Medio billón para reconstruir Europa

Francia y Alemania ponen sobre la mesa un fondo para los países más golpeados por la pandemia

El presidente francés y la canciller alemana dieron una rueda de prensa conjunta por videoconferencia para anunciar la iniciativa
El presidente francés y la canciller alemana dieron una rueda de prensa conjunta por videoconferencia para anunciar la iniciativa Reuters

Redacción

La pandemia ha puesto de rodillas a la vieja Europa. En lo sanitario... y en lo económico. Una crisis sin precedentes en tiempos de paz sacude el continente y amenaza con dinamitar unas costuras, las de la Unión Europea, nunca bien rematadas. Llevaban los países del sur —los más golpeados por la pandemia— semanas clamando por una ayuda que no acababa de llegar. Una cumbre y otra cumbre, un Eurogrupo tras otro, y esa mano tendida que se hacía de rogar. Hasta ayer, cuando Alemania y Francia, los dos pesos pesados de la Unión, decidieron dar un paso al frente. Por fin un gesto que llevarse a la boca.

Se trata de ayudas no reembolsables, nada de préstamos que haya que devolver Han puesto sobre la mesa Merkel y Macron un fondo de medio billón de euros. Nada de préstamos que haya que devolver, ni de garantías que nunca llegan a materializarse. Fuera ingeniería presupuestaria. Dinero contante y sonante. Ayudas no reembolsables para los países y sectores con los que más se ha cebado la pandemia. Como lo leen.

«Atravesamos la crisis más grave que hemos conocido en la Unión Europea», responder a las dificultades «va necesitar de un esfuerzo colosal», y la respuesta tiene que ser conjunta porque de una debacle así «nadie puede salir solo». No escatimó el eje franco-alemán en palabras grandilocuentes para dar idea al auditorio de lo descomunal de desafío.

Las dos partes han cedido. Imposible si no llegar al acuerdo. Alemania ha conseguido que el fondo esté vinculado al presupuesto europeo, una de sus principales exigencias; y Francia que sea la Unión Europea en su conjunto la que pida prestado el dinero en los mercados, y que no tengan los países afectados que endeudarse a título individual, uno de los requerimientos también de España o Italia .

Cierto es que la propuesta del eje franco-alemán se queda lejos, mucho, de los alrededor de 1,5 billones que manejan en la Comisión Europea y reclaman los Gobiernos español e italiano. Pero no lo es menos que lo que plantean París y Berlín es todo un alivio: que ese dinero llegue a los afectados en forma de transferencias directas y el plan no incluya préstamos a devolver, algo que sí analizaban en los despachos de Bruselas. Importante. Mucho. Porque hasta ahora —y desde siempre— los desacuerdos —y los fiascos— han venido de la mano del enconado enfrentamiento entre partidarios de los préstamos y fieles de las transferencias directas.

Aunque, eso sí, el eje franco-alemán deja claro que al plan lo acompañará el «claro compromiso» de continuar con «políticas económicas sólidas y una ambiciosa agenda de reformas». No podía faltar la coletilla.

Bruselas no tardó ayer en saludar la noticia. No en vano, el acuerdo franco-alemán le allana el camino para sacar adelante su plan de reconstrucción. «Doy la bienvenida a la propuesta constructiva de Francia y Alemania. Reconoce el alcance y el tamaño del desafío económico que afronta Europa y con acierto pone el énfasis en la necesidad de trabajar en una solución que tenga el presupuesto europeo en el centro», declaró vía comunicado la jefa del ejecutivo comunitario, la germana Ursula von der Leyen. El plan en el que trabaja Bruselas debería ver la luz la semana que viene. El 27 de mayo.

Importante, sí; pero, no suficiente. Porque 500.000 millones se antojan insuficientes para Italia y España, los dos países con los que más se ha ensañado el covid-19. Van a necesitar mucho más que eso para revivir un tejido empresarial profundamente dañado, cuando no moribundo, por los efectos de la Gran Reclusión. Y la deuda no es una opción. Al menos, no una buena.Para Alemania sí, que tiene margen de maniobra fiscal e irradia confianza para financiarse en los mercados a un coste asequible. Pero no para España. Ni para Italia. Ambas necesitan ese fondo anticrisis por el que llevan tiempo clamando. Como el comer.

De ahí que ambas reaccionaran ayer con mesura —nada de tirar cohetes—a la noticia anunciada a bombo y platillo en una novedosa rueda de prensa conjunta: Macron en París y Merkel en Berlín, pero ambos respondiendo al alimón a las preguntas de los periodistas.

Desde Italia, el Ejecutivo de Conte aseguraba que «lo anunciado representa un buen paso hacia adelante que va en la dirección solicitada por Italia desde un principio para dar una respuesta común ambiciosa a la pandemia». «Medio billón de euros en transferencias es ciertamente un primer paso [...] A partir de esta suma, podemos comenzar a hacer que el fondo de recuperación sea aún más consistente en el marco del presupuesto europeo», añadían.

En similares términos se manifestaba el presidente del Ejecutivo español via Twitter: «Recibimos positivamente la propuesta de Francia y Alemania [...] Es un primer paso en la buena dirección, una iniciativa en línea con nuestras demandas y en la que debemos seguir avanzando».

Ahora queda que Bruselas redondee las cosas. Convencer a los socios más reticentes, como Holanda o los países escandinavos será su mayor reto. Austria ya ha puesto el grito en el cielo.

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