«Franco nunca fue dueño del pazo de Meirás. Es un bien del Estado»

José Manuel Pan
josé manuel pan REDACCIÓN / LA VOZ

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El profesor Busto fue miembro de la comisión de expertos que estudió la recuperación del pazo de Meirás para el patrimonio público
El profesor Busto fue miembro de la comisión de expertos que estudió la recuperación del pazo de Meirás para el patrimonio público VÍTOR MEJUTO

José Manuel Busto Lago, catedrático de Derecho Civil y miembro de la comisión de expertos constituida para estudiar su recuperación, dice que el inmueble se gestionaba como el palacio de El Pardo

20 sep 2020 . Actualizado a las 21:55 h.

El pazo de Meirás se gestionaba con fondos públicos, de forma idéntica al palacio de El Pardo, residencia oficial del jefe del Estado, Francisco Franco. Esa es una de las claves de la sentencia, que aún no es firme, del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña que arrebata el pazo a los Franco y lo devuelve al patrimonio público. «Esa forma de gestión acredita la posesión en concepto de dueño por parte del Estado», explica José Manuel Busto Lago, catedrático de Derecho Civil y miembro de la comisión de expertos constituida para estudiar la recuperación del pazo.

-¿Qué le parece la sentencia?

-Técnicamente, que es lo que me corresponde valorar, me parece bien fundamentada. Tampoco puedo discrepar porque los fundamentos jurídicos son los que estaban en el informe que hicimos en la comisión y su esencia se asume en tres aspectos: la invalidez e ineficacia de la donación de 1938 y la escritura de 1941, lo que ocurre entre esos años y noviembre de 1975 y la imposibilidad de que un bien que se convierte en dominio público adscrito a la jefatura del Estado pierda esa condición, salvo desafectación del mismo al dominio público.

-Demostrar que era un bien del Estado era una de las claves.

-Era una clave esencial. En lo primero en lo que se hizo hincapié fue en que la donación y la escritura fueron negocios simulados, en particular en el caso de la compraventa. Si es simulada, la venta es nula, pero si no se hubiese producido la transmisión, el bien volvería a sus propietarios originarios, que eran los herederos de Emilia Pardo Bazán. Y no podríamos argumentar que la propiedad la hubiese adquirido el Estado. Para eso se necesita algo más, y es lo que técnicamente se llama usucapión, o prescripción adquisitiva, que es la tenencia de un bien como propietario durante un período de tiempo. El Código Civil lo fija en 30 años, que han transcurrido suficientemente hasta 1975, al margen de que la fecha de inicio sea 1938 o 1941. Han pasado más de 30 años de esa posesión pública, pacífica e ininterrumpida por la jefatura del Estado, encarnada en el general Franco en esos momentos.

-Y otra clave, la escritura.

-Sobre la escritura de 1941 hay muchos elementos para calificarla de simulada y con una finalidad instrumental: inscribir el pazo en el Registro de la Propiedad a nombre de Francisco Franco y de su esposa, Carmen Polo, como personas físicas. El precio fue casi irrisorio respecto del que aparecía en la escritura de compra a los herederos de Pardo Bazán por la Junta pro Pazo, ya que pasa de 400.000 a 81.000 pesetas. Además, está absolutamente acreditado que la toma de posesión del pazo por la jefatura del Estado se produce en 1938, y no tres años después, cuando se simula ese negocio de compraventa.

-Dice que Meirás se gestionaba como El Pardo.

-Claro, la gestión corría a cargo del Estado, con la Casa Civil y la Casa Militar. Las obras de reforma y mantenimiento, las edificaciones anexas, el cierre perimetral, el sistema de traída de agua... Todo lo asume la Casa Militar, y está detallado y acreditado con abundante documentación. Y el día a día de la residencia estival del jefe del Estado lo llevaba la Casa Civil. El utillaje doméstico y todas las compras que se hacían para El Pardo y para Meirás tenían el mismo tratamiento y se usaban los mismos documentos. Hasta julio o principios de agosto, las compras eran para El Pardo, y después eran para la residencia de verano del jefe del Estado.

-La sentencia rechaza pagar a los Franco por los gastos de conservación del pazo.

-Esa cuestión no afecta al fondo de quién es el propietario. Pero otra cosa es qué ocurre con los gastos que, a partir de 1975 y hasta que la posesión vuelva al Estado, haya hecho la familia Franco como poseedora del pazo. Eso está regulado en el Código Civil, con dos diferencias esenciales, que el poseedor sea de buena o de mala fe. Son conceptos técnicos. El de buena fe es el que ejerce la propiedad pensando que le pertenece, y el de mala fe posee algo que sabe que es de propiedad ajena. El derecho presume que el poseedor siempre es de buena fe, por eso en el informe de la comisión partíamos de la posesión de buena fe, no ya de Franco y Carmen Polo, que a la vista de los documentos de 1938 y 1941 podrían ser considerados de mala fe. Pero esa mala fe no se transmite a los herederos. Y aun con mala fe, hay unos gastos de conservación y mantenimiento que siempre deberán ser reintegrados si son acreditados.

-¿El Estado tendrá que pagar pese a lo que dice la sentencia?

-Si la sentencia adquiere firmeza y la posesión vuelve al Estado, y aunque haya mala fe, entiendo que los gastos de conservación hay que abonarlos. Es norma imperativa del Código Civil.

-Con la sentencia, eso se daba por zanjado.

-Pues yo no lo daría por zanjado. La liquidación del estado posesorio, cuando se restituye la posesión de un inmueble a su propietario, siempre es procedente.