La contaminación y el tabaco generan más riesgo de obesidad

Un estudio relaciona el peso de los niños con su exposición a los tóxicos


redacción / la voz

El humo del tabaco y la contaminación pueden tener influencia en la obesidad de los niños. Esa es la conclusión a la que ha llegado un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la fundación ”la Caixa” y la Universidad del Sur de California. Se trata del primer gran trabajo que relaciona una multitud de contaminantes y factores ambientales con el riesgo de obesidad infantil. Los resultados apuntan al papel destacado que podrían jugar la contaminación, el tabaco y las características del entorno construido, como vivir en áreas densamente pobladas, en el desarrollo de este problema de salud infantil.

«El humo del tabaco está relacionado con el bajo peso en el nacimiento, el cual es una factor de riesgo para desarrollar obesidad», explica Serena Fossati, una de las investigadoras del proyecto. Ese humo puede llegar porque la madre sea fumadora o, simplemente, por respirarlo pasivamente: «En ambos casos puede desempeñar un rol importante en esa consecuencia», apunta.

La nueva investigación, publicada en la revista Environmental Health Perspectives, partió de los datos de más de 1.300 niños de 6 a 11 años. Por un lado, se recogieron una serie de datos relacionados con el sobrepeso y la obesidad de los pequeños: índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura, grosor de los pliegues cutáneos y niveles de grasa corporal. También se realizaron análisis de sangre y de orina, de los niños y de sus madres durante el embarazo.

Por otro lado, se estimaron un total de 77 exposiciones durante el embarazo y 96 exposiciones infantiles, incluyendo contaminantes del aire, las características del entorno construido, el acceso a espacios verdes, el tabaquismo y contaminantes químicos (contaminantes orgánicos persistentes, metales, ftalatos, fenoles y pesticidas).

Las conclusiones mostraron que la exposición al tabaco -al humo materno durante el embarazo y al pasivo durante la infancia-, a la contaminación atmosférica y las características del entorno construido se asociaban con un índice de masa corporal mayor en la infancia. Ese último aspecto indica un tercer vértice en el estudio. «La baja densidad de servicios e instalaciones en el lugar de residencia supone un mayor riesgo de sufrir obesidad en los pequeños» indica Serena Fossati. Ello se debe a las pocas oportunidades que tienen los niños y niñas de caminar y desarrollar actividad física en el exterior, lo que tiene una consecuencia directa en su obesidad.

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