El mundo guarda cautela ante la incertidumbre y solo Eslovenia felicita a Trump

España asegura que colaborará con EE.UU. «gane quien gane»

El populista Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia, es un acérrimo defensor de Trump
El populista Janez Jansa, primer ministro de Eslovenia, es un acérrimo defensor de Trump

El mundo aguarda expectante la resolución de la photo finish de las elecciones en Estados Unidos. Aunque la mayoría de las cancillerías y de los jefes de Estado y de Gobierno optan en público por una discreta neutralidad, no faltan entusiastas de Trump o Biden que se atreven a expresar en público sus predilecciones, con el consiguiente riesgo a las represalias diplomáticas o comerciales de un ganador que todavía no tiene nombre definido.

Muy cauta se mostró la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que este martes hizo una gira por diversos espacios informativos para dejar clara la neutralidad de España en la contienda. Alaya insistió en que el Gobierno trabajará con el nuevo presidente estadounidense «sea quien sea» porque esta es su responsabilidad, «sea más fácil o más difícil», y que su objetivo es «construir una agenda trasatlántica con quien gane estas elecciones para gobernar la globalización».

Menos prudente ha sido el Gobierno de Eslovenia, al fin y al cabo la patria de origen de Melania Trump, esposa del actual inquilino de la Casa Blanca.

El primer ministro esloveno, el populista de derechas Janez Jansa, se apuntó sin titubeos a la tesis de la victoria de Trump. «Está bastante claro que el pueblo americano ha elegido a Donald Trump y a Mike Pence por otros cuatro años», escribió Jansa en un mensaje de Twitter. «Cuanto más retrasos y negación de los hechos» se den por parte de los grandes medios de comunicación, «mayor será el triunfo final del presidente», agregó Jansa.

Al apoyo de Jansa, aliado del ultra húngaro Viktor Orbán, se sumaron los líderes de la extrema derecha italiana, Matteo Salvini, y francesa, Marine Le Pen.

Prudencia al sur del Río Grande

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, prefirió ser cauteloso y recalcó que su obligación es ser prudente y «no opinar» sobre la resolución de las elecciones hasta que los resultados sean oficiales al norte del Río Grande.

A la misma estrategia se sumó la Unión Europea, a pesar de los continuos desencuentros con la Administración Trump durante los últimos cuatro años. Bruselas evitó valorar los comicios e insistió en que el proceso electoral todavía «está en marcha». El máximo responsable de la diplomacia europea, Josep Borrell, calificó así de «precipitado» declarar un ganador y expresó su confianza en el sistema democrático norteamericano ante las denuncias de Trump.

Japón y el Reino Unido avanzaron su deseo de colaborar con el presidente «gane quien gane» y China guardó un discreto silencio, a pesar de su deseo de que Biden dé el relevo a un presidente con quien el gigante asiático ha colisionado en los terrenos comercial, económico y sanitario.

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