Bruselas estudia vetar a gigantes tecnológicos si peligra la competencia

Cristina Porteiro
c. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

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Se someterán a una supervisión similar a la que se impuso a los bancos

21 sep 2020 . Actualizado a las 00:52 h.

Dominan el mercado, escapan a la regulación tradicional y apenas pagan impuestos. A pesar de todo, amasan enormes fortunas cosechadas en la Unión Europea y disfrutadas fuera de ella. Hasta ahora tenían las puertas abiertas de par en par, pero eso podría cambiar pronto si salen adelante los planes que está estudiando el comisario de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, Thierry Breton, para ganar «nuevos poderes» con los que plantar cara al abuso de multinacionales tecnológicas como Google o Amazon.

En declaraciones al Financial Times, el francés admitió que alberga el temor a que las compañías de Sillicon Valley se conviertan en unos colosos intratables que desafíen la soberanía de los Estados, poniendo en riesgo la economía y seguridad de los ciudadanos europeos. No se trata de una distopía. Es una realidad. En los cajones de la Comisión Europea se acumulan denuncias de empresas europeas, como fueron las de Spotify y Deezer, que acusan a estos gigantes de abuso de posición dominante.

«Necesitamos una mejor supervisión para estas grandes plataformas, como lo hicimos con el sistema bancario [tras la crisis financiera]», deslizó Breton, quien quiere sacar adelante una propuesta legislativa antes de finales de año que permitiría a la Comisión Europea vetar a algunas compañías en el mercado comunitario si ponen en riesgo la libre competencia. Para evitar la expulsión, las tecnológicas se verían obligadas a dividir o vender sus operaciones en territorio europeo, lo que se denomina «separación estructural» porque las autoridades las perciben como una amenaza para los intereses de los clientes y el desarrollo en condiciones de igualdad de rivales más pequeños. El Ejecutivo de Ursula von der Leyen tiene la certeza de que por allí por donde pasan, arrasan con cualquier gérmen de vida empresarial, por eso están decididos a poner límites. La medida podría generar tanta polémica que Breton ha querido aclarar que solo recurriría a ella en circunstancias extremas, sin aclarar qué compañías estarían en situación de tener que trocear sus negocios en la UE.