Gobierno y Podemos reconocen las tensiones dentro del Ejecutivo

La Voz REDACCIÓN

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El ministro de Universidades, Manuel Castells; el de Ciencia e Innovación, Pedro Duque; el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias; el  ministro de Justicia, Juan Carlos Campo; y la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, durante el acto de posesión de los nuevos ministros, el pasado 13 de enero
El ministro de Universidades, Manuel Castells; el de Ciencia e Innovación, Pedro Duque; el vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias; el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo; y la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto, durante el acto de posesión de los nuevos ministros, el pasado 13 de enero Jesús Hellín | EUROPA PRESS

El vicepresidente Iglesias las ve algo normal y afirma que las resuelve con Sánchez «sin dramatizar, con ironía y sentido del humor», mientras que el ministro de Justicia dice que son «muy civilizadas»

25 nov 2020 . Actualizado a las 13:14 h.

El PSOE y Podemos no ocultan sus desavenencias en la coalición de Gobierno. Desde las dos partes hablan claramente de tensiones cuya intensidad intentan graduar. Normales, o civilizadas son algunos de los adjetivos utilizados para referirse a ellas. El primer calificativo lo utilizó el el vicepresidente español y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias en una extensa entrevista publicada en el diario italiano La Stampa. En ella, el vicepresidente tercero asegura que tiene como regla no criticar en público a los miembros socialistas, pero admite que hay «tensiones» porque representan «cosas distintas» y tienen «presiones distintas».

«Nosotros, por ejemplo, estamos en contacto con las asociaciones de inquilinos y ellos con las de los propietarios. Los objetivos pueden ser diferentes. Pero esto es parte de los gobiernos de coalición. Si un ministro del PSOE dice algo negativo de Unidas Podemos, y alguien de los nuestros le responde, lo veo con Pedro Sánchez, sin dramatizar, con ironía y sentido del humor», explica.

Con Sánchez dice que mantiene una relación de «confianza mutua» y ambos dan por sentado que hay cuestiones sobre las que piensan de manera diferente. «A veces se encuentra una síntesis, otras veces nos vemos obligados a rendirnos porque somos el accionista minoritario, otras veces él se rinde. Es política», señala.

 Iglesias reconoce que es «feliz» porque «a pesar de la pandemia y el bajo número de diputados» se están sacando adelante los Presupuestos con medidas progresistas» que considera «aún insuficientes, pero que marcan un cambio».

Sobre el acuerdo con Bildu y ante la pregunta de si no sería mejor ser «más cauteloso en el trato con esta formación por sus antiguos vínculos con ETA», el vicepresidente asegura que «España ha sabido metabolizar traumas tremendamente graves. Pero hay que ser serios: es un acierto de la democracia española que Bildu se presente a las elecciones y respete la ley y que ahora esté en las instituciones negociando como cualquier otra fuerza política».«Es un éxito de la democracia que ETA haya sido derrotada. Bildu es la segunda fuerza del País Vasco, incluso a costa nuestra. A veces la derecha tiene que crear fantasmas que ya no existen, es obsceno que al no saber qué decir de los presupuestos sacan a relucir el terrorismo», agrega.

Sobre si Unidas Podemos corre el riesgo de «quemarse» en un Gobierno de coalición, Iglesias afirma: «Sé que a un partido aliado a la socialdemocracia se le suele acusar, desde la izquierda, de haberse moderado, pero hay pruebas inequívocas: es el odio que hemos despertado en la derecha económica, política y mediática».

Sobre la monarquía, el vicepresidente asegura que «solo la derecha y, sobre todo la ultraderecha, se identifican con la monarquía y este es un gran problema que hará de España una república tarde o temprano».

El conflicto de los fondos europeos

El ministro de Justicia también hizo balance sobre la situación de la coalición de Gobierno en una entrevista en la SER. Juan Carlos Campo, quiso restar importancia a las quejas del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, después de haber sido excluido de la comisión interministerial que se iba a crear para gestionar los fondos europeos, lo que llevó al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a rectificar. «Si se lo pidió, seguro que fue civilizadamente», ha asegurado Campo, en la que ha reconocido que él mismo no tuvo acceso al borrador de la llamada Comisión para la Recuperación, Transformación y Resiliencia, que iba a presidir el propio Sánchez, y que iba a estar compuesta, además, por dos vicepresidencias y nueve Ministerios.

Entre ellos no figuraba Iglesias, y solo había un representante de Unidas Podemos, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. El propio líder del partido morado le trasladó a Sánchez su malestar por esta decisión, cuando tuvo conocimiento de la composición de la nueva comisión que se iba a crear. Finalmente, el jefe del Ejecutivo ha decidido que la gestión y el control de los fondos europeos se lleve a cabo en el propio Consejo de Ministros.

«Solo tengo la confirmación de lo que dijo el presidente. Era lógico que no lo tuviera, eso son documentos que se suben, van trasteando y la resolución definitiva era lo importante», ha continuado el ministro, que ha insistido en que el ambiente del Consejo de Ministros de este martes fue «absolutamente esperanzador».

Para el titular de Justicia, las «tensiones» entre los miembros de la coalición se producen «de manera muy civilizada», y no son quejas tan severas como las que él mismo percibe «en los medios». «Tengo muy claro que hay una acción y un solo gobierno, esa es la manera en que allí lo vivimos», ha insistido. En esta línea, Campo ha calificado de lógicas las discrepancias entre dos partidos «con orientaciones comunes pero con muchos matices diferenciales». La solución para una buena coordinación pasa, a su juicio, por la «comunicación, que permite una mejor conjunción de esfuerzos». 

Por su parte, la vicepresidenta Carmen Calvo asegura que «no ha habido ninguna polémica» sobre la comisión del reparto de los fondos europeos tras las quejas por excluir al vicepresidente Pablo Iglesias, que enmarca en «los ajustes continuos y constantes» en el seno del Ejecutivo.