Cuanto más frío, ¿más me arrimo?

En verano, al tener más horas de luz, la hormona del deseo se activa, pero en invierno el mal tiempo hace que pasemos más horas en casa. ¿Qué estación nos activa más la pasión?


Con la bajada de temperatura también se apaga el deseo sexual, sin embargo, no siempre es así y la llegada del invierno puede ser una oportunidad para potenciar la vida sexual de la pareja. «A nivel químico, como hay menos horas de luz baja el deseo sexual porque se reduce la serotonina. Por eso, en general en invierno hay menos relaciones sexuales, pero debemos matizar», explica la sexóloga Emma Placer. Porque para los que ya están ennoviados la pasión puede aumentar. «En otoño e invierno estamos más tiempo en casa, la melatonina, una hormona que se activa con la oscuridad, está más presente y nos sentimos más cansados. Esto puede propiciar que pasemos más horas en el hogar y, claro, si convivimos con nuestra pareja, puede favorecer el contacto sexual», aclara Emma.

De la misma opinión es Aránzazu García, que indica que «en verano la libido es mayor, pero los datos de natalidad del INE indican que en el 2017 el mes de más nacimientos fue octubre, por lo que los niños se concibieron en invierno. Tiene sentido pensar que como hay menos planes de ocio, los que tienen pareja tienen más encuentros sexuales». En cualquier caso, el mal tiempo sí influye en la cama y de entrada estaremos más apáticos. «Tenemos menos apetito sexual, pero lo que sí apetece es acurrucarnos al lado de alguien que nos guste y que nos dé cariño. En ese sentido el invierno sí favorece ese contacto y los que están en una relación pueden ver aumentada su vida sexual», dice Emma Placer, que aclara: «La piel es mucho menos sensible en invierno que en verano, es decir, una caricia es más intensa en los meses de sol, y de entrada el sexo no será tan pasional en la época de frío».

Pero como no todo es blanco y negro, y para protegernos de las bajas temperaturas nos abrigamos más, «cualquier visión erótica de la piel, aunque sea un trocito de un brazo, nos desencadena mayor excitación. Pero esto es subjetivo», dice Placer, que añade: «El cuerpo es objeto de deseo y en verano estamos todo el tiempo viendo a gente en bikini por lo que estamos más activos sexualmente», aclara la experta. Tanto ella como Aránzazu García coinciden en que «en verano se está más tiempo en la calle por lo que es más fácil conocer gente y sociabilizar», explica esta sexóloga. Por eso, los meses calurosos son buenos para los solteros, pero peligrosos para las parejas. «Ahora con las redes sociales nos podemos comunicar de forma muy fácil, pero el verano es más propicio porque el buen tiempo hace que nos relacionemos más», matiza Emma Placer.

Pasión por Navidad

Aunque es términos generales en invierno baja el deseo, la Navidad favorece los encuentros sexuales. «Un dato relevante es que hasta la década de los setenta el día que más niños nacían era el 16 de septiembre por lo que se concebían en Navidad. La explicación es lo que comentábamos de que el frío puede favorecer los encuentros en pareja y que antes, para entrar en calor, lo que hacían nuestros abuelos era juntarse en camita y tener contacto. Dentro de diez años tendremos que ver en qué fecha han nacido más niños, porque es posible que la tendencia cambie. Ahora, cuando hacemos el amor es siempre por placer y muy pocas veces para concebir, y antes había menos métodos anticonceptivos», comenta Emma Placer. Asimismo, que la Navidad fuera la época en la que más se concebía tiene que ver con las vacaciones. «En el tiempo de ocio es cuando la gente aprovecha para hacer eso que nunca puede. Lo que sí es cierto es que a nivel anímico con el frío tendemos a estar más bajos de ánimo y por tanto hacemos un esfuerzo extra a nivel sexual», dice Aránzazu García. Porque la expresión «estoy caliente» no es gratuita. «El cuerpo necesita una temperatura concreta para poder empezar la respuesta física sexual», aclara Emma Placer.

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