Euskaltel se refuerza con la fibra de Orange y da el salto al resto de España

La teleco vasca, participada por Zegona, se convierte en el quinto operador del país


Redacción / La Voz

Dar el salto al mercado nacional era cuestión de tiempo. Euskaltel, la operadora de telecomunicaciones vasca dueña de la gallega R, acaba de consumar el último paso que le quedaba después de la profunda reorganización emprendida por la cablera hace ya cuatro años, cuando salió de compras por la cornisa cantábrica y llegó hasta Galicia. Especialmente intensos han sido los cambios en el último año, primero con la integración de la gallega R y la asturiana Telecable en la matriz vasca, y después con la expansión por todo el norte peninsular.

Hecha la reorganización, tocaba la conquista del resto de España. Y este viernes se materializó. Euskatel informaba a la CNMV de la renovación y mejora de sus acuerdos mayoristas con la francesa Orange. Lo que le permite consolidarse como el quinto operador en el mercado de las telecomunicaciones en España.

En la práctica significa que la teleco vasca podrá usar la red móvil de la gala hasta el 2024 y, sobre todo, le da acceso a su red de fibra óptica en forma de servicio mayorista sin fecha de finalización del contrato. «El acuerdo sienta las bases marcadas en la hoja de ruta del grupo Euskaltel para la expansión nacional del grupo con las máximas garantías». No es para menos porque Orange España cuenta con una red de fibra de última generación que llega a más de 14 millones de unidades inmobiliarias, mientras que en el ámbito móvil tiene más de 16.000 torres de comunicaciones. Una infraestructura que permitirá al grupo vasca ofrecer a sus clientes toda la tecnología móvil y acceder a la totalidad de los hogares desplegados por Orange en España.

Para la francesa este entendimiento impulsará su negocio mayorista, «muy atractivo y altamente rentable», al tiempo que «refuerza aún más su posición como operador alternativo líder en el mercado mayorista español», en esta ocasión de la mano de Euskaltel, que lleva tiempo planificando cómo lanzarse a competir a nivel nacional.

Para llegar a este momento, la cablera vasca ha efectuado fuertes inversiones, primero con la compra de R, para lo que desembolsó casi 1.200 millones de euros, y después de la asturiana Telecable, por más de 600. Supuso, con otras operaciones similares en el resto de España, el fin de los operadores regionales, en los que los fondos de capital riesgo han ido ocupando, como en el caso de Euskaltel con el británico Zegona, una destacada posición en el reparto accionarial de las nuevas compañías.

Durante los últimos meses se ha especulado incluso con la venta de la compañía a alguna de las grandes empresas nacionales del sector

La incógnita que todavía queda por resolver en el caso del conglomerado de telecomunicaciones vasco es si esta expansión al mercado nacional se hará bajo la marca de operador virtual Virgin. Zegona, el socio mayoritario, lo había anunciado, «toca preparar el plan de expansión y el desembarco de Virgin en España» y lo ratificó recientemente José Miguel García, consejero delegado de Euskaltel, desde principios del pasado mes de junio: «Es una de las opciones del plan de negocio, que tenemos que presentar al consejo para su aprobación».

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