«Muchas mujeres todavía necesitan contar sus historias en Hollywood»

maría estévez LOS ÁNGELES / COLPISA

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MARIO ANZUONI

La intérprete Daisy Ridley encarna por última vez a Rey, la heroína de «Star Wars», que llega a su fin con «El ascenso de Skywalker»

19 dic 2019 . Actualizado a las 08:42 h.

Con el estreno del episodio IX, El ascenso de Skywalker, la actriz Daisy Ridley dice adiós, al menos de momento, al personaje que la ha llevado a la cumbre. La joven de 26 años ha dado vida en el último lustro a Rey, la heroína de gran habilidad física, orgullosa y responsable, que ha protagonizado la última trilogía de Star Wars. Ahora que Disney ha anunciado que no habrá nuevas trilogías, a Ridley le toca navegar por Hollywood en solitario, enfrentando la fama sin la protección del estudio. Su vida privada y su personalidad pública se convierten en carnaza de los medios británicos y ella admite que no es fácil asimilar este nuevo período de su carrera.

—¿Cómo resumiría este viaje de Daisy y Rey? ¿Son similares?

—Ha sido muy divertido. Cuando hicimos la entrevista con Vanity Fair, en Chicago, la periodista dijo que John [Boyega] era el que menos se parecía a su personaje. Yo me quedé muy sorprendida de cómo me comparaba con Rey. Nos parecemos, pero ella es mucho más valiente que yo. Definitivamente, no he pasado por las dificultades de Rey y mis acciones no determinan el destino de la galaxia. Como mujer pensamos igual, yo también intento hacer lo correcto. Hago mis propias acrobacias físicas y la amo como personaje. Sí, hay similitudes y estoy encantada de que sea así.

—Este papel la catapultó al estrellato.

—Eso ha sido lo más difícil. Guardo con mucho celo mi intimidad y me cuesta adaptarme a la fama. Fue muy extraño porque sucedió de repente. Ahora, los nombres de mis padres están en Internet y los de mi hermana, y mi comida favorita... Y pienso: «Dios mío, no puedes recuperar nada de eso, eso está ahí afuera». Eso ha sido un cambio. Pero extrañamente, me he acostumbrado porque viene en oleadas. Soy bastante estricta poniendo mis límites porque, aunque estoy muy agradecida y me encanta que a la gente le guste la película, hay cosas que son solo mías. La fama requiere una curva de aprendizaje.