García-Castellón, el juez que tiene bajo su mazo a PP y Podemos

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

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El juez García-Castellón, en una de las escasas fotos que hay de él
El juez García-Castellón, en una de las escasas fotos que hay de él

El magistrado motero llegó a la Audiencia Nacional para suplir una baja de Garzón

25 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Diario de Sesiones del Congreso dejó registrado recientemente que Pablo Iglesias, desde el sillón azul de vicepresidente del Gobierno, se refirió al juez Jorge Fernández Vaquero como «conservador», motivando el enfado del magistrado, que se vio obligado a salir en las redes sociales a reivindicar su «independencia» y la «despolitización» de la Justicia.

No es la primera vez que desde Podemos o su entorno más cercano colocan una etiqueta a un magistrado. Una de las últimas fue al titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, al que se refieren como «juez para la derecha». A Manuel García-Castellón y García-Lomas (Valladolid, 1952) no le gusta la fama, pero ese intento de mantener un perfil bajo y discreto no casa con los casos que han caído en su poder, que no son otros que algunos de los más mediáticos del país en los últimos años, como la Púnica, la Lezo o la Tándem, tres investigaciones que salpican de lleno tanto a Génova como a Princesa, cuarteles generales del PP y Podemos, respectivamente.

Tras licenciarse en Derecho en la Universidad de Salamanca, la carrera judicial del mayor de cuatro hermanos nacidos de una familia acomodada de las orillas del Pisuerga arranca a los 29 años, como responsable del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de la localidad vizcaína de Marquina, en donde pasó la primera etapa de una década en la que recorrió media España: contempló el paso de los peregrinos en su camino a Santiago por la caminera y burgalesa Castrojeriz, se aproximó a Galicia cuando le destinaron a la localidad zamorana de Puebla de Sanabria, regresó cerca de casa durante su estancia en Medina del Campo, y disfrutó del Mediterráneo mientras estuvo destinado en el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y de Instrucción número 1 de Baleares. Tras un breve paso por Palma, logró plaza en el Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid. Parecía que acababa de completar el círculo que buscan cerrar muchos funcionarios de la judicatura. La soñada vuelta a casa. Sin embargo, la carrera no había hecho nada más que empezar.