Trump quiere ir a juicio en el Senado

Busca defender su inocencia en una Cámara donde los republicanos son mayoría

Trump y el asesor de Seguridad Nacional, Robert O’Brien, en la recepción de los féretros de dos soldados muertos en Afganistan
Trump y el asesor de Seguridad Nacional, Robert O’Brien, en la recepción de los féretros de dos soldados muertos en Afganistan

Washington / E. La Voz

Se ha quejado en varias ocasiones de que Fox News «no es lo que era», pero Donald Trump tiene garantizada la adulación de sus estrellas y vía libre para explayarse. El presidente, que ha concedido alrededor de 70 entrevistas a este canal desde que asumió el cargo (ni una sola a la CNN), se quedó a gusto ayer en el magacín matinal de la cadena, donde aseguró que «quiero un juicio» en el Senado, en el que los republicanos tienen la mayoría. Es decir, quiere que la Cámara de Representantes dé el paso de votar y aprobar el impeachment para enfrentarse al juicio político que determinará si es o no retirado del cargo.

Que Trump lo quiera no implica que acepte que hay motivos para ello. De hecho, el presidente considera que los demócratas «no tienen nada». A pesar de que, como dijo el miércoles el embajador ante la Unión Europea, Gordon Sondland, «todo el mundo estaba al tanto» de las gestiones por complacer al presidente y lograr que Ucrania se comprometiera a investigar a Joe Biden y una supuesta conspiración entre demócratas y Ucrania en las elecciones del 2016.

Investigaciones que, según han asegurado con rotundidad varios de los testigos, eran la llave para que Trump aceptara recibir en la Casa Blanca al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y para desbloquear la ayuda militar aprobada por el Congreso que el presidente ordenó retener el 18 de julio. Donald Trump insiste en que el grado de corrupción que existe en Ucrania justificaba su celo. «Es el tercer país más corrupto del mundo», dijo, aunque según Transparencia Internacional hay al menos sesenta en peor situación. 

«Es lo que se dice»

A pesar de que el jueves la exasesora de la Casa Blanca en asuntos rusos, Fiona Hill, advirtió a los congresistas de que es una «narrativa de ficción» promovida y «propagada» por Rusia, y de que los servicios de Inteligencia han concluido de forma unánime que fue Moscú quien interfirió en las elecciones del 2016, Donald Trump insistió ayer en Ucrania. Su fundamento: «Es lo que se dice».

Durante los más de 50 minutos de monólogo, apenas salpicado por consideraciones de los presentadores, Donald Trump acusó a David Holmes de haber mentido al Congreso. Holmes, funcionario de la Embajada de EE.UU. en Kiev, testificó haber escuchado una conversación telefónica entre Gordon Sondland y el presidente en la que éste le preguntó al embajador si Zelenski se había comprometido a hacer las investigaciones. «Te aseguro que eso nunca ocurrió», sentenció Trump, que arremetió también contra la exembajadora en Ucrania, Marie Yovanovitch, despedida en mayo, a la que recriminó que «tardó dos años en poner mi foto» en la embajada.

Aunque no llegó a afirmar que le encargara gestionar la relación con Ucrania, el presidente elogió a Rudy Giuliani, de quien dijo que «es un gran luchador contra el crimen» que «tiene las credenciales» para afrontar «un país corrupto». Varios de los principales responsables de la diplomacia estadounidense explicaron que Trump les ordenó coordinarse con él para cualquier asunto referido con este país. Entre ellos, Gordon Sondland, que donó a Trump un millón de dólares y al que aseguró que «apenas conozco».

Con el Congreso a punto de tomarse un respiro por Acción de Gracias, nadie sabe si la fase de testimonios públicos ha llegado a su fin. Varios nombres clave que podrían aclarar el alcance del escándalo ucraniano se han negado a declarar o esperan una resolución judicial que les indique si están obligados. Entre ellos, el exasesor de Seguridad Nacional, John Bolton, que ayer rompió dos meses de silencio en Twitter con un críptico «permaneced atentos».

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