«No estamos ante la Gürtel o Filesa, es mucho peor», dice el exabogado de Podemos que denunció al partido

La oposición reclama que Iglesias aclare en el Congreso si UP tiene una caja B

Ante el silencio de Iglesias, el portavoz de UP en el Congreso defendió la actuación del partido y dijo que las imputaciones responden solo a «rumorología»
Ante el silencio de Iglesias, el portavoz de UP en el Congreso defendió la actuación del partido y dijo que las imputaciones responden solo a «rumorología» EUROPA PRESS

Madrid / La Voz

El exabogado de Podemos despedido por denunciar presuntas irregularidades en la financiación del partido, José Manuel Calvente, respondió el jueves de los ataques que viene recibiendo en las últimas horas desde la cúpula de la formación morada, desde donde le critican de carecer de pruebas sobre las que sostener sus acusaciones. «No estamos ante la Gürtel o Filesa, es mucho peor», afirmó en una batería de mensajes publicada ayer en Twitter.

Calvente, que fue despedido de Podemos alegando desde la dirección acoso sexual y laboral a otra trabajadora, causa archivado por la justicia, alegó que «a diferencia de todos los casos de corrupción de partidos en España», en el que afecta a la formación morada se estaría «ante una presunta corrupción dentro del partido, una presunta financiación ilegal de algunos dirigentes», denunció.

Calvente asegura que el partido solo es «una víctima» y que por tanto «debería perseguir a estos presuntos canallas» que, a su modo de ver, se están lucrando a costa de sus siglas, por lo que invita a la militancia a decir «basta ya». En lo que refiere a Pablo Iglesias, Calvente considera que era plenamente consciente de lo que estaba sucediendo, ya que «no sería tan incompetente como para no saberlo».

Mientras tanto, Podemos intenta defenderse ridiculizando la investigación abierta por el titular del Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid, Juan José Escalonilla, sobre una presunta financiación irregular de la formación morada que ha deparado la imputación del partido como persona jurídica y la de tres de sus dirigentes, entre los que se encuentra Juanma del Olmo, director de comunicación y estrategia de la Vicepresidencia segunda del Gobierno. Según el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, estas imputaciones responden exclusivamente a la «rumorología», y su único objetivo es desviar la atención de la polémica que rodea a la Casa Real, por lo que se todo se trataría de un «juicio fake», que en inglés significa falso o impostado. Una cortina de humo mientras el rey emérito se encuentra en paradero desconocido «con el botín». Así, Podemos sigue aferrándose a la teoría de la conspiración para dar respuesta a los indicios de irregularidades financieras.

«Es más casta que nadie»

En el otro extremo del tablero político, la oposición ha desplegado en pleno agosto toda su artillería para intentar hacer sangre con el escándalo que rodea a la dirección de Podemos. Al tiempo que pide la dimisión de Pablo Iglesias como vicepresidente del Gobierno, o en su defecto, a Pedro Sánchez su cese como vicepresidente segundo, PP, Vox y Ciudadanos unen sus fuerzas en las Cortes para forzar la comparecencia del número tres del Ejecutivo en la sede de la soberanía nacional para que ofrezca explicaciones al respecto.

Los populares solicitan la celebración de un pleno extraordinario antes de que concluya el mes de agosto, incrementando así su ofensiva parlamentaria, ya que hasta ahora se conformaban con que el secretario general de Podemos ofreciera respuestas en un pleno ordinario, al regreso de las vacaciones de verano. Por otra parte, los populares han encontrado la colaboración de Cs para pedir otra comparecencia de Iglesias en el marco de la Comisión de Calidad Democrática de la Cámara Baja.

La portavoz de la Ejecutiva nacional de la formación naranja, Melisa Rodríguez, exigió ayer a Pedro Sánchez que interrumpiese «sus vacaciones» para llamar a capítulo a Pablo Iglesias y preguntarle «qué narices» sucede con las imputaciones. Además, la exdiputada canaria denunció un «doble rasero» en Podemos, partido que «hoy es más casta que nadie» y que se ha convertido «en aquello que querían combatir» hace tan solo unos años.

Por su parte, Vox registró el jueves una batería de preguntas escritas al Gobierno relacionadas con esta cuestión. En una de ellas plantea directamente al presidente del Gobierno si baraja expulsar a Pablo Iglesias de la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, en donde se controla la actividad del CNI.

Monedero, en una imagen de archivo
Monedero, en una imagen de archivo

Monedero: «Iglesias saldrá cuando las aguas se calmen»

El secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, continúa instalado en el más absoluto silencio desde que trascendió la imputación del partido como persona jurídica y de tres de sus dirigentes por financiación irregular. Según otro de los cofundadores de la formación morada, Juan Carlos Monedero, al que el juez investiga por un supuesto cobro de comisiones de manera irregular, el líder morado «saldrá cuando las aguas se calmen», auguró, justificando la estrategia de Iglesias por alejarse del foco. «Recordad que si nos están disparando es porque nos tienen miedo», aseveró durante una entrevista concedida en Telecinco en la que alimentó la teoría de la conspiración de los poderes judicial, político, mediático y económico para apartar a Podemos del poder. «Llueve sobre mojado, desde el 2014 no se ha aceptado a Podemos, yo lo entiendo, nació contra el bipartidismo, sin pedir dinero a los bancos. Desde el comienzo se ha actuado contra Podemos, claro que no hay financiación ilegal», aseguró. «Los poderes públicos de este país han hecho lo imposible para que Podemos no entrase en el Gobierno».

«¡Qué curioso!»

El profesor de Ciencia Política negó haber cobrado comisiones de forma irregular a través de la consultora Neurona, y vinculó la aparición de su nombre en los titulares a raíz de que desde la dirección del partido le encomendasen dirigir una «FAES de izquierdas»; «¡Qué curioso!», insistió.

Monedero trató de dar respuesta así a las críticas vertidas de la oposición, que cree haber dado con la horma del zapato morado. En los últimos días han aflorado en las redes sociales mensajes de hace apenas dos años publicados desde los perfiles oficiales de Podemos en los que se criticaba que «el partido que gobierna», por entonces el PP, «está imputado por corrupción». También ha tenido mucho éxito la intervención de Pablo Iglesias durante el debate de la moción de censura tras el que Pedro Sánchez acabó conquistando el poder gracias a, entre otros, los votos favorables de los diputados de UP

Tribunal de Cuentas

De forma paralela a las imputaciones por financiación irregular, Podemos se enfrenta también a otro problema con el Tribunal de Cuentas. Según publica La Razón, un informe de este organismo recoge que el partido morado incurrió en al menos hasta en 15 ilegalidades al haber destinado a costes de seguridad parte de la subvención estatal que perciben los partidos para otras cuestiones. Según informa el diario madrileño, los de Iglesias cargaron 384.646 euros en el 2016 en partidas no sufragables para la seguridad de los partidos».

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La respuesta de Podemos ante la imputación del partido y de tres de sus altos cargos por presuntos delitos de malversación y administración desleal no se ha hecho esperar. Su máximo responsable, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, guarda silencio, pero la formación morada fijó ayer posición a través de su secretario de relaciones con la sociedad civil y movimientos sociales, Rafa Mayoral, que ahondó en la teoría de la persecución política, judicial y mediática.

«Cualquier cosa vale contra Podemos», denunció el diputado madrileño en una intervención en la Ser. Mayoral alegó que las imputaciones responden a «un interés político de fondo más que evidente» con el objetivo de acabar con el Ejecutivo de coalición: «Se intentó evitar que pudiéramos entrar al Gobierno y hoy se nos quiere sacar», lamentó. El dirigente morado vinculó las imputaciones por financiación irregular del partido con la moción de censura anunciada por Vox para septiembre, un proceso que, ante la nula posibilidad de que prospere, «necesita un aderezo».

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