La ola de protestas en Bielorrusia ya suma dos muertos, casi 300 heridos y 7.000 detenidos

Cadenas humanas, cortes de calles y manifestaciones relámpago conforman la táctica de las manifestaciones contra el régimen del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko. Moscú denuncia injerencias extranjeras y niega cualquier responsabilidad en esta crisis


Redacción

Cadenas humanas, cortes de calles y manifestaciones relámpago conforman la táctica de las protestas contra el régimen del presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko -vencedor de las elecciones del pasado 9 de agosto con un 80 % de los votos- , que entraron hoy en su quinto día consecutivo con un balance de dos personas muertas y cerca de 300 heridos.

A primera hora de mañana en varios puntos de Minsk y otras ciudades de Bielorrusia se formaron cadenas humanas de solidaridad contra la violencia policial, que eran saludadas por los automovilistas con sus bocinas, según las imágenes difundidas en las redes sociales. En algunas carreteras, los conductores aminoraban la velocidad para crear retenciones, mientras en diversas ciudades se realizaban marchas y manifestaciones.

Cerca de 7.000 detenidos

Anoche fueron detenidas otras 700 personas «por participar en acciones masivas no autorizadas», con lo que se acercan a 7.000 los detenidos desde el pasado domingo, cuando tras el anuncio de los resultados electorales que dieron la victoria a Lukashenko estallaron las protestas, informa Efe. Entre los detenidos, se cuentan 64 periodistas, tanto bielorrusos como extranjeros, algunos de los cuales han sido ya puestos en libertad, informó hoy la Asociación Bielorrusa de Periodistas.

Poner fin a la violencia policial contra la población se ha convertido en una de las principales consignas de las protestas, a las que se han sumado ciudadanos indignados por la brutalidad de la actuación de las fuerzas antidisturbios, registrada en los numerosos vídeos publicados en internet.

«El poder le ha declarado la guerra a su propio pueblo»

«En mi opinión, el poder le ha declarado la guerra a su propio pueblo. Veo cómo este se radicaliza a ojos vista. Porque nunca hubiéramos podido imaginar este comportamiento de la policía antidisturbios», dijo la escritora bielorrusa y premio Nobel de literatura Svetlana Alexéivich en declaraciones a radio Liberty. La escritora agradeció a sus compatriotas que participan en las acciones de protestas contra el régimen de Lukashenko por haber «preservado la dignidad» del país.

«En estas últimas semanas me he enamorado de mi gente. Son personas totalmente diferentes, con una fuerza muy distinta. Antes sentía cierta decepción; ahora, no», admitió. A la pregunta de qué le diría a Lukashenko, Alexéivich contestó: «¡Vete, antes de que sea tarde, antes de que arrojes al pueblo a un terrible precipicio, el precipicio de la guerra civil!».

La amenaza de una huelga general

Según Nexta, un canal de Telegram que informa y difunde imágenes desde diversas ciudades bielorrusas, la huelga general convocada por la oposición comienza a extenderse a importantes empresas del país, como Belaz, fabricante de camiones pesados para la minería.

Sin embargo, la gerencia de Belaz negó que los trabajadores se hayan declarado en huelga y aseguró que los directivos de la empresa se reunieron con representantes de los trabajadores para hablar de las situación en el país. En un vídeo publicado por Nexta pueden verse a numerosos trabajadores congregados en el patio de la planta.

Preocupación internacional

La situación en Bielorrusia suscita preocupación más allá de sus fronteras y, en particular, en la Unión Europea. «Alexandr Lukashenko y las autoridades de Bielorrusia deben poner fin a la represión contra el pueblo bielorruso y comenzar negociaciones con amplias capas de la sociedad», escribió en su blog el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell.

Agregó que «en el último mes los bielorrusos han mostrado claramente que están a favor de la democracia y el respeto de los derechos humanos», y subrayó que «un cambio político sustancial es precondición para el ulterior desarrollo de las relaciones entre la la UE y Bielorrusia». Mañana, viernes, se celebrara una reunión extraordinaria por videoconferencia de los ministros de Exteriores de la UE en la que se espera se aborde la situación en Bielorrusia.

Aún no hay resultados definitivos de los comicios

La Comisión Electoral Central (CEC), que aún no ha anunciado cuándo ofrecerá los resultados definitivos de los comicios del pasado día 9, publicó hoy datos preliminares por regiones. Según las cifras de la CEC, Lukashenko obtuvo en Minsk el 64,49 % de los votos, mientras que su principal rival, la líder de la oposición unificada, Svetlana Tijanóskaya, consiguió el 14,92 %.

El 10,01 % votó «Contra todos los candidatos», opción que conforme a la legislación bielorrusa figura en la papeleta de votación, y el porcentaje restante se lo repartieron los otros tres aspirantes a la Presidencia. Los resultados de las elecciones han sido impugnados por los cuatro candidatos que compitieron con Lukashenko.

Moscú denuncia injerencias extranjeras en la crisis bielorrusa mientras niega cualquier responsabilidad

El Gobierno de Rusia ha asegurado que existen «claros intentos de injerencia extranjera» en la ola de protestas surgida en la vecina Bielorrusia contra la reelección del presidente, Alexander Lukashenko, si bien ha querido desmentir que Moscú pueda tener algo que ver en esta crisis sociopolítica.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, ha asegurado que su gobierno sigue «de cerca» lo que está ocurriendo en Bielorrusia tras las elecciones del domingo, en las que, según la Comisión Electoral, Lukashenko se impuso con más del 80 por ciento de los votos.

«Estamos preocupados por la información que aparece sobre episodios de violación del orden en las calles de varias ciudades», ha declarado Zajarova, en alusión a unas protestas que se han saldado ya con miles de detenidos y al menos dos muertos, informa Europa Press. Según la portavoz, todo obedece a una «presión sin precedentes».

En este sentido, ha advertido de que «existen claros intentos de injerencia externa en los asuntos de un Estado soberano, que buscan dividir a la sociedad y desestabilizar la situación», según la agencia Sputnik. Zajarova no ha señalado a ningún país, pero sí ha matizado que «no tiene fundamento alguno» ver una «huella rusa» detrás de las protestas.

La portavoz ministerial espera que la situación se normalice «pronto» en Bielorrusia y «vuelva a reinar la calma», para lo cual ha apelado a todas las partes «a la moderación y la prudencia». Rusia, entretanto, seguirá siendo un «amigo fiel» del «pueblo hermano bielorruso», ha apostillado.

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