El Gobierno ha comparecido ya más de 50 veces en los últimos 24 días

Los expertos alertan de que el exceso de intervenciones genera «una ansiedad innecesaria»


REDACCIÓN / LA VOZ

Dos comparecencias al día. Esa es la media del total de intervenciones oficiales que realizó el Gobierno central desde el inicio de la crisis. Solo en los 18 días que transcurrieron entre el 12 y el 29 de marzo, el Ejecutivo realizó 40 comunicaciones televisadas a los ciudadanos. Hoy, esa cifra se eleva a un total de 53 entre las apariciones del presidente, los ministros y el comité técnico. Un recuento que deja fuera las intervenciones en el Congreso, las entrevistas de los ministros en medios de comunicación, los tres vídeos informativos difundidos y los centenares de turnos de preguntas de los periodistas —siempre seleccionadas por los convocantes— en cada rueda de prensa.

Los minutos en pantalla se cotizan al alza en tiempos de confinamiento. Así lo demuestran no solo la acumulación de comparecencias a lo largo de este período, sino también el hecho de que apenas queden miembros del Ejecutivo sin su cuota de protagonismo mediático. Solo son cuatro los integrantes del Gobierno que no han intervenido en las ruedas de prensa oficiales. Se trata de las ministras de Igualdad y Política Territorial, Irene Montero y Carolina Darias, ambas positivo en coronavirus desde el inicio de la crisis; José Manuel Rodríguez Uribes, ministro de Cultura y Deporte; y Manuel Castells, ministro de Universidades. Castells se pronunció en las redes sociales sobre la suspensión de las clases universitarias, pero no compareció. En el caso de la titular de Igualdad, ha suplido su ausencia oficial con múltiples apariciones telemáticas desde casa en los medios. El resto de ministros suman ya 22 apariciones.

La épica presidencial

La épica es una constante en cada intervención de Pedro Sánchez. El presidente ha echado mano de la lucha y la batalla contra el virus, al que se refiere como «el enemigo», tanto en sus ocho comparecencias como en sus intervenciones en el Congreso. Su primera aparición tuvo lugar el 12 de marzo, cuando anunció la declaración de pandemia por parte de la OMS. Solo 24 horas después, Sánchez desvelaba que solicitaría la implantación del estado de alarma, una medida que confirmó de nuevo el 14 de marzo tras el consejo de ministros.

En otra comparecencia el 17 de marzo, el jefe del Ejecutivo informó de la aprobación de un Real Decreto-ley de medidas urgentes extraordinarias por el que el Gobierno movilizaría hasta 200.000 millones de euros. Al día siguiente, Sánchez intervino en el Congreso para dar cuenta del estado de alarma, y volvió a hacerlo el 21 de marzo en una comparecencia sin nuevas medidas y más bien orientada a que los españoles empezasen a contemplar el escenario de una prórroga del confinamiento. Solo unas horas después, en la mañana siguiente, el presidente anunció, tras reunirse con sus homólogos autonómicos, que solicitaría la prórroga hasta el 11 de abril, y el 25 de marzo formalizó en el Congreso dicha petición. El 28 de marzo informó sobre la suspensión de las actividades no esenciales. La intención de prorrogar el estado de alarma hasta el 26 de abril la confirmó ayer en su última aparición hasta la fecha.

Por su parte, el Comité Técnico de Gestión del Coronavirus lleva ya un total de 23 ruedas de prensa. No se quedan atrás los ministros, que prácticamente lo igualan con sus 22 comparecencias, sin olvidar el goteo incesante de los presidentes autonómicos.

Unas más esenciales que otras

Incuestionables son las intervenciones tras un consejo de ministros o para informar del establecimiento y prórroga del estado de alarma. También los datos que arroja diariamente el Comité Técnico pueden entrar dentro de esta categoría de esencialidad. La cuestión es si el resto de apariciones oficiales que conforman esta cascada televisiva responden más a la labor de transparencia de las administraciones o a una retransmisión excesiva con repercusiones negativas para el ciudadano. En este sentido, los expertos alertan del efecto que pueden generar.

¿Hasta qué punto es recomendable esta tormenta informativa por parte de las autoridades y cómo está afectando a los ciudadanos? El psiquiatra del Chuac Juan Carlos Díaz del Valle responde a la pregunta apelando al sentido común: «Yo les diría a los ciudadanos que filtren la información que reciben, porque el exceso de la misma tiene efectos negativos e incrementa la ansiedad».

En la misma línea se manifiesta la secretaria de la Sociedad Española de Psiquiatría, Iria Grande, que apunta con el dedo a esta sucesión de comparecencias oficiales. «Crea una ansiedad innecesaria», indica la especialista, que añade que «no hace falta recibir mensajes cada cinco minutos sobre noticias urgentes que confirman lo que ya sabemos que va a pasar».

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