El coronavirus sí distingue entre ricos y pobres

Un estudio revela que los distritos de la ciudad de Barcelona con una media de ingresos más baja fueron los más afectados por la primera ola de covid-19.

Panorámica de la ciudad de Barcelona
Panorámica de la ciudad de Barcelona
R. R.
Redacción

El coronavirus no entiende ni de fronteras ni de clases sociales. Son dos máximas repetidas hasta la saciedad durante estos largos meses de lucha contra el virus que ha provocado una pandemia mundial. Pero al menos una de las dos ha dejado de ser defendible. Un estudio conjunto, realizado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y el IDIAPFGol, revela que los distritos de Barcelona con rentas más bajas han sido los más afectados en la primera ola de la pandemia. 

«Esta enfermedad la está sufriendo más la gente de menor nivel socioeconómico», explica la doctora María Grau, investigadora principal del estudio. El informe recoge que el distrito con menos renta (Nou Barris) registró 2,5 veces más de incidencia de casos que el de mayor renta (Sarrià-Sant Gervasi). Las estadísticas constatan la diferencia de clases en torno al covid-19, los dos territorios con rentas más bajas de la ciudad condal, Horta Guinardó y la propia Nou Barris, sufrieron la mayor incidencia de casos de la enfermedad por coronavirus con 70,39 y 75,48 contagios por cada diez mil habitantes. 

Por contra, los distritos con mayores renta, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi, fueron los menos afectados de la ciudad catalana con 317 y 415 casos y una incidencia 34.94 y 28,84 infectados por cada diez mil habitantes. 

«Asegurar la igualdad de oportunidad de tratamiento es clave, pero también lo es la protección financiera durante este período», afirma la doctora María Grau, una de las principales investigadores que ha demostrado esta iniquidad entre ricos y pobres. Para la propia investigadora, romper el círculo vicioso entre pobreza y enfermedad es clave para reducir el impacto. «Los problemas locales de falta de igualdad sanitaria permanecerán o se verán incrementados por esta pandemia«, concluye la experta.

Menos ingresos se traduce en mayor exposición al virus

Las medidas institucionales y científicas buscaban reducir el contacto de los españoles con el virus. El confinamiento, evitar el uso del transporte público, no compartir vehículo o favorecer el teletrabajo, fueron algunas de las medidas centradas en evitar potenciales contagios. No obstante, esas normativas no gravaron la renta ni las dificultades de las poblaciones y las familias peor situadas económicamente para cumplirlas de manera correcta, viéndose abocados a tener una mayor carga de contacto con el virus.

Menos renta, más dificultades para teletrabajar

La pandemia ha hecho que se vean las costuras de muchas áreas que conforman el sistema, también el mercado laboral. El estudio demuestra que los individuos residentes en los barrios más afectados tienen puestos laborales que no están adaptados o no permitieron el trabajo a distancia. Esto último, sumado a las dificultades de tener más de un vehículo por familia entre aquellas residentes en los barrios más pobres, han empujado a muchas personas a tener que utilizar el transporte público, a pesar que se desaconsejaba su utilización, para acceder de cumplir de manera presencial con sus obligaciones laborales, pese a que todos los mensajes institucionales y mediáticos incitaban a quedarse en casa.

Peores viviendas, más incidencia vírica 

El estudio también refleja un relación muy evidente entre el número de contagios y el tipo de vivienda. Peores condiciones de habitabilidad y viviendas sobre ocupadas   o compartidas, son la tónica general de las zonas con menos ingresos y más contagios de Barcelona. «Es fundamental aplicar políticas de educación sanitaria que favorezcan mayor comprensión y aplicación de las medidas preventivas entre las poblaciones de más riesgo», señala el doctor José Miguel Baena-Díez, investigador del IDIAPJGol, una de las dos instituciones que han elaborado el estudio.

Solidaridad con los alemanes

Yanis Varoufakis

El nuevo fondo de rescate amenaza con profundizar las divisiones en la UE

En lo peor de los enfrentamientos entre los gobiernos griego y alemán en medio de la crisis del euro, un funcionario alemán trató de convencerme de no insistir en pedir un alivio de deuda para Grecia, con el argumento de que aunque Alemania sea rica, la mayoría del pueblo alemán es pobre. Y no se equivocaba en lo segundo.

Un estudio reciente confirmó que la mitad de la población de Alemania posee apenas el 1,5 % de la riqueza del país, mientras que el 0,1 % con más renta posee el 20 % de la misma. Y la desigualdad está empeorando. Durante las últimas dos décadas, el ingreso real disponible del 50 % más pobre ha estado en caída, mientras que el del 1 % más adinerado viene subiendo rápidamente, a la par del alza de los mercados inmobiliarios y bursátiles.

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