Electrodomésticos «tuneados» para manipular el consumo energético

Tirón de orejas del Tribunal de Cuentas Europeo a los fabricantes de aparatos


redacción / la voz

El Tribunal de Cuentas Europeo ha hecho público un informe especial con motivo del día de la eficiencia energética. Se titula Medidas de la UE en el diseño ecológico y el etiquetado energético: una contribución importante al aumento de la eficiencia energética frenada por retrasos significativos y el incumplimiento de las normas. En él constata eso mismo. Y que los fabricantes de electrodomésticos usan «dispositivos de manipulación» en los aparatos para que las pruebas a las que son sometidos concluyan que son más eficientes de lo que realmente son y obtener así una calificación energética mejor. Otro dieselgate en el mundo de la energía, como el cometido por Volkswagen en el software de los motores de sus coches para falsear el registro de emisiones contaminantes.

Trapicheos aparte, el tribunal también pone de relieve la conclusión de un informe independiente sobre las condiciones inadecuadas, y alejadas de su uso real, en que se realizan las pruebas para medir la eficiencia de los aparatos más utilizados. Por ejemplo: los lavavajillas se verifican con el programa ecológico más eficiente, que se utiliza con poca frecuencia (el 18 % del tiempo); o los televisores, con un vídeo del 2007 «que no refleja el visionado típico en el hogar». Además, llama la atención que los frigoríficos y congeladores se prueben sin abrir las puertas y sin alimentos en su interior. De esta manera, los ensayos concluyen que el electrodoméstico en cuestión consume menos y así se le coloca la etiqueta de más eficiente.

El estudio al que alude el Tribunal de Cuentas Europeo estimó que los lavavajillas podían gastar entre un 6 y un 73 % más de energía cuando se programaban de forma distinta; las pruebas en televisores con una secuencia de vídeo diferente arrojaron un consumo entre un 6 y un 47 % superior; y los frigoríficos, hasta un 47 % más de energía si se abría la puerta cada doce horas.

Las inspecciones en establecimientos comerciales y en los ensayos de laboratorio que realizan algunos Estados miembro para comprobar si los productos se ajustan a los requisitos en materia de diseño ecológico y de etiquetado energético, y que su clase energética sea correcta, «demostraron que el incumplimiento de la legislación es un problema significativo», concluye el tribunal. Así, por ejemplo, resultó que el 20 % de los frigoríficos sometidos a ensayos de laboratorio lucían una etiqueta incorrecta, o sea, que no se correspondía con su consumo real.

Impacto en el ahorro

El Tribunal de Cuentas recuerda un informe de la propia Comisión Europea del 2019, en el que esta estimó que, en líneas generales, entre un 10 y un 25 % aproximadamente de los productos vendidos en el mercado no eran conformes con la normativa, con el consiguiente impacto negativo en el ahorro de energía.

El Ejecutivo comunitario cifró ese descenso en la eficiencia en un 10 %, equivalente al consumo anual de electricidad en Suecia y Hungría juntas.

Etiquetas nuevas dentro de un año que indicarán el consumo de agua y el ruido

Dentro de un año justo (en marzo del 2021) entrará en vigor un nuevo reglamento europeo de etiquetado energético que afectará a lavavajillas, lavadoras y secadoras, frigoríficos, lámparas, pantallas electrónicas y frigoríficos industriales. No solo mostrarán el consumo de electricidad del aparato, sino también pictogramas más intuitivos que indicarán el consumo de agua, la emisión de ruido o la capacidad de almacenamiento del electrodoméstico. También incorporará un código QR que permitirá a los consumidores obtener información adicional para poder comparar productos en la base de datos europea EPREL, que estará disponible en los próximos meses. Las nuevas etiquetas que lucirán esos aparatos serán más simples: la eficiencia irá en una escala de mayor a menor de la A a la G, y se suprimirán las actuales A+, A++ y A+++. 

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