El colapso sanitario por el virus desploma los trasplantes: de 20 donaciones al día en febrero a solo 1 en abril

El máximo de donaciones antes del estado de alarma llegó a ser de 130 a la semana, frente a las 3 practicadas a inicios de abril


La voz

La pandemia del coronavirus supuso una drástica caída de los trasplantes de órganos en España una vez declarado el estado de alarma. Durante la crisis sanitaria, según informó hoy el Ministerio de Sanidad, se realizaron 274 trasplantes de órganos a partir de 127 donantes. Los datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) indican que durante esta esta se practicaron una media de 24 operaciones a la semana. Antes del 15 de marzo, lo habitual es que se hiciesen más de 115 donaciones.

La semana con mayor número de entregas se produjo entre el 31 de enero y el 6 de febrero, con más de 130. El mínimo llegó poco más de un mes después, con menos de 3. En cuanto a donantes, se pasó de una media de 50 a la semana antes del estado de alarma a solo once.

La semana con mayor número de entregas se produjo entre el 31 de enero y el 6 de febrero, con más de 130. El mínimo llegó poco más de un mes después, con menos de 3. En cuanto a donantes, se pasó de una media de 50 a la semana antes del estado de alarma a solo once. «Pueden parecer pocos trasplantes, pero cada uno de ellos supuso un enorme esfuerzo por parte de los profesionales implicados. Casi un milagro en medio de una tormenta perfecta», indicó a finales de abril la directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil.

En el último mes, la actividad de donación y trasplante se está recuperando y se ha realizado el primer trasplante renal de donante vivo de la crisis sanitaria, lo que supone «un buen termómetro para medir la situación de los hospitales», destaca el Ministerio de Sanidad.

Descenso en la actividad

Sanidad indica que el drástico desplome de los trasplantes durante la crisis sanitaria se debe a dos factores interrelacionados. El primero es la sobrecarga del sistema hospitalario y de las unidades de cuidados intensivos, centradas durante los peores momentos de la pandemia a la enfermos del coronavirus. El informe presentado ayer por el Ministerio recuerda que la donación de personas fallecidas ocurre en las ucis, y que gran parte de los pacientes «han de estar ingresados en estas unidades durante el post-trasplante inmediato».

El segundo motivo está relacionado con la seguridad. Los pacientes trasplantados reciben terapia inmunosupresora, una técnica que emplea fármacos para evitar el rechazo del órgano trasplantado, lo que les convierte en vulnerables a las infecciones en general y, en la situación actual, del covid-19 en particular. Este factor se enlaza así con el primero, ya que estas unidades estaban dedicadas a la atención de hospitalizados por coronavirus. Desde el inicio de la pandemia, un total de 11.454 personas han pasado por estas salas de cuidados críticos, 334 en Galicia. Ayer se dieron 20 nuevos ingresos en todo el país.

En los momentos más críticos de la crisis sanitaria se ha priorizado a los pacientes en urgencia cero o en situación clínica muy grave. Sanidad destaca el trasplante de 25 niños en lista de espera y de 30 pacientes en urgencia cero —personas con prioridad absoluta y peligro de muerte inminente si no hay trasplante— en las últimas diez semanas.

Plan para recuperar la actividad trasplantadora

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, señaló este jueves que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y las comunidades autónomas están actualmente trabajando en un plan estratégico 'post-COVID' para recuperar la actividad trasplantadora en condiciones de «seguridad» tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios.

Así lo ha anunciado durante su novena comparecencia en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, a la que acude todas las semanas para informar sobre las medidas implementadas por el Gobierno para contener la transmisión del virus, así como de los datos actuales de la evolución de la enfermedad.

El plan prevé la progresiva reactivación de los programas de donación y trasplante de órganos, retomando los procedimientos electivos (no urgentes), que ya se han puesto en marcha en muchas regiones, y el trasplante de donante vivo. Cada centro lo hace de forma individualizada de acuerdo a su situación epidemiológica, si bien el punto crítico es la existencia de circuitos libres de COVID-19.

La continua adaptación de los protocolos a los conocimientos de la enfermedad y la apuesta por la investigación del impacto del nuevo coronavirus en los pacientes trasplantados son otros de los elementos del plan.

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