La urgencia de la renta mínima vital aviva el cisma en el seno del Gobierno

Ana Balseiro
Ana balseiro MADRID / LA VOZ

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Mariscal | Efe

Escrivá dijo haberse enterado «por los medios» de que tenía que presentar ayer la medida, como había anunciado Iglesias

17 abr 2020 . Actualizado a las 08:51 h.

La guerra de guerrillas en el seno del Gobierno se recrudece a cuenta del ingreso mínimo vital (IMV), una de las medidas estrella del pacto entre Podemos y el PSOE y que ahora el brutal impacto económico y social de la emergencia sanitaria obliga a activar con una urgencia no prevista. Convertida en pieza clave del «escudo social» anunciado por el Ejecutivo para los más vulnerables, colgarse las medallas de la nueva prestación ha provocado en las últimas horas un episodio digno del juego infantil del teléfono escacharrado. Y es que mientras que el vicepresidente Iglesias anunciaba para ayer una rueda de prensa con el ministro Escrivá, en la que presentar al alimón los detalles del IMV, así como que arrancará en mayo, el titular de la Seguridad Social despejaba el balón asegurando haberse enterado de tal cita «por los medios de comunicación».

La Moncloa aseguró a media tarde que están trabajando para acelerar la nueva prestación El avance del día confirmó a Escrivá como ganador del pulso. Y es que después de que señalara en una entrevista en la SER que aún faltaban «flecos» para poder cerrar la nueva medida, Iglesias reculaba sobre la inminencia del anuncio. «Todo está listo para que los equipos de la vicepresidencia de Derechos Sociales y del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones mantengan nuevas reuniones, como llevamos teniendo ya desde hace días, para terminar de definir los detalles de este sistema de protección social, que está llamado a convertirse en un nuevo derecho social nuclear de nuestro estado del bienestar y de nuestra democracia», decía, vía Twitter, para aparcar la frustrada rueda de prensa sobre el aún no nato IMV.

Poco después, en una entrevista en La Sexta, tragaba el segundo sapo. Reconocía que la comunicación la podrían «haber hecho mejor», pero que la «gran noticia» es que habían «logrado ponerse de acuerdo». ¿En qué? En que el Gobierno -como confirmó por escrito la Moncloa a media tarde- finalmente adelantará a mayo la aprobación de la prestación, que será la definitiva y no, como pretendía el líder de Podemos, una puente, urgente pero temporal, mientras que Escrivá no aquilatara la definitiva.

Iglesias anunció una fallida rueda de prensa con los detalles del ingreso mínimo vital Aunque la versión oficial del Gobierno es la de negar cualquier enfrentamiento entre los socios, fuentes consultadas admitían ayer el malestar provocado por la nueva injerencia en una medida especialmente delicada, con la que Escrivá -independiente, como la ministra Calviño, y menos proclive a aceptar imposiciones ideológicas de los morados- no quiere crear expectativas irreales a los potenciales beneficiarios: en torno a tres millones de personas de un millón de hogares, la mitad con niños y el 10 % monoparentales.

En cualquier caso, el caótico episodio de ayer no es el primero que se produce a cuenta del ingreso mínimo vital. Hace una semana Iglesias ya provocó el enfado de la patronal después de que, tras una reunión de la ministra de Trabajo con sindicatos y oenegés, insinuara que CEOE y Cepyme respaldaban el diseño de la prestación temporal, que el pasado jueves también daba por hecha. Excluidos de aquel encuentro, los empresarios hablaron de traición al diálogo social -no acudieron a la reunión del viernes- y reclamaron negociar el IMV. Este jueves sindicatos y patronal mantuvieron un encuentro con un nutrido grupo de ministros (ocho, Escrivá entre ellos, pero no Iglesias): la prestación volvía a estar sobre la mesa.