto de los países europeos, representa una minoría exigua en relación con el total de la población penitenciaria».

Las mujeres suponen en torno al 7,48% del total, frente al 92,52% de los hombres. ¿A qué se debe esta enorme brecha? Los expertos apuntan multitud de razones, entre ellas, la influencia de los estereotipos, que mantienen a la mujer aislada de los entornos de violencia y se la educa para ser más dócil y obediente que el hombre.

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Europol pone rostro de mujer al crimen