Iglesias, con solo 35 diputados, impone a Sánchez agenda y pactos

El líder de Podemos está logrando marcar el camino a seguir y forzando a que el presidente del Gobierno se apoye en el pacto de la investidura. El líder del PSOE desoye las críticas socialistas y mantiene a Bildu como aliado

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación de los Presupuestos
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación de los Presupuestos

Madrid / La Voz

Solo dispone de 35 diputados, menos de una cuarta parte de los 155 con los que cuenta el Gobierno. Pero Pablo Iglesias está logrando hasta ahora marcar la agenda política del Ejecutivo e imponer al PSOE la estrategia de Unidas Podemos de gobernar apoyándose exclusivamente en la mayoría de la investidura, junto a los independentistas, impidiendo así que Pedro Sánchez pueda practicar la geometría variable buscando acuerdos puntuales con Ciudadanos. Las declaraciones de Otegi expresando su apoyo al Gobierno el mismo día que arrancaba el debate de Presupuestos forman parte de esa estrategia política.

¿Por qué Otegi fue el primero en apoyar los Presupuestos?

Se trata de una maniobra del propio Pablo Iglesias, ejecutada de espaldas a Sánchez, para dinamitar cualquier posibilidad de que Ciudadanos acabe apoyando las cuentas públicas. El líder de Unidas Podemos quiere impedir a toda costa que el jefe del Ejecutivo tenga posibilidad de lograr acuerdos con Cs porque eso debilitaría su posición y daría argumentos a Sánchez para rebajar las propuestas más radicales de Iglesias en las cuentas públicas en aras de un acuerdo. De cara al futuro, le interesa la desaparición de Ciudadanos porque eso haría que el PSOE siempre necesitara a Unidas Podemos.

¿Por qué impuso Iglesias dos negociaciones paralelas del Gobierno?

Para impedir que el ala socialista del Goberno tuviera el control de los acuerdos, Iglesias impuso a Sánchez que él mismo liderara una negociación paralela a la de la vicepresidenta Carmen Calvo. Ello ha permitido que EH Bildu y ERC tomen a Unidas Podemos como interlocutor preferente, forzando al Gobierno a asumir los compromisos alcanzados por Iglesias con los independentistas catalanes y vascos.

¿Necesitaba el Gobierno el apoyo de Bildu?

No. El Gobierno podría aprobar los Presupuestos sin contar con el voto a favor de EH Bildu. No solo porque era factible un acuerdo alternativo con Ciudadanos y el PNV, junto a partidos minoritarios, que hacía innecesaria incluso la presencia de ERC, sino porque con el voto a favor de los republicanos catalanes, el PNV y Más País sumaban ya 77 escaños, ampliables con fuerzas minoritarias. Eso permitía a Sánchez negociar con EH Bildu sin ceder en casi nada y sin pagar un alto coste por su apoyo. Iglesias ha conseguido, sin embargo, que Otegi aparezca como un socio preferente, lo que lastra la imagen del PSOE.

¿Por qué le interesa a Iglesias forzar la alianza con EH Bildu y ERC?

El líder de Unidas Podemos coincide con Arnaldo Otegi y Oriol Junqueras en el objetivo de acabar con lo que los tres llaman el régimen de 1978. Iglesias no ha ocultado nunca que desaprueba el pacto constitucional que supuso la renuncia de la izquierda a sus postulados más radicales, en lo político y lo económico, y la aceptación de la monarquía por el PSOE y el PCE. Y sabe que solo si el Gobierno necesita apoyarse en fuerzas que cuestionan el actual marco político, como EH Bildu y ERC, el PSOE puede plegarse a avanzar hacia una reforma constitucional que implique el fin de la monarquía parlamentaria y la implantación de una república, que es su objetivo.

¿Por qué se retira al castellano la condición de lengua vehicular?

Se trata de una exigencia de ERC. Pero solo el respaldo de Unidas Podemos a esa enmienda a la ley de Educación puede explicar que el Gobierno haya tomado esa medida. El objetivo es el mismo que el que se persigue dando protagonismo a Otegi: lanzar un torpedo en la línea de flotación de Ciudadanos que le impida seguir negociando su apoyo a los Presupuestos. La defensa del castellano en Cataluña es una de las líneas fundacionales del partido naranja. Y con esa enmienda, Sánchez está obligado a elegir entre ERC o Ciudadanos. Si la mantiene, pierde a Ciudadanos. Si la retira, pierde a los republicanos catalanes.

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Tras ser investido presidente por mayoría simple del Congreso, y con un margen de solo dos votos, una de las obsesiones de Pedro Sánchez era iniciar el trámite de los Presupuestos con una mayoría holgada, muy por encima de la mayoría absoluta, que otorgara a su Gobierno una imagen de fortaleza y estabilidad. Esa estrategia ha acabado sin embargo volviéndose en su contra. La mayoría de 198 votos de rechazo a las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos se ha visto ensombrecida por la maniobra de EH Bildu, orquestada en colaboración con Unidas Podemos, de presentarse como un socio preferente del Ejecutivo, lo que ha generado un fuerte rechazo entre destacados barones del PSOE.

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