El exilio de Leopoldo López complica la resistencia opositora a Maduro

El preso político llega a Madrid con total discreción y control de la comunicación


Caracas / corresponsal

Sin declaraciones ni presentaciones públicas, llegó este domingo a España Leopoldo López, el dirigente opositor venezolano que pasó seis años como preso político de Nicolás Maduro. El líder de Voluntad Popular ha manejado su salida de la Embajada de España en Venezuela, donde estuvo el último año y medio en calidad de huésped, y su llegada a Madrid con total discreción y control de la comunicación: apenas un tuit en el que señala que seguirá «trabajando día y noche para alcanzar la libertad que nos merecemos todos los venezolanos», y una foto en su cuenta de Instagram en la que se abraza con toda su familia.

Tras su salida, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la policía política, detuvo a cuatro personas: la cocinera personal de López y tres vigilantes venezolanos de la embajada española en Caracas. En un comunicado, el Ministerio de Exteriores español condenó las detenciones y los registros realizados en casas de trabajadores adscritos, «que suponen un incumplimiento de las obligaciones contenidas en la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas». Además reitera su convencimiento de que la crisis que atraviesa Venezuela requiere de una salida negociada (...) que permita la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias con plenas garantías».

El futuro de la oposición

En Caracas, en tanto, crecen las dudas de cómo va a operar la oposición el año que viene, en un entorno en el que ya buena parte de sus dirigentes están fuera del país, y de cara a las cruciales elecciones parlamentarias de diciembre, en las que los principales partidos opositores están inhabilitados. También siembra dudas sobre el futuro de Juan Guaidó, cercano aliado de López. «¿Veremos un presidente más autónomo? Hay esa incógnita», señala el politólogo Guillermo Aveledo. Otro analista político, Francisco Poleo, considera que «vamos a ver cómo se maneja el binomio de Guaidó en Venezuela y López afuera».

«Se ha hecho mucho énfasis en que López continuará con su rol de comisionado del Centro de Gobierno [del presidente interino], así que esa proyección internacional que tiene será fundamental para la estrategia de Guaidó y de sus principales aliados internos», indica este experto.

Sobre cómo queda el liderazgo opositor tras la salida de López, el criterio de Aveledo es que lo preocupante «no es cómo queda, sino cómo está (...) al punto de que López se plantea tener más incidencia fuera que dentro de Venezuela». También considera «poco auguriosa» la salida de López a escasas semanas de las parlamentarias y de la consulta popular que elaborará la oposición. «No se trata de cualquier presencia», la de López, señaló.

Poleo indica que López competirá con Julio Borges, canciller de la presidencia interina de Guaidó, como principal figura de la oposición en el exilio. Esto en un marco en el que el resto de partidos del G4, coalición opositora, desconfían de Primero Justicia, el partido de Borges y Henrique Capriles.

 Desde el chavismo, en tanto, el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, dijo al país que se prepare para ver a la dirigencia opositora «escapar, tropezar y caer», y el número dos del régimen, Diosdado Cabello, acusó al embajador español en Caracas, Jesús Silva (quien deja su cargo el mes que viene) de facilitar la fuga de López.

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