La UE sanciona a los artífices del fraude electoral y la represión en Bielorrusia

Borrell pidió a Rusia que no intervenga tras la oferta de Putin de enviar tropas

Josep Borrell, junto al ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas
Josep Borrell, junto al ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas

Berlín / corresponsal

La UE avanza en su intento por resolver la crisis en Bielorrusia. Ante el hecho de que la presión internacional no ha surtido efecto y el presidente Alexánder Lukashenko no ha reculado ni un ápice en su actitud represora hacia la oposición, los 27 ministros de Exteriores del bloque acordaron ayer sancionar a los responsables directos del fraude electoral y la violencia estatal.

Se trata de una veintena de personas, entre funcionarios de alto rango y los que lograron que, pese a los resultados, Lukashenko se proclamara de nuevo presidente el 9 de agosto. Se les prohibirá acceder al territorio comunitario, entre otras cosas, explicó el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, al final de la reunión informal con sus homólogos en Berlín.

«Si Lukashenko aumenta la presión y la represión policial contra las manifestaciones pacíficas, tenemos que responder», dijo, por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, consciente de que ha costado alcanzar este pacto. Y es que algunos países, como los bálticos, exigían sanciones inmediatas que incluyeran a Lukashenko, mientras que otros abogaban por un círculo reducido de personalidades.

Borrell aprovechó para pedir expresamente a Rusia que no intervenga en el país. Horas antes el presidente Vladimir Putin ofrecía sus tropas a Lukashenko. «Solo al pueblo bielorruso le incumbe decidir su futuro. Si Rusia cree en la independencia y la soberanía de un Estado nación, respetará el resultado de las elecciones democráticas», sostuvo.

Borrell trata de evitar a toda costa un segundo conflicto como el del Maidán ucraniano. Por ello, agradeció la oferta de mediación que lanzó este viernes desde Viena la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), y reiteró que «sigue abierta» la vía del diálogo. Pero del otro lado, su interlocutor se limita a responder con amenazas.

Ayer Lukashenko acusó a la UE de querer derrocarlo solo para debilitar a Rusia, y anunció a su vez sanciones contra dos de los países que antes le criticaron: Polonia y Lituania. Este último también ha servido de refugio a la líder opositora considerada ganadora de los comicios, Svetlana Tijanóvskaya. El presidente bielorruso dijo además que «se está acabando la bacanal», en alusión a las protestas antigubernamentales.

La represión policial ya ha dejado tres muertos, decenas de heridos y más de 7.000 detenidos. La oenegé bielorrusa Vesná denunció que solo el jueves la policía detuvo a más de 260 manifestantes en Minsk. Entre ellos medio centenar de periodistas, arrestados por negarse a entregar sus móviles a las autoridades.

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