Los demócratas buscan reducir los poderes de guerra de Trump ante la crisis con Irán

El presidente amenaza con sanciones economicas a Bagdad si expulsa a las tropas de Estados Unidos

Trump, a su llegada a Washington con su esposa Melania y su hijo Barron
Trump, a su llegada a Washington con su esposa Melania y su hijo Barron

Washington / E. La Voz

Los imperios no piden permiso. De vuelta a Washington, Donald Trump aseguró que si Bagdad decide expulsar a las tropas estadounidenses de Irak, tal y como aprobó su Parlamento el domingo, someterá a este país a «enormes sanciones» económicas. Tan grandes, advirtió, que harían palidecer las que tiene impuestas sobre Irán. Añadió que no se marcharán de Irak «a menos que nos devuelvan el dinero».

Trump sigue alimentando el fuego al insistir en su amenaza de apuntar militarmente contra el patrimonio cultural de Irán, un crimen de guerra según la legislación internacional. Lo apuntó en una serie de tuits la madrugada del domingo y volvió a incidir camino de Washington. «[A los iraníes] se les permite matar, torturar y mutilar a nuestra gente, se les permite usar bombas en la carretera y hacer estallar a nuestra gente, ¿y no se nos permite tocar sus sitios culturales? No funciona de esa manera», se justificó.

Lo que no funciona así es la ley. Por eso, el secretario de Estado, Mike Pompeo, trataba de apagar el fuego: Trump respetará «la ley internacional y la Constitución», garantizó. El lunes, Kellyanne Conway, asesora del presidente, ofreció su propia interpretación: «Irán tiene muchos lugares militares estratégicos que podrías aducir que son también patrimonio cultural». Tuvo que aclarar que no estaba sugiriendo que el Teherán camuflara objetivos militares en espacios de valor cultural.

Con una escalada prebélica alimentada por la salida de EE.UU. en mayo del 2018 del pacto nuclear firmado en el 2015, Donald Trump insistió ayer en que «¡Irán no tendrá nunca el arma nuclear!». Sin embargo, el abandono estadounidense del pacto ha empujado a Teherán hacia ese objetivo. Conway dejó la puerta abierta a una negociación. Eso sí, siempre que «Irán se comporte como un país normal».

El Congreso vuelve esta semana a la actividad. La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, que ha calificado el asesinato de Qasem Soleimani de «provocador y desproporcionado», llevará a votación una resolución para reducir los poderes de guerra del presidente. Casi ilimitados desde el 11S, es improbable que el Senado, de mayoría republicana, se sume a ponerles coto.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y el senador Robert Menendez, exigieron a Trump la desclasificación inmediata de los motivos del ataque. La respuesta del presidente al Congreso fue que puede tomar sus mensajes por Twitter como notificaciones oficiales. 

Cientos de miles de iraníes claman venganza en el funeral del general Soleimaní

a.r.
Cientos de miles de iraníes abarrotaron las calles del centro de Teherán en el funeral del poderoso comandante Qasem Soleimani
Cientos de miles de iraníes abarrotaron las calles del centro de Teherán en el funeral del poderoso comandante Qasem Soleimani

El ayatolá Jamenéi lideró entre sollozos el rezo en honor del comandante de la Fuerza Quds

Entre llantos y gestos de dolor y rabia, cientos de miles de iraníes abarrotaron ayer las calles del centro de Teherán para clamar venganza contra Estados Unidos por el asesinato del poderoso comandante Qasem Soleimani, elevado a mártir en Irán. Hombres y mujeres, desde niños en carritos a ancianos, la mayoría vestidos de negro o con colores oscuros, sollozaron y gritaron «Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel, muerte a Al Saud (dinastía de Arabia Saudí)» mientras marchaban por la avenida Enghelab. Los asistentes portaron carteles con la fotografía del comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria con lemas como «dura venganza» o «el general de los corazones», así como banderas iraníes e iraquíes.

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