La rebelión de los gobernadores contra Bolsonaro pone a Brasil al borde de una crisis política

Los gestores regionales, algunos cercanos aliados, rompen con el presidente por su gestión de la pandemia

Bolsonaro
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Bogotá / E. La voz

Brasil se encuentra al borde de una crisis política. El distanciamiento entre el presidente Jair Bolsonaro y los gobernadores regionales, a cuenta de la gestión de la crisis del coronavirus, es cada vez mayor, hasta el punto de que algunos de los más cercanos aliados del mandatario han decidido romper relaciones con él.

«No hay más diálogo con este hombre. Las cosas han llegado a su fin», afirmó Ronaldo Caiado, gobernador del estado de Goias, que apoyó decididamente, y desde el principio, la campaña electoral del líder ultraderechista. Caiado, como la mayoría de los gobernadores, ha ordenado unilateralmente estrictas medidas para evitar la propagación del coronavirus en su región.

Bolsonaro ha criticado duramente los cierres de comercios y de servicios educativos, aduciendo que van a afectar a las finanzas de Brasil, el país latinoamericano más afectado por el COVID-19, con 5.717 casos confirmados y 201 muertes. «No puedo admitir que un presidente se lave las manos y responsabilice a otras personas por la quiebra de la economía y de los empleos», criticó Caiado.

La tensión subió la pasada semana cuando Bolsonaro, que considera al coronavirus como una «gripecilla», propuso, en una alocución presidencial, la reapertura de las actividades clausuradas por parte de los estados, planteando, al día siguiente, que se decretase tan solo el aislamiento de los adultos mayores y otros grupos de riesgo.

«Tenemos que volver a la normalidad. Unas pocas autoridades estatales y municipales tienen que abandonar el concepto de tragedia y reactivar el transporte y el comercio, y terminar con el confinamiento masivo», reiteró el presidente.

La respuesta de los gobernadores no tardó en llegar. Tras una reunión por videoconferencia de 26 de los 27 líderes regionales, enviaron una carta a Bolsonaro pidiendo apoyo a las medidas tomadas en todos los estados contra el coronavirus, y asegurando que seguirían al pie de la letra las recomendaciones de la OMS

Desde São Paulo a Río

Una de las voces más escuchadas en esa reunión fue la del conservador João Doria, gobernador de São Paulo, que también hizo campaña electoral por Bolsonaro y a quien el presidente considera un «lunático» por haber decretado una cuarentena parcial en el estado más poblado de Brasil.

Bolsonaro ha llegado a acusarlo de estar haciendo política de cara a las elecciones presidenciales del 2022. El martes, Doria le exigió «humildad» y que «reconozca sus errores» por incentivar a salir de casa a los brasileños

Otro de los rostros más conocidos que acompañaron al presidente en su campaña electoral, el gobernador del estado de Río de Janeiro, Wilson Witzel, también ha mostrado su desacuerdo con las directrices del Gobierno federal.

El Frente de Alcaldes, por su parte, señaló que ante la gestión del presidente no queda otra alternativa que «recurrir a la Justicia brasileña». Pero no solo el poder ejecutivo regional se ha vuelto en contra de las directrices de Bolsonaro. El Tribunal Supremo ratificó esta semana las medidas contra el coronavirus ordenadas por los gobernadores e impugnadas por el mandatario.

Mientras tanto, la popularidad del presidente está en franca caída. Al menos el 47 % de la población aprueba ya un impeachment contra Bolsonaro, según una encuesta de Atlas Político, que, apenas unas semanas antes, pronosticaba que Bolsonaro lograría la reelección en el 2022.

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