Nobel de Física para Roger Penrose, que desentrañó el corazón de los agujeros negros con Stephen Hawking

Comparte la mitad del galardón con Ghenzel y Ghez, que lo reciben por el descubrimiento de un «objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia», aunque el premio supone de alguna forma un reconocimiento póstumo al genio británico

Roger Penrose, durante su visita a Santiago en el 2011, donde recibió el Premio Fonseca
Roger Penrose, durante su visita a Santiago en el 2011, donde recibió el Premio Fonseca

Redacción

«Si Stephen Hawking estivera vivo non teño ningunha duda de que hoxe compartiría o Premio Nobel de Física con Roger Penrose». La reflexión parte del físico de la Universidade de Santiago Jorge Mira, que compartió, en distintos años, jornadas de trabajo y ocio con dos de las mentes más brillantes del último siglo cuando ambos acudieron a la capital gallega a recoger el premio Fonseca, instituido por el concello santiagués y la universidad. Ahora, el Comité Nobel ha saldado su deuda con uno de los científicos que durante años encabezaba las quinielas para el premio. Lo ha reconocido por «el descubrimiento de que la formación de agujeros negros es una predicción robusta de la teoría general de la relatividad». O, lo que es lo mismo, encajó la formación de los agujeros negros con la teoría general de la relatividad, algo que ni el propio Albert Einstein creía posible. Penrose propuso el modelo matemático que lo hizo posible, que posteriormente desarrolló en colaboración con Stephen Hawking.

A Penrose le corresponde por ello la mitad del galardón de la Academia, que comparte con Andrea Ghez y Reinhard Genze, quienes lo han obtenido por «el descubrimiento de un objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia». Es el objeto invisible y extremadamente pesado que gobierna las órbitas de las estrellas en el centro de la Vía Láctea.

Es un galardón compartido, como suele ser lo habitual, solo que Penrose se lleva la mitad, lo que acredita el reconocimiento a una de las mentes más brillantes e innovadoras. Lo sabe bien Jorge Mira, que cuando lo recibió en Santiago, donde compartieron cuatro días, no pudo reprimirse. «Dixenlle que era o científico más listo e brillante que coñecera na miña vida. É extremadamente intelixente», recuerda el catedrático de la USC.

Penrose utilizó en la década de los sesenta ingeniosos métodos matemáticos para demostrar que los agujeros negros son una consecuencia directa de la teoría general de la relatividad. Y ello pese a que el mismo Albert Einstein no creía que los agujeros negros - extremadamente pesados y de los que nada puede escapar, ni siquiera la luz- pudieran existir. El genio alemán nunca llegó a entenderlos ni a aceptarlos.

En enero de 1965, diez años después de la muerte de Einstein, Roger Penrose demostró que los agujeros negros se pueden formar realmente y los describió en detalle. En su corazón, esconden una singularidad en la que cesan todas las leyes conocidas de la naturaleza. Su innovador artículo todavía se considera la contribución más importante a la teoría general de la relatividad de Einstein. Y fue también la base de los trabajos de Stephen Hawking. Ambos establecieron claramente que las singularidades en agujeros negros y en cosmología son predicciones genéricas de la relatividad general, que describe cómo todo y todos en el universo están sujetos a a gravitación. La gravedad es la que nos retiene en la Tierra, gobierna las órbitas de los planetas alrededor del Sol y la órbita del Sol alrededor de la Vía Láctea. La gravedad es la que da forma al espacio e influye en el paso del tiempo.

Penrose pudo demostrar que un agujero negro siempre esconde una singularidad, un límite donde terminan el tiempo y el espacio.

La estadounidense Andrea Ghez y el alemán Reinhard Genzel comparten el premio por haber descubierto que un objeto invisible y extremadamente pesado gobierna las órbitas de las estrellas en el centro de nuestra galaxia, y un agujero negro supermasivo es la única explicación conocida actualmente. Durante la rueda de prensa celebrada en Estocolmo para el anuncio del galardón, Ghez intervino en directo a través del teléfono. La científica explicó que cuando descubrieron ese objeto masivo en el centro de la Vía Láctea lo primero que sintió «fue duda» pues «hay que probar que lo estás viendo es realmente lo que está viendo», pero también «emoción, una combinación de ambas cosas».

Cuarta mujer premiada con el Nobel de Física

La física destacó la importancia del conocimiento de los agujeros negros que «son bloques de construcción fundamentales del universo» y, a pregunta de los periodistas señalo que aún no se sabe qué hay dentro de ellos. Ghez es la cuarta mujer premiada con el Nobel de Física a lo largo de la historia, circunstancia que siente como una responsabilidad y que espera poder «inspirar» a que otras mujeres entren en este campo de la ciencia «donde pueden hacer muchas cosas».

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