Otro diplomático de EE.UU. confirma las presiones de Trump al presidente de Ucrania

Una exasesora de la Casa Blanca alerta a los republicanos del riesgo de difundir teorías conspirativas

El funcionario David Holmes y la exasesora Fiona Hill, durante su comparecencia
El funcionario David Holmes y la exasesora Fiona Hill, durante su comparecencia

Washington/ E. La Voz

David Holmes «no había visto algo así» en su vida profesional al servicio de la diplomacia de Estados Unidos. Llegó a escuchar y a entender las palabras del presidente de su país en una llamada telefónica de la que él no formaba parte. Fue posible porque Donald Trump habla «a gran volumen», por lo que, incluso sin necesidad de que su interlocutor active el altavoz, se puede escuchar el lenguaje «pintoresco» en el que se expresa.

Holmes, funcionario destinado a la Embajada de Ucrania, compartía mesa en un restaurante de Kiev con el embajador ante la Unión Europea, Gordon Sondland, cuando este llamó desde su teléfono a Trump. Era el día 26 de julio, el día después de que los presidente de Ucrania y Estados Unidos hubieran conversado telefónicamente.

El día después de que Donald Trump le pidiera a Volodimir Zelenski «un favor»: que investigara a Joe Biden y la supuesta conspiración entre demócratas y ucranianos en las elecciones presidenciales del 2016. Es decir, el día siguiente de la llamada que está en el centro de la investigación del impeachment, que trata de determinar si el presidente abusó de su cargo para lograr un beneficio político haciendo chantaje a Ucrania.

En el día después del testimonio explosivo de Gordon Sondland en el Capitolio, que empujó la causa demócrata al asegurar que existió el quid pro quo que Trump niega y al implicar a la Casa Blanca y al Departamento de Estado en el escándalo ucraniano, David Holmes vino a completar la frágil memoria del embajador, que el miércoles no recordaba los detalles de su conversación del 26 de julio con Trump.

Holmes recuerda cómo Sondland le dijo al presidente que Zelenski «ama tu trasero». Inmediatamente después, el mandatario le preguntó a Sondland si el ucraniano iba a realizar la investigación, a lo que el embajador le contestó que «hará lo que le pidas que haga». Una vez colgó, Holmes le preguntó a Sondland «si era verdad que al presidente no le importa una mierda Ucrania», algo que el embajador le confirmó. Lo que le importaba «era la investigación sobre Biden que estaba impulsando [Rudy] Giuliani», el abogado personal del presidente. 

«Narrativa de ficción»

Junto a David Holmes, compareció Fiona Hill, asesora sobre Rusia de la Casa Blanca hasta mediados de julio, que arremetió duramente contra uno de los elementos centrales de la defensa republicana de Trump: que fue Ucrania, y no Rusia, quien interfirió en las elecciones del 2016. Durante todas las audiencias públicas, los republicanos han tratado de justificar las acciones de Trump en base a una teoría conspirativa que explicaría la desconfianza del presidente a la hora de entregar a este país la ayuda militar aprobada por el Congreso. Hill defendió que es una «narrativa de ficción» promovida y «propagada» por Rusia a la que los republicanos se han agarrado a pesar de que la Inteligencia de EE.UU. concluyó «de forma incuestionable» que fue Moscú.

En su testimonio, Fiona Hill explicó que el 10 de julio, Gordon Sondland explicó en la Casa Blanca que «tenía un acuerdo con el jefe de personal [de Trump], [Mick] Mulvaney, por el que, a cambio de las investigaciones, se programaría la reunión» entre Trump y Zelenski.

 

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