La OTAN retira de Irak parte de sus tropas ante el riesgo de un ataque iraní

EE.UU. defiende la muerte del general Soleimani en medio de la confusión por el futuro de sus fuerzas, mientras el jefe del Pentágono propone un diálogo sin condiciones

Pompeo acusó a Irán de «socavar» el proceso de paz en Afganistán, sin aportar pruebas
Pompeo acusó a Irán de «socavar» el proceso de paz en Afganistán, sin aportar pruebas

Washington / E. La Voz

Estados Unidos defiende que el mundo es más seguro tras el asesinato del general Qasem Soleimani, pero lo cierto es que todos los movimientos en la región ordenados por Washington y sus aliados son defensivos. El riesgo de una represalia iraní hizo que la coalición internacional contra el Estado Islámico, liderada por los estadounidenses, anunciara la suspensión de sus acciones ofensivas para pasar a priorizar la defensa del personal desplegado en Irak. Este martes fue la OTAN la que anunció su salida parcial del país.

Un portavoz de la Alianza reconoció a Reuters que «estamos tomando todas las precauciones para proteger a nuestra gente». Precauciones que incluyen «la reubicación de parte del personal a diferentes lugares tanto dentro como fuera de Irak». Una suspensión «temporal» de las actividades por las que cesará el entrenamiento del Ejército y de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Pasan los días y la Administración Trump sigue sin proporcionar las pruebas del ataque «inminente» con el que justificó una acción tan drástica. El secretario de Estado, Mike Pompeo, insistió hoy en que «fue la decisión correcta». En rueda de prensa, comenzó acusando a Irán de estar «trabajando [junto a los talibanes] de forma activa para socavar el proceso de paz» en Afganistán. Una afirmación de la que tampoco aportó pruebas y aparentemente contra natura, dado que los talibanes son suníes y los iraníes chiíes, ramas del islam enfrentadas. 

Sin especificar

Pompeo no especificó qué información de inteligencia aconsejaba el asesinato del general. Se remitió al historial del iraní, pero no avaló el principal argumento de la Casa Blanca. Lejos de rebajar el tono, el secretario de Estado advirtió que en caso de que Irán «haga otra mala elección, el presidente responderá de la forma en que lo hizo la semana pasada». Preguntado por las amenazas de Trump al patrimonio cultural iraní, un crimen de guerra según la ley internacional, Pompeo se limitó a señalar que quienes ponen en riesgo la cultura persa «son los ayatolás».

A todo esto se suma el caos vivido la madrugada del martes. Durante una hora, la noticia fue que Estados Unidos abandonaba Irak, tal y como se pudo leer en una carta dirigida al Ministerio de Defensa de Irak con fecha 6 de enero. No anunciaba plazos concretos, pero sí el inicio de una serie de operaciones destinadas a «asegurar que el movimiento de salida de Irak se conduce de forma segura y eficiente».

El secretario de Defensa, Mark Esper, que ayer ofreció a los iraníes sentarse a negociar «sin condiciones», negó que EE.UU. tenga planes para salir del país. El Ejército argumentó que se trataba de «un error», de un borrador «mal redactado» que nunca debió haberse enviado.

La carta, real, pone al descubierto el caos de la Casa Blanca en la gestión de un ataque cuyas consecuencias nadie parece haber anticipado y que sitúan a Washington al borde una guerra que Trump aseguró haber pretendido evitar con la muerte de Soleimani.

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El Parlamento iraní aprobó ayer por unanimidad una moción denominada «dura venganza» que califica al Pentágono y al Ejército de EE.UU. como fuerzas terroristas, lo que allana el camino a acciones de represalia por la muerte del general Qasem Soleimani en un bombardeo norteamericano en Irak. Asimismo desbloqueó 200 millones de dólares a la Guardia Revolucionaria para reforzar este cuerpo de élite.

Esta moción supone una modificación de la aprobada el pasado abril que declaró entidad terrorista al Comando Central de los EE.UU. (Centcom), que opera en Oriente Medio, en respuesta a la decisión de Washington de incluir en su lista negra a la Guardia Revolucionaria. «Todos los miembros del Pentágono, comandantes, agentes y responsables del martirio del general Soleimani son identificados como fuerzas terroristas», dijo el presidente del Parlamento, Alí Lariyani.

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