Pedro Duque, el astronauta con los pies en la tierra

Afronta un ministerio disminuido tras la retirada de Universidades, con muchas cuentas pendientes y con la presión de los investigadores para que realmente la ciencia se convierta en una prioridad para el país


Redacción

PEDRO DUQUE, MINISTRO DE CIENCIA. Nacido en Madrid, en 1963, es ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid con matrícula de honor. Está en excedencia de la Agencia Espacial Europea. En 1988 fue el primer español en viajar al espacio.

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Pedro Duque seguirá siendo la única persona que se sentará en el Consejo de Ministros en haber viajado al espacio y en contar en contar en su currículo con un premio Príncipe de Asturias. Solo que ahora rivalizará en la misma mesa en méritos profesionales con Manuel Castells, el titular de Universidades. Y no será la única rivalidad. El sociólogo albaceteño, formado en Cataluña, le ha arrebatado, por el reparto aprobado en el pacto entre el PSOE y Unidas Podemos, una parte importante de sus competencias, algo que ha empezado a disparar las alarmas en la comunidad científica, que no entiende que un ministerio de Ciencia pueda prescindir de las universidades, donde se desarrolla cerca del 70 % de la actividad investigadora en España. Conciliar los intereses de ambos departamentos será, por tanto, casi su primer e inesperado reto en el nuevo mandato del ministro astronauta. De hecho, algunos dudaban de que volviera a aceptar el cargo, y no precisamente por el empeño de Pedro Sánchez en que lo hiciera.

Pero a Duque le puede más su afán por no dejar el trabajo a medias. Con una mentalidad de ingeniero, es un hombre pragmático que primero escucha, luego planifica y más tarde ejecuta. Ordenado, concienzudo y con tesón tiene un plan en la cabeza que no ha podido ejecutar por falta de tiempo y, sobre todo, de presupuesto. Ahora tendrá la oportunidad de demostrar si realmente la ciencia es una prioridad. No lo tendrá fácil.

Como en cualquier otra actividad de su vida, se fija un objetivo y lo persigue a toda costa. De pequeño, cuando siguió la retransmisión del primer hombre a la Luna, quiso ser astronauta. Y lo consiguió después de graduarse con matrícula de honor en ingeniería espacial y pasar las exigentes pruebas de la Agencia Espacial Europea, de la que sigue en excedencia tras haber dedicado también un tiempo a la empresa con la creación de una sociedad orientada a la explotación de satélites.

El espacio, la divulgación científica y sus tres hijos son su pasión, que compatibiliza con sus aficiones a a natación, el submarinismo y la bicicleta. Y la misma pasión deberá poner en su ministerio, al que le quedan muchas cuentas pendientes. Es cierto que en su breve mandato, y por decreto, aprobó un paquete de medidas urgentes para para eliminar las trabas burocráticas que lastran a la ciencia española desde 2014, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy impuso un nuevo régimen fiscal de intervención previa que supuso el aterrizaje de un interventor de Hacienda en cada organismo público de investigación. Y también aprobó el Estatuto del Personal Investigador en formación que otorga un contrato a los jóvenes científicos desde el primer momento. Pero son iniciativas aún no plenamente consolidadas.

Sin embargo, su mayor desafío será pelearse para conseguir que la inversión en I+D+i en España pase de un raquítico 1,3 % del PIB, muy por debajo de la media europea, a un mínimo de un 2 % y que el gasto sea en buena parte destinado de forma directa a los grupos de investigación, y no como ocurre ahora, en que la inmensa mayoría del dinero se va para créditos. Solo así podrá alcanzar el gran objetivo: que España sea un país competitivo en ciencia, con capacidad para retener y atraer el talento del exterior y que la I+D+i D se convierta en el motor del progreso del país. Será poco a poco, porque como advirtió hace un mes cuando lo criticaron por su gestión insuficiente: «no me puedo multiplicar».

Ministro de Ciencia

Nacido en Madrid, en 1964, es ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid con matrícula de honor. Está en excedencia de la Agencia Espacial Europea. En 1988 fue el primer español en viajar al espacio.

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