Sánchez se rodea del Ibex para presionar y que Casado apoye los presupuestos

PSOE y Podemos afinan su postura antes de abrir la ronda de contactos

Pedro Sánchez, este lunes durante la conferencia que pronunció en la Casa de América, en Madrid
Pedro Sánchez, este lunes durante la conferencia que pronunció en la Casa de América, en Madrid

Madrid / La Voz

Pablo Casado no estaba presente entre el centenar de personalidades y grandes empresarios que se dieron cita ayer en la Casa de América de Madrid para atender a una invitación de Pedro Sánchez, pero casi todos los mensajes que el presidente del Gobierno deslizó durante su intervención parecían dirigidos a convencer al líder del PP a que se abra a negociar los presupuestos del 2021.

Sánchez tendrá posibilidad de trasladárselo mañana en persona durante la visita del jefe de la oposición a la Moncloa que dará comienzo a la ronda de consultas con los principales líderes convocada por el titular del Ejecutivo. De cara a preparar esos encuentros, Sánchez mantuvo ayer por la tarde una reunión preliminar con Pablo Iglesias en la que afinaron una postura conjunta para la coalición.

La estrategia del presidente del Gobierno con los presupuestos es conocida. Si las últimas elecciones las esquematizó como una disyuntiva entre progresismo y «ultraderecha», para las cuentas públicas solo plantea dos caminos posibles: «La unidad o las divisiones» en tiempos de pandemia. «Unidad y unidad y unidad», repitió hasta en tres ocasiones Sánchez. «Entre nuestras previsiones no figuraba la calamidad del covid. Necesitamos hacerlo entre todos», afirmó, invitando a sentarse a la mesa a todas las formaciones con representación parlamentaria.

En la práctica, y aunque sin mencionarlo, él mismo descartó a Vox. «Sabemos que hay fuerzas que se autoexcluyen», comentó, pero insistió en que «cuanto más amplia sea esa base parlamentaria, más rápida será la recuperación, más vidas preservaremos y más empleos generaremos»

«40 meses» de legislatura

De la aprobación de los presupuestos depende gran parte del futuro de la legislatura, por mucho que Sánchez tratase de garantizar ayer la «estabilidad» de su Gobierno durante «los 40 meses» que le restan de «mandato». Podemos insiste con el bloque de la investidura, una mayoría parlamentaria conformada por nacionalistas e independentistas, sin embargo, Ferraz ve cada vez más complicado cerrar el crucial apoyo de ERC, tal y como recordó ayer la vicepresidenta Carmen Calvo en una entrevista en RNE en la que perseveró en la «necesidad» de mirar a la derecha: hacia Cs, formación de la que Iglesias recela, pero que ya se abrió a colaborar con el Ejecutivo, y hacia el PP.

Sánchez pronunció su discurso de ayer rodeado de la plana mayor del Ibex-35 con un doble objetivo: tranquilizar al poder económico y de paso redoblar la presión sobre Casado, al referirse a los empresarios y resto de personalidades como seres con «preferencias políticas muy dispares», pero que «comparten una misma esperanza», la de «ver a nuestro país erguido y listos para sumar esfuerzos y para lograr ese empeño común».

Comentarios

Sánchez se rodea del Ibex para presionar y que Casado apoye los presupuestos