Los republicanos dan por perdida la Casa Blanca y dejan solo a Trump

Esperanza Balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

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El departamento electoral del condado de Fulton en Atlanta (Georgia) acumulaba este jueves miles de votos por correo
El departamento electoral del condado de Fulton en Atlanta (Georgia) acumulaba este jueves miles de votos por correo ERIK S. LESSER | EFE

Desestiman las demandas para frenar el recuento en Míchigan y Georgia

06 nov 2020 . Actualizado a las 09:47 h.

Estados Unidos se encuentra en plena lucha de discursos en medio de un recuento agónico para dilucidar oficialmente quién ha ganado las elecciones presidenciales, tres días después de la noche electoral. Por un lado, están los que defienden esperar con paciencia a contar todos y cada uno de los votos antes de anunciar el resultado. Por el otro, un presidente Donald Trump que busca paralizar el escrutinio con una batería de demandas judiciales en los estados clave alegando unas presuntas irregularidades de las que no existen pruebas.

«Paren el recuento», escribió con letras mayúsculas en Twitter, a medida que los datos se decantaban por Joe Biden, quien contestaba con llamadas a la paciencia y con la seguridad de una victoria «considerable». Pero la legitimidad del proceso aguanta frente a los intentos de Trump de llevar al país hacia una crisis constitucional y este jueves su campaña perdió dos demandas para que los tribunales detuvieran el escrutinio en dos estados: Míchigan y Georgia.

Un juez desestimó detener el recuento y revisar parte de las papeletas de Míchigan, uno de los estados del llamado cinturón de acero. Otro juez rechazó la petición de localizar e invalidar posibles sufragios emitidos fuera de plazo en Georgia.

La foto fija de EE.UU.. es la de unos ciudadanos bunkerizados en los centros de recuento bajo fuertes medidas de seguridad. Frente a un presidente encerrado en la Casa Blanca móvil en mano. Por primera vez en su mandato, Trump se topaba con algo que no podía controlar. Mientras sus opciones de victoria se agotaban, varios líderes republicanos se desmarcaban de las acusaciones de irregularidad del presidente y defendían el recuento. Fue el caso del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, del senador por Florida Marco Rubio, ambos con su reelección asegurada, y del exgobernador republicano Chris Christie.

Nevada y Arizona

El resultado de las elecciones presidenciales dependen de unos pocos cientos de miles de papeletas que faltan por contar en cuatro territorios clave. La batalla final se libraba en Georgia, Pensilvania, Nevada y Arizona. Biden ganaba terreno en los dos primeros. Se adelantaba al presidente en Nevada por más de 12.000 votos. Y disminuía su ventaja en Arizona. Con 253 votos electorales frente a 214, el demócrata solo necesitaba los 20 votos electorales de Arizona para hacerse con los 270 necesarios para conquistar la Casa Blanca. Este feudo conservador inexpugnable desde la victoria de Bill Clinton en 1996 era también la única esperanza de Trump. Todos los ojos estaban en el decisivo condado de Maricopa, que incluye la capital Phoenix, donde quedaban 275.000 papeletas por contar. La división que vive el país se palpaba a las puertas de las oficinas del condado, donde un centenar de seguidores de Trump, algunos armados, trataban de impedir a los profesionales continuar su trabajo. Las manifestaciones a favor de un conteo justo se multiplicaron por todo el país.

Un recuento de votos lento por el récord de participación y la falta de medios

«¿Por qué se retrasan tanto los resultados?» Era la pregunta que todos se hacían este jueves después de tres días sin saber quién es el ganador: ¿Donald Trump o Joe Biden?. La respuesta está en el récord de participación, la más elevada en 120 años, y en la avalancha sin precedentes del voto por correo debido a la pandemia, y en la falta de medios ante el colapso. Los trabajadores de los centros de recuento de papeletas continuaban sin prisa pero sin pausa en un escrutinio masivo que ha complicado la lectura de los resultados. No hay nada en la Constitución ni en ninguna ley federal que obligue a declarar un ganador el día de las elecciones. Cada territorio sigue sus propias reglas. Varios de ellos, como el estado clave de Pensilvania, dejan el conteo de los sufragios anticipados para el final. «Estamos realizando un esfuerzo sobrehumano», explicaba en rueda de prensa, Kathy Boockwar, secretaria del Departamento de Estado de Pensilvania, quien pronosticó que el más de medio millón de votos pendientes acabarían de contarse esta tarde.

La lentitud del proceso ha provocado que Trump perdiera ventaja a medida que avanzaba el recuento, ya que los republicanos prefirieron votar el día de las elecciones, mientras la mayoría de los demócratas lo hicieron por anticipado o por correo. «Queremos ser precisos, no tenemos prisa», declaraba Gabriel Sterling, director de la logística electoral de Georgia. Otro de los estados que, junto a Nevada y Arizona, mantenían el futuro de la Casa Blanca en vilo. Los llamadas a la paciencia se multiplicaban ante unos resultados que aún pueden demorarse unos días.