Bruselas estudia vetar a gigantes tecnológicos si peligra la competencia

Se someterán a una supervisión similar a la que se impuso a los bancos


redacción / la voz

Dominan el mercado, escapan a la regulación tradicional y apenas pagan impuestos. A pesar de todo, amasan enormes fortunas cosechadas en la Unión Europea y disfrutadas fuera de ella. Hasta ahora tenían las puertas abiertas de par en par, pero eso podría cambiar pronto si salen adelante los planes que está estudiando el comisario de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, Thierry Breton, para ganar «nuevos poderes» con los que plantar cara al abuso de multinacionales tecnológicas como Google o Amazon.

En declaraciones al Financial Times, el francés admitió que alberga el temor a que las compañías de Sillicon Valley se conviertan en unos colosos intratables que desafíen la soberanía de los Estados, poniendo en riesgo la economía y seguridad de los ciudadanos europeos. No se trata de una distopía. Es una realidad. En los cajones de la Comisión Europea se acumulan denuncias de empresas europeas, como fueron las de Spotify y Deezer, que acusan a estos gigantes de abuso de posición dominante.

«Necesitamos una mejor supervisión para estas grandes plataformas, como lo hicimos con el sistema bancario [tras la crisis financiera]», deslizó Breton, quien quiere sacar adelante una propuesta legislativa antes de finales de año que permitiría a la Comisión Europea vetar a algunas compañías en el mercado comunitario si ponen en riesgo la libre competencia. Para evitar la expulsión, las tecnológicas se verían obligadas a dividir o vender sus operaciones en territorio europeo, lo que se denomina «separación estructural» porque las autoridades las perciben como una amenaza para los intereses de los clientes y el desarrollo en condiciones de igualdad de rivales más pequeños. El Ejecutivo de Ursula von der Leyen tiene la certeza de que por allí por donde pasan, arrasan con cualquier gérmen de vida empresarial, por eso están decididos a poner límites. La medida podría generar tanta polémica que Breton ha querido aclarar que solo recurriría a ella en circunstancias extremas, sin aclarar qué compañías estarían en situación de tener que trocear sus negocios en la UE.

Calificación ciudadana

Si las agencias de calificación de encargan del rating de los bancos, el público se encargará del rating de las tecnológicas. O eso es lo que quiere el equipo del comisario, que está diseñando un sistema de calificación que permitiría a los usuarios y partes interesadas valorar el comportamiento de estas multinacionales en ámbitos como el fiscal o en el cumplimiento de sus obligaciones de protección de datos y eliminación de contenidos falsos.

Escala de sanciones

En la propuesta que está cocinando la Comisión y que quiere dejar lista antes de acabar el año irá acoplada una lista de actividades que las tecnológicas deberían eliminar para seguir operando. La escala de sanciones por incumplimiento se aplicaría hasta el punto de ordenar la separación de algunas operaciones. Las más graves -que acarrearían represalias más severas-, incluirían la imposición de obstáculos por parte de las grandes tecnológicas a los usuarios que quieran cambiar de plataforma o el obligar a los clientes a usar ciertos servicios en exclusiva, prohibiendo el acceso a los de la competencia, según explicó el propio Breton.

Esta ofensiva trata de apuntalar el trabajo de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, quien en ausencia de una regulación estricta ha tratado de parar los pies a las tecnológicos a base de multas, expedientes e investigaciones, como la que le abrió a Amazon por robar datos de mercado y copiar productos a los vendedores que utilizaron su plataforma para promocionar sus artículos.

Bruselas investiga si Amazon usa datos de usuarios para blindar su monopolio

Cristina Porteiro

Examina si emplea información de minoristas que venden a través de su portal

Bruselas amenaza con asestar otro revés a los gigantes digitales tras abrir una nueva investigación en profundidad que tiene como protagonista al rey del comercio electrónico: Amazon. La Comisión Europea anunció ayer que sus pesquisas preliminares apuntan a que la empresa estadounidense pudo haber incurrido en prácticas anticompetitivas al haber abusado de su posición dominante en el mercado de la venta on-line al por menor (91 % del volumen de negocio) para conseguir datos sensibles de vendedores independientes con los que consolidar su monopolio.

Amazon no solo funciona como minorista, también tiene articulada una plataforma de venta para comerciantes independientes que, a cambio de comisiones por venta y uso de la red, emplean su bazar virtual para llegar a los clientes. Según admite la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, la compañía pudo haber utilizado su posición de dominio para recolectar esos datos sensibles de los vendedores con fines lucrativos que podrían afectar a la competencia y derivar en una mayor concentración de poder. No solo eso. Amazon pudo exigir en sus contratos bilaterales la cesión de esta materia prima digital (datos agregados del volumen de ventas, tallas, momento de compra, origen y otra información del perfil de cliente) a cambio de ofrecer a los comerciantes una posición de mayor visibilidad en las cajas de «recomendados» asociados a ciertas búsquedas de artículos, una estrategia que aumenta las probabilidades de que los consumidores añadan los productos a su carrito de la compra. Se sospecha que, con los datos recopilados, la compañía de big data ha estado alimentando sus algoritmos para saber cómo primar sus propios productos sobre los de la competencia y ganar posición en la caja de compras recomendadas que despliega en la web y donde se producen la mayoría de las ventas. Se trata de una práctica anticompetitiva, según las normas de la UE. Bruselas ha pedido 700 gigabytes de datos a la compañía para analizar su uso y trabaja en plena coordinación con las autoridades alemanas, austríacas, luxemburguesas e italianas, quienes también están investigando a la multinacional.

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