La segunda ola en España casi triplica el número de contagios que la primera

La proporción de fallecidos se desploma pese al bum de infecciones

Cribado masivo en Mataró
Cribado masivo en Mataró

redacción

El pasado 28 de marzo, domingo, el doctor Fernando Simón comunicaba en el parte diario 8.189 casos nuevos de infección y 832 fallecidos por covid-19. Moría más de un 10 % de los que eran diagnosticados. Eran los peores momentos de la primera ola de la pandemia, en pleno confinamiento y con ucis, hospitales y residencias sobrepasados por la situación. Casi siete meses después, en lo que el propio Simón intuye como el pico de la segunda ola, el número de nuevos casos diagnosticados en las últimas 24 horas es de 6.603 (en el informe del 15 de octubre), pero el de fallecidos no está en la proporción de marzo: 140, es decir, un 2,12% de los diagnosticados.

Durante los más de cien días que van del 14 de marzo al 21 de junio, último día del estado de alarma, España contabilizó 246.272 casos de covid 10 y lamentó la muerte por esa causa de 28.323 personas. Desde aquella fecha, donde se podría situar el fin de la primera ola, hasta el 15 de octubre, el número de positivos en covid ha sido de 675.102 y el de fallecidos, 5.230. Los diagnósticos casi se han multiplicado por tres, mientras que las víctimas se han dividido por cinco y medio. Este desfase solo tiene una explicación: el incremento exponencial del número de pruebas.

«Durante la primera ola, la capacidad diagnóstica era casi inexistente -explica el epidemiólogo Juan Gestal-. Nuestro sistema no estaba preparado y solo se pudo atender a los pacientes. En esta segunda ola las cosas han cambiado y, aunque la capacidad diagnóstica es bastante insuficiente, es mucho mayor que en la primera ola». Los rastreos y la generalización de las pruebas PCR no han sido capaces de mantener a raya al virus, pero al menos han conseguido ofrecer una radiografía más aproximada a la realidad de la infección, especialmente en lo que tiene que ver con los asintomáticos que son prácticamente dos de cada tres nuevos casos.

«Si el estudio de seroprevalencia indicó un cinco por ciento de personas en España, eso significa que se infectaron al menos 2 millones de personas en nuestro país, pero hemos detectado muchísimos menos», reflexiona la inmunóloga gallega África González. Concretamente, el número de positivos está cerca de llegar al millón, lo cual pone de manifiesto la todavía muy escasa capacidad diagnóstica del sistema.

Pese a las previsiones de que la agresividad del virus iría descendiendo para garantizar su propia supervivencia, el fenómeno todavía no se ha producido. O, cuando menos, no hay ninguna evidencia científica que apunte hacia esa dinámica: «Para hablar de menor virulencia el virus debería haber cambiado, mutado, de forma que se uniera menos a nuestras células, o se replicara con más dificultad... Esto no parece ser que sea así. Se han secuenciado más de 70.000 virus de distintas personas y no parece que el patógeno esté disminuyendo su virulencia», constata la catedrática viguesa.

La letalidad del covid, aunque menor, aún mantiene a España entre los países más afectados. En Europa, solo el Reino Unido e Italia suman más fallecidos que en nuestro país.

 

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