El asesinato de Soleimani eleva al máximo la tensión entre EE.UU. e Irán
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Teherán promete «venganza» y Washington dice que evitó «un ataque inminente»
04 ene 2020 . Actualizado a las 10:28 h.Para evitar «un ataque inminente». Ese es el motivo principal que ofreció ayer el secretario de Estado, Mike Pompeo, para justificar el ataque en Bagdad que acabó la madrugada del viernes con la vida del general Qassem Soleimani, líder de la fuerza de élite Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán. «Estaba tramando llevar a cabo acciones en la región» que, según explicó Pompeo, «habrían puesto decenas, si no cientos de vidas estadounidenses en riesgo».
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El líder de la política exterior de la Administración Trump no entró en detalles sobre esa teórica acción inmediata, pero aseguró que las agencias de Inteligencia disponían de información concreta. A pesar del alto rango de la víctima y de la esperable respuesta iraní, circunstancias que elevan la tensión de la confrontación entre ambos países a niveles prebélicos, Pompeo defendió que con el ataque buscan «frenar el conflicto». El Departamento de Estado emitió un comunicado en el que apremiaba a los estadounidenses a salir de Irak «inmediatamente».
Además, el Pentágono enviará a la región alrededor de 3.500 soldados de refuerzo, según informaban anoche varios medios estadounidenses, que citaban fuentes de Defensa. Supondría un incumplimiento de las promesas electorales de Donald Trump.
Orden desde Mar-a-Lago
El asesinato lo ordenó el presidente desde Mar-a-Lago, su mansión de Florida, donde se encuentra de vacaciones y donde anoche ofreció una declaración institucional. Trump afirmó que actuaron «para detener una guerra, no para declararla», pero dejó abierta la puerta a todas las opciones tras asegurar que EE.UU. está «listo» para tomar «cualquier medida que sea necesaria». Previamente, había justificado el ataque por los «miles de estadounidenses» que han muerto o caído heridos por acciones de Soleimani, a quien adjudicó la responsabilidad de la muerte de «millones de personas». Previamente, en otro tuit que parece una invitación a sentarse a la mesa del diálogo, Trump escribió que «Irán nunca ganó una guerra, pero jamás perdió una negociación».
Sea en forma de guerra o de acciones puntuales, como venían produciéndose en los últimos meses, el ayatolá Alí Jamenéi, líder supremo de Irán, amenazó con una «dura venganza» contra los «criminales» que han acabado con la vida de uno de sus hombres de confianza y cerebro de la acción exterior iraní. Jamenéi decretó además tres días de luto en el país por la muerte del comandante.
Por su parte, el presidente Hassan Rohaní afirmó que «el martirio» de Soleimani impulsará la resistencia contra Estados Unidos. «Sin duda, Irán y otros países en la región que buscan la libertad se tomarán la venganza», advirtió. El ministro de Exteriores, Javad Zarif, reaccionó casi de inmediato al ataque en Bagdad y lo describió en Twitter como «terrorismo internacional». Responsabilizó a Estados Unidos de un acto «extremadamente peligroso» que impulsa «una escalada insensata».
«El mundo no puede permitirse otra guerra en el Golfo», advierte António Guterres
Redacción / La Voz
La muerte del poderoso comandante Soleimani ha generado preocupación y un temor generalizado a una mayor escalada de la tensión de consecuencias difíciles de predecir en la convulsa zona de Oriente Medio. «El mundo no puede permitirse otra guerra en el golfo» pérsico, alertó el secretario general de la ONU, António Guterres, quien defendió una reducción de la tensión en la región y consideró que «este es un momento en el que los líderes del mundo deben ejercer la máxima contención».
En medio de las amenazas de venganza de Irán, la comunidad internacional comparte en líneas generales su preocupación por lo ocurrido y sus eventuales consecuencias. Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Rusia, Vladimir Putin, alertaron de que la acción de Estados Unidos «puede agravar seriamente la situación» en Oriente Medio, mientras que los Gobiernos de Alemania, Italia y Reino Unido advirtieron de que un conflicto mayor no interesa a nadie.
Turquía, por su parte, mostró su «profunda preocupación» por la «creciente tensión» entre EE.UU. e Irán, condenó «las intervenciones extranjeras en la región» y advirtió del riesgo de conflicto en el vecino Irak.
Freno a las represalias
En esa línea, el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, pidió evitar a toda costa una escalada de la violencia en Irak y poner fin a las provocaciones y represalias en ese país.
Mientras tanto, en Oriente Medio las reacciones han sido encontradas: ante las condenas de países como el Líbano o Siria al ataque, Israel apoyó a EE.UU. y las naciones suníes guardaron silencio o hicieron llamamientos a la contención.
El Gobierno sirio, del que Irán e Irak son aliados, consideró la muerte de Soleimaní y el vicepresidente de Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, como una «agresión criminal estadounidense traicionera» que se asemeja a los métodos de «bandas criminales» y que constituye una «grave escalada de la situación en la región». Beirut, por su parte, calificó lo ocurrido de «asesinato criminal».
Por el contrario, Israel expresó su apoyo a Washington «en su lucha por paz, seguridad y defensa propia» y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se refirió a Soleimani como «responsable de la muerte de ciudadanos estadounidenses y mucha otra gente inocente».
Alza del precio petróleo
Las consecuencias del asesinato de Soleimani se hicieron sentir desde primera hora en los mercados. El precio del barril de petróleo de calidad Brent, de referencia en Europa, subió un 2,4 % tras el cierre de las bolsas europeas, cotizando por debajo de los 68 dólares, después de haber llegado a registrar un alza en las primeras horas de negociación superior al 4 % y haber marcado su coste más elevado desde abril del 2019, al borde de los 70 dólares.
Por su parte, el precio del barril de petróleo Texas, de referencia en Estados Unidos, moderaba al 2,2 % su avance, hasta cotizar en los 62,51 dólares desde los 61,13 del cierre del jueves, tras haber llegado a alcanzar los 64,09 dólares durante la sesión.
Irak, por su parte, aseguró que el ataque de EE.UU. no afectará a su producción de petróleo y precisó que solo algunos empleados de empresas petrolíferas han abandonado el país.