El PP mantiene la tensión con Vox y está convencido de que no perderá su apoyo

Abascal asegura que «no pasará nada» y mantiene los pactos autonómicos en Madrid, Andalucía y Murcia


Madrid / La Voz

De momento no hay reacciones políticas de calado, y menos aún irreversibles, ante el golpe de timón ejecutado por el presidente del PP, Pablo Casado, en una moción de censura en la que rompió todos los puentes con Vox a pesar de que los populares dependen de este partido para gobernar en tres autonomías y numerosos ayuntamientos. Santiago Abascal esta tratando de digerir todavía un golpe que no se esperaba y asegura que no habrá represalias. Los populares creen que a corto plazo el líder de Vox hará gestos para tratar de desahogarse por el ataque recibido y encarecerá sus apoyos, pero están convencidos de que no tiene más remedio que mantener su respaldo allí donde gobiernan gracias a sus votos. Por ello, la dirección nacional mantiene la tensión, aunque en las autonomías del PP que dependen de Vox se intente apagar el incendio cuanto antes para no desestabilizar sus gobiernos.

«Casado dijo cosas indignas»

Este viernes, Abascal aseguró que «no va cambiar nada» y que Vox seguirá siendo un partido «responsable y en la oposición» en aquellas plazas donde sus votos garantizan los gobiernos del PP, aunque «las cosas se dificultan». Se mostró muy dolido con Casado, por el que se siente «traicionado en el terreno personal», pero insistió en que la «agresión» que recibió y la que a su juicio han sufrido Vox, sus votantes y también los del PP, «no va a tener una respuesta». «Dijo cosas indignas e inaceptables. Dijo que el PP había pagado un tributo de sangre y yo lo había pisoteado», señaló Abascal con indignación.

Actualmente, los votos de Vox son decisivos para sostener los gobiernos del PP y Ciudadanos en Madrid, Andalucía y Murcia, con una población conjunta de unos 16 millones de habitantes, además de los ayuntamientos de tres capitales de provincia como Almería, Badajoz y Palencia, además de Ceuta, e importantes ayuntamientos madrileños como Majadahonda, Pozuelo de Alarcón y Collado Mediano, y otras poblaciones como El Campello (Alicante) o El Ejido (Almería).

En Andalucía, Vox ha aplazado las negociaciones sobre los presupuestos, aunque sus dirigentes aseguran estar dispuestos a llegar a un acuerdo que probablemente resultará más caro para los populares y para Ciudadanos en términos de concesiones políticas.

 Calma en Madrid, por ahora

Aunque a nivel autonómico los dirigentes del PP tratan de apaciguar los ánimos para no alterar la estabilidad, la dirección de los populares salió ayer a defender los duros ataques de Casado asegurando que no temen las consecuencias. «No aceptamos ningún tipo de presiones ni de chantajes», dijo la portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, que insistió en que Vox «se ha convertido en el socio invisible que Sánchez e Iglesias necesitan para seguir en la Moncloa». «Cada uno es responsable de lo que hace y si Vox decidiera dar algún paso debiera dar explicaciones a sus votantes de por qué lo hace», señaló.

Madrid es el principal escenario que podría verse afectado por una reacción hostil de Vox. Más en la Comunidad que en la capital, porque el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso estaba ya inmerso en una fuerte tensión interna. La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, aseguró sin embargo este viernes que sostendrán al gobierno regional porque a la Comunidad de Madrid «no le conviene un gobierno de izquierdas». Y lo mismo hizo el portavoz municipal en Madrid, José Ortega Smith, que dijo que mantendrán su apoyo para «no darle ninguna opción a la extrema izquierda».

Feijoo dice que el partido de Abascal se descalifica a sí mismo insultando a los populares

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, afirmó ayer que «calificaciones» como las de «derechita cobarde» o «derechita traidora» con las que Vox se refiere al PP tras su no a la moción de censura son en realidad, «autodescalificaciones» para la formación que lidera Santiago Abascal, que evidencian por qué el PP no pudo «acompañar» a Vox en su moción contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Feijoo consideró «muy curioso» que se presente una iniciativa de este tipo «no como alternativa» al Ejecutivo, sino con la intención de «acabar con el jefe y partido mayoritario de la oposición». En ese escenario, sostuvo que habría sido «muy sorprendente» que el PP «votase que sí» cuando se plantea una moción de censura «contra el PP». «Cuando esto pasa no podemos estar de acuerdo», indicó. Pero cuestionó también el fondo de los postulados de Vox al señalar que «la mayoría de los españoles no militan en los extremos» que, bajo su punto de vista, representan el Gobierno «socialista y populista» y Vox, respectivamente. A su juicio, lo que España necesita «es unión y no división y fanatismo» y esa es la oferta política de un partido como el PP, que «nació con la Constitución».

Arrimadas pide que las «luchas» entre partidos no desestabilicen los pactos de gobierno

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, pidió ayer al PP y a Vox que sus «luchas» y sus estrategias de partido no afecten a la estabilidad de los gobiernos de coalición del PP y Cs en Andalucía, Madrid y Murcia, que se formaron con el apoyo de los votos de Vox. Arrimadas, que reunió al Comité Permanente del partido, con los cuatro vicepresidentes que tiene en gobiernos autonómicos -Ignacio Aguado (Madrid), Juan Marín (Andalucía), Isabel Franco (Murcia) y Francisco Igea (Castilla y León)- y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, eludió comentar el giro político del PP y aseguró que están centrados en «planes de país». «No estamos ahora para valorar las estrategias de otros partidos, estamos para salvar vidas. Espero que el PP y Vox sepan apartar lo que son temas y estrategias de partido de la estabilidad de los gobiernos», señaló.

El giro de Pablo Casado altera el equilibrio de todo el espectro político

Gonzalo Bareño
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en la segunda sesión del debate de moción de censura presentada por Vox
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en la segunda sesión del debate de moción de censura presentada por Vox

La pugna por el centro puede tensionar también la mayoría de investidura

Más allá de las réplicas inmediatas que pueda provocar el golpe de timón de Pablo Casado al romper todos los puentes con Vox, su maniobra tiene repercusiones que trascienden la relación entre ambos partidos. Se trata de un giro que trastoca el cuadro de todo el espacio de centroderecha, provocando corrimientos en el discurso del PP y de Vox, pero también de Ciudadanos, lo que afecta a todo el escenario político, incluido el Gobierno. La ruptura total del PP con el radicalismo de Vox y la clara apuesta por una oposición firme contra Pedro Sánchez, pero desde la moderación e incluso desde el diálogo, hace que los populares se adentren en un espacio que hasta ahora ocupaba solo Ciudadanos. El giro centrista de Casado provocará a corto o medio plazo movimientos en el partido de Inés Arrimadas para marcar mayores distancias con el PP fijándolo en la derecha, elevando al máximo su apuesta por la colaboración con el Gobierno de Pedro Sánchez y erigiéndose como una fuerza moderada, pero capaz de llegar a acuerdos en beneficio de España que impidan que el Ejecutivo se eche en brazos del independentismo. Arrimadas ya se ofreció ayer a Sánchez para prestarle el apoyo incondicional de su partido a la declaración del estado de alarma, que el PP no reclama, para frenar la segunda ola del coronavirus.

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