Sergio Moro, el Garzón brasileño que sueña con la presidencia

Renunció el pasado viernes a su cargo como ministro de Justicia y muchos creen que ha sido el paso previo al lanzamiento de su carrera para las presidenciales

Agencia Brazil dp

Sergio Fernando Moro, ex juez federal de Curitiba, capital del estado de Paraná en el sur de Brasil, hizo pública el pasado viernes la renuncia a su cargo de ministro de Justicia y Seguridad Pública, tras la destitución del director de la Policía Federal por el presidente del país, Jair Bolsonaro.

Existen varios indicios que permiten pensar que este ha sido el paso previo al lanzamiento de su carrera para las presidenciales del 2022, en la que tendrá como casi seguros contrincantes al actual presidente Jair Messias Bolsonaro y a Lula da Silva, el líder y fundador del Partido de los Trabajadores, al que él mismo juzgó y condenó a nueve años de cárcel por corrupción y blanqueo de capitales.

Bolsonaro, que de momento no está incurso en ningún proceso judicial, aunque méritos no le faltan, puede estarlo pronto si prospera la iniciativa anunciada el mismo viernes por el Fiscal General, Augusto Aras, que solicitó la apertura de una investigación contra el presidente en base a las razones esgrimidas por Moro en su discurso en el que anunció su dimisión. Entre ellas había citado la «interferencia política» del presidente en el nombramiento de cargos técnicos en los órganos que investigan la corrupción y el crimen organizado.

El exministro también informó de que el decreto mediante el cual fue destituido oficialmente el director de la Policía Federal, publicado con su rúbrica, no fue en realidad firmado por él, lo que pudiera constituir un grave delito por parte del Gobierno.

Que el exjuez haya escogido este momento para comenzar su carrera hacia el palacio presidencial de Planalto no parece casual. La operación Lava Jato contra la corrupción le lanzó al estrellado y le da tener un conocimiento de la realidad sociopolítica del país que no está al alcance de cualquiera. Le permitió deshacerse del competidor más importante, el populista Lula, y de su sucesora, Dilma Rousseff, y conocer por dentro la derecha y la ultraderecha que habían avalado la candidatura de Bolsonaro.

La trayectoria de Moro se solapa, en buena medida, con la de Baltasar Garzón, el paradigma del juez estrella español. Tras protagonizar los procesos judiciales más mediáticos de España, también se dejó seducir por la política, pero duró menos en el Gobierno de Felipe González que Moro en el de Bolsonaro. Volvió a la magistratura pero acabó expulsado de la misma. Desde entonces, también con gran éxito, se dedica a los business judiciales.

Ayer, el presidente brasileño nombró a su secretario general de la Presidencia, Jorge Oliveira, para sustituir a Sergio Moro e intentar zanjar la crisis.

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