Iglesias pretende ampliar la estrategia de los tripartitos a Galicia, Cataluña y el País Vasco

ERC, PNV y BNG se perfilan como socios de gobierno o aliados parlamentarios de os socialistas en sus territorios

Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno
Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno

Madrid / La Voz

Barcelona aprobó este viernes sus presupuestos municipales, los primeros que logra sacar adelante Ada Colau en sus cinco años como alcaldesa. Lo hizo con el apoyo del PSC, su aliado en la corporación municipal, pero también con el respaldo de las fuerzas secesionistas, en una reedición reducida del bloque de la moción de censura con el que Sánchez llegó al poder.

Aquel 1 de junio del 2018 Pablo Iglesias aparcó su estrategia de «tomar el cielo por asalto». Desde entonces pasó a convertirse en el abanderado del «bloque de la moción» para gobernar allá en donde salgan las cuentas, ya sea a nivel estatal, autonómico, en las diputaciones provinciales o en los ayuntamientos. Y ahí Podemos, con sus marcas y sus confluencias, quiere ser el perejil de todas las salsas.

En lo más alto, Sánchez logró renovar en la Moncloa gracias a su acuerdo con Iglesias, pero también a la inestimable colaboración de ERC. Como contraprestación, los secesionistas obtuvieron varios compromisos: unos por escrito, como la mesa de diálogo entre Gobiernos, y otros, según denuncia la oposición, que no aparecen en ningún papel. Algunos de estos últimos ya salieron a la luz, como la reforma del Código Penal para afeitar las penas por sedición, pero otros que irán aflorando sobre la marcha.

El que no cogerá por sorpresa a PP, Cs, Vox, ni tampoco a JxCat, será el acuerdo a tres bandas entre ERC, comunes y PSC para permitir que los de Oriol Junqueras desbanquen de la Generalitat a los herederos de CiU, siempre y cuando den los números tras las elecciones que se avecinan a la vuelta de la esquina. La intención es montar un bipartito entre ERC y los morados con el apoyo parlamentario del PSC. Es decir, la misma película que en Madrid, pero intercambiando los roles de socialistas e secesionistas. Los últimos movimientos de Esquerra ya están orientados a desplazar el eje independentismo-constitucionalismo en el que se han celebrado los últimos procesos electorales en Cataluña hacia el clásico izquierda-derecha. El nombramiento de Jaume Asens como presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos supone un claro refuerzo de los puentes.

Iglesias también pretende trasladar la misma receta al País Vasco y Galicia, las otras dos comunidades que votarán en este 2020.

En Vitoria, el aliado es el PNV. Contra todo pronóstico, Podemos se ha convertido en el salvavidas para que Urkullu y sus socios socialistas logren aprobar los presupuestos autonómicos. También sorprendió el descuelgue a última hora de Podemos para secundar la huelga general en el País Vasco por las pensiones de este jueves. Los sondeos dan una victoria holgada del PNV, al que le bastaría el apoyo del PSE para lograr la absoluta sin contar con Podemos.

Y en Galicia, el tercero en concordia es el BNG. En caso de que los tres sumen, parecen obligados a ponerse de acuerdo para despojar del poder a Feijoo, que aspira a lograr su cuarta mayoría absoluta. Sin embargo, el panorama está mucho más verde. Al fantasma del bipartito de Touriño y Quintana se une el reciente naufragio de En Marea, el proyecto de Podemos en Galicia.

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