Sánchez propone abrir este lunes la mesa de negociación y Torra se resiste

El presidente catalán exige que la fecha sea acordada entre ambos dirigentes e insiste en la necesidad de que haya un mediador

Pedro Sánchez y Quim Torra, en el Palau de la Generalitat, antes de su reunión del 6 de febrero del 2020
Pedro Sánchez y Quim Torra, en el Palau de la Generalitat, antes de su reunión del 6 de febrero del 2020

Redacción

La mesa de negociación entre el Gobierno y la Generalitat se ha convertido en una compleja partida política a tres bandas entre el Ejecutivo, ERC y JxCat, cuya tensión va en aumento antes incluso de comenzar. La propuesta del Gobierno de abrir la mesa de diálogo el próximo lunes 24 de febrero en la Moncloa provocó una dura respuesta de la Generalitat, que reprochó al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, el haber planteado ese día sin «ningún acuerdo» previo y sin tener en cuenta «la agenda» del presidente catalán, Joaquim Torra. Aunque no descarta la fecha planteada, la Generalitat insiste en que tendrá que ser acordada entre ambos presidentes y tampoco da por hecho que la primera cita, en la que participarán Sánchez y Torra, sea en Madrid.

El gabinete de Sánchez comunicó al de Torra la propuesta del día 24 solo unos minutos antes de hacerla pública a pesar de que, según la Generalitat, se pidió expresamente que no se anunciara fecha alguna hasta que se llegara a un acuerdo. Detrás de la maniobra de Sánchez y de ERC, que pactó la fecha del lunes con el Gobierno, está el intento de acelerar el diálogo para que se produzcan avances antes de que comience la tramitación de los Presupuestos, que el Ejecutivo pretende presentar en marzo y para cuya aprobación es imprescindible el apoyo de los de Oriol Junqueras. La primera prueba a la que se someterá el Gobierno llegará pronto y será la votación en el Congreso del techo de gasto que acaba de presentar, para lo que necesita como mínimo la abstención de ERC y reeditar la mayoría relativa lograda en la investidura. Torra, por el contrario, pretendía postergar al mes de marzo el inicio de una negociación en la que no confía, y pactando antes la figura de un mediador internacional. Algo que la Moncloa rechaza de plano.

ERC considera que las maniobras dilatorias de Torra responden a intereses electorales y pretenden hacer naufragar el diálogo. La fecha del 24 de febrero permitiría además a Sánchez inaugurar la mesa antes del acto político que el expresidente catalán Carles Puigdemont tiene previsto realizar el 29 de febrero en la localidad francesa de Perpiñán, que se plantea como el inicio de la precampaña de unas elecciones catalanas que aún no están convocadas.

ERC aplaude la decisión

En ese ambiente, el anuncio del Gobierno aviva el enfrentamiento entre JxCat y ERC, cuyo portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián calificó de «buena noticia» que la mesa se inaugure «cuanto antes». «Entiendo que la Moncloa pone una fecha y ahora hace falta que los gabinetes la concreten, sin más, pero lo importante es que la mesa se reúna», señaló Rufián, obviando las quejas de Torra. Los republicanos ya han dejado claro también que, aunque considerarían positivo que hubiera un mediador, no permitirán que esa exigencia bloquee la apertura de la negociación.

La presión está ahora sobre el propio Torra, que tendrá que decidir si acepta la fecha impuesta por Sánchez o retrasa un diálogo al que ya se ha comprometido. La intención de la Generalitat es mantener el control de los tiempos y el contenido de la mesa para impedir que ERC, que fue quien negoció con el Gobierno, la rentabilice electoralmente.

El Ejecutivo catalán aprovechó lo que consideró una falta de «cortesía» por parte de Sánchez para reivindicar de nuevo la figura del relator. «Este paso en falso de la Moncloa legitima la necesidad de que haya un mediador», aseguró el portavoz de JxCat en el Parlamento catalán, Eduard Pujol. Según afirmó, la actitud del Gobierno de hacer anuncios unilaterales es una «ocurrencia irresponsable», porque el presidente de la Generalitat merece el mismo trato que Sánchez daría a «cualquier Gobierno europeo».

Un diálogo sin agenda pactada, sin calendario y sin lista definida de participantes

Más allá de que ha sido acordada entre el PSOE y ERC, y de que el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, asumió el compromiso de participar en ella, la mesa de Gobiernos está todavía llena de incógnitas, tanto en lo que afecta a los contenidos como al calendario y hasta sus propios protagonistas. Por ahora, tanto Sánchez como Torra han acordado presidirla, aunque el compromiso del presidente del Gobierno se limita exclusivamente a su participación en la primera cita. Aunque habrá representantes de las dos Administraciones, hasta el momento solo está confirmada la participación del vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que ya anunció que Sánchez le había pedido su presencia. Se da por hecho que, en reciprocidad, también participe el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC. Otras figuras que estarán casi con seguridad en la mesa serán la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que ha participado en todas las negociaciones, y el ministro de Sanidad y secretario de Organización del PSC, Salvador Illa. Tampoco se conoce por ahora cuál es la agenda de las reuniones, más allá de que se podrá hablar «de todo». Joaquim Torra insiste en que quiere negociar un referendo de autodeterminación y la libertad de los presos. El Gobierno, que rechaza lo primero y circunscribe al ámbito de la Justicia lo segundo, acude a la mesa con su propia propuesta, basada en la Agenda para el Reencuentro presentada por Sánchez, con 44 puntos que incluyen traspasos, inversiones y autonomía tributaria para Cataluña. 

El PP y Ciudadanos consideran que el Ejecutivo se rinde ante los independentistas 

La portavoz de PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, acusó al Gobierno de dar al «usurpador» Joaquim Torra y al resto de líderes independentistas «la foto de la rendición de un Gobierno democrático a las posiciones de un grupo de delincuentes» después de que el Ejecutivo confirmara su intención de abrir el próximo lunes la mesa de negociación con la Generalitat. Álvarez de Toledo consideró «muy relevante» el anunció del Gobierno, porque esa foto de rendición «a sus postulados y posiciones» es «lo que buscan» los secesionistas. Se refirió al líder de ERC, Oriol Junqueras, como «un señor que está en la cárcel condenado por sedición, por hacer un asalto a la democracia» y a Joaquim Torra, como «un usurpador», cuya agenda debería ser «la de un delincuente de a pie» y no la de un presidente de la Generalitat.

Ciudadanos considera también que el anuncio del Gobierno es una rendición ante los secesionistas. El secretario de Acción Institucional de la gestora del partido naranja, José María Espejo-Saavedra, afirmó que la mesa de diálogo entre el Ejecutivo central y la Generalitat para hablar del «conflicto político» en Cataluña supone «una muestra más de sumisión» de Pedro Sánchez a los postulados del presidente catalán, Joaquim Torra al que, según recordó, el propio líder del PSOE calificó como «el Le Pen de la política española» mientras ahora «le hace genuflexiones y reverencias». La coordinadora nacional de En Comú Podem, Jéssica Albiach, exigió a Torra y a su partido, JxCat, que dejen de «buscar excusas» para posponer la negociación con el Ejecutivo y «se sienten en la mesa de negociación entre Gobiernos para dialogar y negociar».

El secesionismo intenta ocultar su división por la mesa de diálogo diciendo que no tiene prisa

CRISTIAN REINO
Meritxell Budó, consejera de Presidencia de la Generalitat de Cataluña
Meritxell Budó, consejera de Presidencia de la Generalitat de Cataluña

Junts se queda solo en su exigencia de un relator, que ERC no ve imprescindible y que ahora también rechazan los comunes

El Gobierno catalán no tiene prisa para reunirse con el Ejecutivo central y formalizar la constitución de una mesa de diálogo entre las dos Administraciones para buscar una salida a la cuestión catalana. Aunque ERC lleva días asegurando que la reunión debe celebrarse antes de final de este mes, porque así lo acordaron Pedro Sánchez y Quim Torra en su encuentro de hace quince días en la Generalitat, la consejera catalana de Presidencia, Meritxell Budó, no garantizó este martes que la mesa se reúna en el mes de febrero y hasta señaló que la idea de que los dos Gobiernos inicien el diálogo en el presente mes fue una cuestión que Sánchez trasladó a Torra, pero no al revés. «El presidente Torra no se comprometió a que la reunión fuera en febrero», afirmó Budó. «Queremos que sea lo antes posible, pero también en las mejores condiciones», apuntó. «Esto no va de días, no es cuestión de calendario, si hay que esperar quince días, no pasa nada, lo importante es garantizar el éxito de la mesa», insistió.

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