Felisa Álvarez, jefa de Reanimación del Chuac: «Hubo un momento en el que creímos que íbamos a colapsar»

R. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

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«Esto nos pilló a todos, y todos arrimamos el hombro», dice aliviada al contenerse la cifra de enfermos graves

30 abr 2020 . Actualizado a las 22:03 h.

«No vamos a echar las campanas al vuelo porque no sabemos qué va a pasar mañana, pero sí, estamos más tranquilos: hubo un momento en el que creímos que iba a colapsar el hospital». Acompaña la prudencia a Felisa Álvarez Refojo, jefa de Anestesia y Reanimación del Chuac, un equipo que «lo que hicimos fue arrimar el hombro y ponernos a disposición de lo que se necesitase».

Ahora, cuando parece que comienza a amainar y ya han podido salir de la uci una docena de pacientes, valora que «se hizo un gran esfuerzo en planificar con previsión». Lo dice recordando los días no tan lejanos en los que no dejaban de aumentar casi exponencialmente los casos y el pulso de la pandemia se aceleraba en A Coruña. Al punto del infarto. Y lo explica: «En condiciones normales, en reanimación aquí siempre están por encima del 80 % de ocupación», de modo que la decisión nada sencilla de paralizar las operaciones que no corrían prisa liberó camas en su unidad para los más críticos, que se sumaron a las plazas que ya había de intensivos y a las que se crearon levantando, en apenas diez días, dos nuevas ucis. «Tuvimos la suerte de tener espacio en las plantas de los antiguos quirófanos», dice para reflejar las necesidades que veían cada vez más cerca de la puerta. Sobre todo si el virus, cuando lleva a situación límite, prolonga estancias «dos, tres, incluso cuatro semanas; vas sumando pacientes día a día: no habíamos podido dar el alta a los primeros y seguían viniendo cada vez más detrás».

En este contenedor aprovechado casi al centímetro, entró aún a mayor ritmo el espíritu de entrega para afrontar lo que venía sin descuidar lo que es inaplazable: «Que la población esté tranquila -insiste- porque hay cosas que hay que operar, las urgencias, la patología oncológica... todo eso seguimos haciéndolo», aclara, refiriéndose a un área de reanimación ubicada en otra planta, ajena al coronavirus, para esos pacientes que no pueden esperar a que lleguen mejores tiempos para pasar por el quirófano.

Para lo de siempre y para lo nuevo «todo el mundo está dando lo mejor de sí mismos; sí, yo estoy muy orgullosa de mi hospital», recalca la jefa de un equipo cuyo lema es Nunca caminarás sol@.

El enlace con la familia

No deja Álvarez de mencionar a «su» gente, un servicio de los más numerosos del Chuac (80 especialistas y 16 residentes) formado por profesionales que a menudo pasan desapercibidos tras su manejo para anestesiar el dolor. Se refiere a los médicos, pero también, y de forma muy especial, a la enfermería. Un enlace, casi el único, con las familias que en tiempos de pandemia no pueden ni siquiera dar la mano a sus seres queridos cuando su vida pende de un hilo.

El aislamiento de los críticos «es durísimo, de una impotencia... una cosa es decirlo y otra verlo»

«Es durísimo, de una impotencia.. no poder abrazarlos; una cosa es decirlo, pero otra verlo», susurra la doctora aludiendo al trabajo que hace la plantilla de enfermería y auxiliares para, al margen de la información médica, agarrar esa mano que apura alientos y hablar con quien espera, fuera o al otro lado del móvil, deseando escuchar que al menos esas inciertas horas por seguir respirando pasan sin angustia.

Habla también Felisa de la «generosidad» de unos trabajadores capaces de tender puentes y dar una lección de colaboración para hacer frente a una crisis sanitaria que «nos pilló a todos». «Nosotros arrimamos el hombro desde el primer momento», repite Álvarez Refojo, apelando a un conocimiento que ya tenían con pacientes postoperados muy complejos, muchos con ventilación artificial, pero al que se apresuraron a sumar toda cuanta información había ante el nuevo virus. «Todo el personal se formó específicamente en covid-19, hicieron grupos de trabajo con la uci y están dedicados a ello en cuerpo y alma», señala

«Todos han respondido muy bien, con muchas iniciativas, haciendo circuitos de trabajo, dando ideas... estoy superorgullosa», concluye, sin olvidar la valentía de exponerse. Y este es también para ella otro motivo de alegría: «Por ahora, por ahora, no hemos tenido ningún positivo entre nuestro personal».