Aliados y rivales de EE.UU. contienen la respiración a la espera de un resultado incierto

Algunos de sus adversarios en el escenario internacional, como Rusia o China, se han beneficiado de la errática política de Trump y la inestabilidad generada en su relación con la OTAN y la UE


El mundo contiene la respiración hasta que se haga oficial el resultado de los comicios presidenciales. Tanto los tradicionales aliados de Estados Unidos, como Israel o el Reino Unido, como sus grandes rivales en el escenario internacional —desde China a Irán— preparan diferentes estrategias en función de si Trump repite en el cargo o si Biden toma el relevo en la Casa Blanca.

Unión Europea y OTAN

A la espera de Biden. Donald Trump ha hecho saltar por los aires las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos, organizados en torno a la UE y la OTAN. La retirada de tropas de las bases en Alemania simbolizó esa ruptura que los socios de la Unión y la Alianza confían en restaurar si Biden triunfa. Todo ello, bajo la discreción habitual de la diplomacia europea, que no se ha posicionado en público sobre su candidato favorito. Caso aparte es el Reino Unido, a punto de completar su salida de la UE, donde Boris Johnson confía en que un Trump reelegido impulse las relaciones comerciales entre los dos países.

Israel

El gran amigo de Trump. Israel, con su primer ministro, Benjamin Netanyahu al frente, no oculta que lo fía todo a la reelección de Trump, el presidente que con más firmeza ha apoyado a su Gobierno en el eterno conflicto de Oriente Medio. Netanyahu teme que Biden, más pegado a la agenda clásica de las relaciones internacionales, dé un paso atrás en decisiones como el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado israelí.

Irán

Regreso al pacto nuclear. Irán ha sido uno de los países más perjudicados por la política internacional de Trump, que se retiró unilateralmente del pacto nuclear, lo que ha supuesto un paso atrás de décadas en la estabilidad de Oriente Medio.

China y rusia

Los grandes adversarios en la batalla geoestratégica. Tanto los países declaradamente hostiles —como Corea del Norte— como los que compiten con EE.UU. en el tablero geoestratégico —China y Rusia— tienen un sentimiento ambiguo sobre la reelección de Trump, ya que al margen de las disputas se benefician de la inestabilidad que genera su errática política en relación con la OTAN o la UE.

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